CADA 29, LOS ÑOQUIS SON MUCHO MÁS QUE UN PLATO DE COMIDA

Hoy, 29 de mayo, miles de familias argentinas preparan ñoquis y ponen dinero debajo del plato. Una costumbre con más de un siglo de historia que mezcla leyenda, inmigración y solidaridad obrera.

Cada 29 de cada mes, en casas y restaurantes de todo el país, se repite el mismo ritual: una olla con ñoquis hirviendo y un billete o moneda debajo de cada plato. Hoy, 29 de mayo, no es la excepción. La tradición de comer ñoquis los días 29 de cada mes en Argentina es una costumbre muy arraigada y se debe a una combinación de factores culturales y económicos, con raíces que se remontan a Europa.

Además de comer ñoquis, el «Día de los ñoquis» tiene algunas tradiciones y costumbres asociadas. Una de las más populares es la de poner dinero debajo del plato antes de comer. Se dice que trae buena suerte para el mes que comienza. Otra tradición es la de comer siete ñoquis, uno por cada día de la semana, para atraer la prosperidad.

La historia del «Día de los ñoquis» se remonta a la época de la inmigración italiana en Argentina. A finales del siglo XIX y principios del XX, miles de italianos llegaron al país en busca de nuevas oportunidades. Entre 1861 y 1920 llegaron más de 2.270.000 italianos.

La costumbre tiene dos explicaciones principales. La primera es una leyenda religiosa. Según la leyenda, un 29 de julio, el día de su fiesta, San Pantaleón anduvo por el norte de Italia y pidió pan a unos campesinos humildes. Ellos lo invitaron a compartir su escasa comida: unos ñoquis. En agradecimiento por su hospitalidad, San Pantaleón les prometió una abundante pesca y una excelente cosecha. A partir de ese momento, cada 29 la mesa de aquellos campesinos se llenó de comida, y la leyenda se extendió.

La segunda explicación es más concreta y económica. Al ser uno de los últimos días del mes, las personas de pocos recursos no tenían dinero más que para comer lo que estuviera hecho de las materias primas más baratas. Los ñoquis, al ser un plato rendidor, económico y que se prepara con pocos ingredientes básicos —harina, papa y huevo—, se convertían en una comida ideal para estirar el presupuesto.

Hay, sin embargo, una causa menos conocida y pocas veces mencionada. Esta versión cuenta con un contenido mucho más social y solidario entre los trabajadores inmigrantes europeos, que fueron forzados a irse de sus tierras producto de la crisis económica y la falta de trabajo que atravesaba el viejo continente. La comunidad italiana era muy unida y un importante sector se organizó tempranamente dentro del incipiente movimiento obrero argentino. Los trabajadores que lograban conseguir un buen ingreso eran quienes ayudaban a los menos afortunados, quienes a fin de mes llegaban con algo de dinero en el bolsillo e invitaban con un plato de ñoquis, elegido por su abundancia y por ser barato. También surge la tradición de dejar unas monedas debajo del plato, no de manera supersticiosa, sino para que los invitados que recibían el plato de comida también pudieran llegar a fin de mes. El billete bajo el plato, entonces, no nació como magia: nació como solidaridad de clase.

Comer ñoquis el día 29 de cada mes es una costumbre muy difundida en América del Sur, especialmente en Argentina, Paraguay y Uruguay, ya que estos países han sido el destino de muchos inmigrantes italianos a fines del siglo XIX y principios del XX. En Italia, se los llama «gnocchi della fortuna», que traducido al español significa «ñoquis de la fortuna» o «ñoquis de la suerte».

Curiosamente, la palabra tiene un doble sentido en Argentina. En el lunfardo argentino y uruguayo, por desplazamiento semántico, se le dice «ñoqui» a la persona que posee un puesto por un trabajo que no realiza pero que se presenta a fin de mes a cobrar su sueldo.

Para hacer ñoquis caseros, la receta clásica es simple. Para cuatro porciones se necesita 1 kg de papa, 300 gr de harina 0000, 1 huevo, sal y pimienta. Es importante que las papas no absorban mucha agua en la cocción, para evitar sumar mucha harina a la masa. Se hierven con cáscara, se pelan en caliente, se pisan hasta obtener un puré. Se agrega el huevo batido y la harina de a poco. Se amasa, se forman rollitos y se cortan en trozos de unos tres centímetros. Se cocinan en agua hirviendo con sal hasta que suben a la superficie. Se acompañan con una salsa rica y sabrosa; algunas opciones clásicas son la salsa de tomate, la salsa pesto y la salsa bolognesa.

La tradición de comer ñoquis el 29 de cada mes en Argentina es un testimonio de la mezcla de historia, fe y necesidad económica que marcó la vida de millones de inmigrantes y trabajadores. Lo que comenzó como una comida humilde terminó convirtiéndose en un ritual popular que atraviesa generaciones, barrios y clases sociales. Cada 29, el plato de ñoquis vuelve a aparecer en la mesa no solo como una costumbre gastronómica, sino también como un símbolo de esperanza, memoria y solidaridad colectiva.

Glosario

Ñoqui (sentido popular): en Argentina, persona que cobra un sueldo estatal o privado sin cumplir efectivamente tareas laborales.

Lunfardo: jerga popular nacida en Buenos Aires entre fines del siglo XIX y comienzos del XX, influenciada por las lenguas de los inmigrantes.

San Pantaleón: santo venerado por la Iglesia Católica, asociado en la tradición popular con la salud, el trabajo y la abundancia.

Movimiento obrero: conjunto de organizaciones y luchas impulsadas por trabajadores para reclamar mejores condiciones laborales y sociales.

Inmigración italiana: proceso migratorio masivo de italianos hacia Argentina entre los siglos XIX y XX, clave en la cultura y la gastronomía del país.

Gnocchi della fortuna: expresión italiana que significa “ñoquis de la suerte”.

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