FEMICIDIO DE AGOSTINA VEGA: UN CRIMEN QUE SACUDE A ARGENTINA EN EL DÍA DE NI UNA MENOS

Una adolescente de 14 años fue asesinada en Córdoba por un hombre con antecedentes penales que había quedado libre pese a denuncias previas. El caso reaviva el debate sobre los femicidios en Argentina y las fallas del sistema judicial.

Agostina Vega, una adolescente de 14 años, fue reportada como desaparecida el 23 de mayo en el barrio General Mosconi de la ciudad de Córdoba. Su cuerpo fue encontrado sin vida una semana después, tras un operativo de búsqueda que incluyó drones, helicópteros y más de 200 agentes policiales. El fiscal a cargo del caso determinó que la muerte fue un femicidio, un asesinato agravado por la violencia de género.

Según la investigación, Vega salió de su hogar con la excusa de ir al negocio de su abuelo. Sin embargo, un audio enviado a sus amigas reveló que se dirigía a reunirse con Claudio Gabriel Barrelier, de 33 años, expareja de su madre y principal sospechoso del crimen. En el registro, la víctima relató que iría a un encuentro con el sospechoso, a quien identificaba como un amigo de su madre, para coordinar una sorpresa.

La autopsia de la adolescente estableció que murió como consecuencia de una asfixia mecánica, que el asesinato ocurrió durante la noche del sábado 22 al domingo 23, y que hubo violencia sexual. La fiscalía amplió la imputación a homicidio agravado por violencia de género, figura que contempla como única opción la condena a prisión perpetua.

El femicidio de Agostina ocurre días antes de que se cumpla un nuevo aniversario de Ni Una Menos, el 3 de junio, la histórica marcha que pedía precisamente crear políticas públicas para erradicar la violencia de género. Este miércoles se cumplen 11 años de la primera marcha masiva bajo esa consigna. Este año la convocatoria es a las 17 hs en el Congreso.

Desde el 3 de junio de 2015 hasta el 24 de mayo de 2026 se registraron al menos 3.205 víctimas letales de violencia de género en Argentina, según el Observatorio «Ahora Que Sí Nos Ven» y la Universidad Nacional del Delta. Según el Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina, en 2025 se registró una víctima directa cada 44 horas. Sin embargo, las organizaciones feministas advierten que la cifra real es mayor.

La Justicia solo registra causas judiciales iniciadas por razones de género, lo que deja fuera muchos casos. El Observatorio Lucía Pérez documentó 271 femicidios y transfemicidios en 2025, 71 más que los reconocidos oficialmente.

El 85% de los femicidas pertenecía al círculo íntimo o era conocido de la víctima, y el 63% de los crímenes ocurrió en la vivienda de la mujer asesinada o en un domicilio compartido con el agresor. El caso de Agostina sigue ese patrón con exactitud.

Pero hay causas que el debate público pocas veces menciona. Barrelier ya tenía una causa por privación ilegítima de la libertad y estuvo detenido durante 20 días en 2025, luego de que una joven testificara que la encerró, le ató las manos y los pies. Sin embargo, recuperó la libertad bajo fianza. Tras la detención por el femicidio, la Municipalidad anunció su despido. Sin embargo, el acusado había permanecido preso durante casi tres semanas en 2025 sin que esa situación afectara su continuidad laboral.

Al momento de recibir la denuncia de desaparición, la familia fue informada de que la mayoría de los agentes estaban abocados al operativo de la final del torneo de fútbol. Eso demoró el inicio de la búsqueda, junto con el atraso del sistema de alerta rápida «Alerta Sofía». Un fiscal que mantuvo durante un año una causa abierta sin resolución por un hecho casi idéntico al que habría padecido inicialmente Agostina Vega fue cuestionado por esa inacción.

El mismo gobierno que celebra la reducción de asesinatos de mujeres anunció en enero de 2025 su intención de eliminar la figura del femicidio del Código Penal. El ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona lo comunicó argumentando que la administración «defiende la igualdad ante la Ley». Especialistas advierten que «decir que la violencia de género ya no es un problema o que el Estado puede retirarse con una variación de un solo año, es falaz».

Al menos el 15,5% de las víctimas de femicidio en 2025 había estado desaparecida antes de ser encontrada, y al menos 130 hijos e hijas quedaron afectados por estos crímenes. El caso de Agostina Vega muestra que el problema no es solo uno de violencia individual. También expone una cadena de decisiones institucionales: denuncias previas que no evitaron nuevos hechos, acusados que recuperaron la libertad pese a antecedentes graves, demoras en los mecanismos de búsqueda y debates políticos sobre el alcance de las herramientas legales para prevenir la violencia de género.

Once años después del primer Ni Una Menos, las cifras muestran que los femicidios continúan siendo una realidad en Argentina. La pregunta que vuelve a plantear el asesinato de Agostina no es únicamente por qué un hombre la mató, sino también qué falló para que una adolescente que había advertido con quién se encontraría terminara convirtiéndose en una nueva víctima de una violencia que el país todavía no logra erradicar.

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