En Argentina, las mujeres concentran casi dos tercios de los sectores de menores ingresos y ganan hasta un 40% menos que los varones en el trabajo informal. Los datos de 2026 confirman que la desigualdad no es solo salarial: tiene raíces más profundas que pocas veces se mencionan.
En Argentina, durante 2025 y lo que va de 2026, las mujeres representan el 64% de la población con menores ingresos del país. Al mismo tiempo, ganan en promedio un 29% menos que los varones en el empleo formal, diferencia que supera el 40% en el empleo informal , según datos del INDEC analizados por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). Este fenómeno tiene nombre: feminización de la pobreza.
La situación no es nueva, pero en 2026 se agrava. El relevamiento del CEPA elaborado en el marco del Día Internacional de la Mujer reveló que las brechas de género se profundizaron durante 2025. Los datos muestran que la desigualdad económica entre varones y mujeres no da señales de revertirse.
En el decil de menores ingresos, las mujeres representan el 64,2% de la población. En el decil más alto, su participación cae al 37%. Este fenómeno refleja lo que el informe denomina «feminización de la pobreza» y, en contrapartida, la «masculinización de la riqueza».
Argentina no está sola en este problema, pero sus números son peores que el promedio global. Mientras la diferencia entre lo que ganan hombres y mujeres es del 20% como promedio en el mundo, en Argentina la brecha asciende al 29%. Países como Islandia, con políticas concretas de igualdad, lograron reducir esa brecha a menos del 10% en los últimos años.
La desigualdad tampoco es nueva en la historia argentina. Ya el informe «IgualAr» publicado en 2022 por el entonces Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad arrojaba conclusiones casi idénticas: los sectores de menores ingresos estaban compuestos casi en un 64% por mujeres, que ganaban un 28,1% menos que los varones y estaban más expuestas a trabajos informales que vulneran sus derechos laborales. La persistencia del dato a lo largo de los años revela que no se trata de un problema coyuntural, sino estructural.
Hay causas que rara vez aparecen en el debate público. Una de las más importantes es el trabajo no remunerado. Las mujeres dedican 6 horas y 31 minutos diarios en promedio a tareas de cuidado y trabajo doméstico, mientras que los varones destinan 3 horas y 40 minutos. Si se suman las horas de trabajo remunerado y no remunerado, las mujeres trabajan más tiempo total cada día, aunque gran parte de esa actividad no genera ingresos. Esta distribución desigual dentro de los hogares limita la posibilidad de acceder a empleos formales o de mayor dedicación horaria, lo que impacta directamente en los ingresos.
Otra causa silenciosa es la segregación por sectores. Las mujeres se concentran en trabajos relacionados con los cuidados y la reproducción social, como la enfermería, la docencia y la limpieza. En Argentina, representan el 96,9% de las trabajadoras domésticas remuneradas y están sobrerrepresentadas en la enseñanza (73%) y en salud y servicios sociales (69,4%). Esos sectores son, además, los peor pagos.
A esto se suma la reforma laboral vigente desde febrero de 2026. El informe del CEPA advierte que profundiza estas desigualdades. La introducción del «banco de horas», que permite compensar horas extras con descanso en lugar de pagarlas, choca con la necesidad de previsibilidad que requieren las tareas de cuidado, las cuales recaen mayoritariamente sobre las mujeres.
Las consecuencias de no actuar son concretas. Con la eliminación de la moratoria previsional, el informe estima que 9 de cada 10 mujeres no podrán acceder a una jubilación ordinaria. El 53% de los hogares monomarentales —aquellos con una sola madre a cargo— se encuentran bajo la línea de pobreza, mientras que ese porcentaje es de 27,4% para el total de hogares. La brecha económica de hoy se convierte en la pobreza en la vejez de mañana.
Especialistas advierten que cerrar estas brechas no depende únicamente del mercado laboral, sino también de políticas públicas orientadas a redistribuir el trabajo de cuidados, mejorar el acceso al empleo formal y garantizar igualdad de oportunidades. Sin esas políticas, los números de 2026 podrían repetirse —sin cambios— en 2030.
Glosario
Feminización de la pobreza: Fenómeno por el cual las mujeres están sobrerrepresentadas entre las personas con menores ingresos, debido a desigualdades en el trabajo, los salarios y la distribución de tareas del hogar.
Decil de ingresos: División de la población en diez grupos iguales, ordenados del más pobre al más rico. El «primer decil» es el 10% con menores ingresos.
