En pleno receso de invierno, el Gobierno porteño cambió por decreto el Estatuto Docente y los gremios preparan un plan de lucha

Mientras miles de chicos de la Ciudad de Buenos Aires disfrutan las vacaciones de invierno, sus maestros y maestras se enteraron de que las reglas de su trabajo van a cambiar. El Gobierno porteño firmó el Decreto 256/2026, que reforma el Estatuto del Docente vigente desde 1985, y los sindicatos ya anunciaron protestas para cuando terminen las vacaciones.

Fue en medio del receso invernal, que en la Ciudad va del 20 al 31 de julio, cuando el Gobierno de Jorge Macri publicó una reforma integral de las reglas que rigen la carrera docente porteña desde hace cuatro décadas. La noticia llegó a las familias y a los propios maestros a través de la letra chica de un decreto, no de un anuncio en una escuela.

Quién protagoniza esta historia es, de un lado, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: el jefe de Gobierno Jorge Macri, la ministra de Educación Mercedes Miguel y el ministro Gabriel Sánchez Zinny. Del otro, los gremios docentes porteños: la Unión de Trabajadores de la Educación (UTE-CTERA), Ademys y la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina (CTERA).

Qué pasó: el 16 de julio se conoció el Decreto 256/2026, que sustituye por completo el Anexo I del Decreto 611/86 y modifica artículos centrales del Estatuto del Docente, la norma que ordena licencias, calificaciones, traslados y ascensos de los maestros porteños. Cuándo: la medida se difundió esta semana, aunque su aplicación plena está prevista recién para el ciclo lectivo 2027. Dónde: en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por qué: el Gobierno sostiene que busca «ordenar el sistema» y reducir la rotación docente, mientras los gremios lo describen como una reforma laboral impuesta sin consulta.

El Estatuto del Docente que ahora se modifica proviene de la Ordenanza 40.593/85, una norma con cuarenta años de vigencia que hasta ahora no había sufrido cambios de esta magnitud. Que la reforma se conociera durante las vacaciones de invierno, cuando no hay clases ni actividad gremial cotidiana en las escuelas, fue uno de los puntos que más indignó a los sindicatos.

Este no es el único frente educativo abierto en 2026. Días antes, gremios bonaerenses habían realizado un paro docente de 48 horas, el 14 y 15 de julio, por la disputa salarial con la provincia de Buenos Aires. Y a nivel nacional, universidades y Gobierno vienen de meses de tensión por el financiamiento del sistema universitario. La reforma porteña se suma, entonces, a un año marcado por el conflicto entre el sector docente y las administraciones que lo financian.

Según los propios datos oficiales citados en la reforma, la rotación docente anual en las escuelas porteñas es del 20%, y las licencias por razones particulares explican el 22% del ausentismo registrado en 2026. Para reducir esos números, el decreto exige un mínimo de dos años de antigüedad como titular antes de poder pedir un traslado, y limita a seis por año las licencias por razones particulares, que ahora se cuentan por docente y no por cargo. También establece que solo se podrá acceder a las calificaciones «Muy bueno» o «Sobresaliente» con un 90% de asistencia efectiva, y reduce a tres días hábiles el permiso para rendir exámenes de carreras terciarias o universitarias. En los ascensos, gana peso la formación de posgrado por sobre la antigüedad.

Jorge Macri defendió la medida con esas palabras: buscar «ordenar el sistema», «valorar el presentismo» y terminar con lo que llamó «el curro de las licencias acumuladas». La ministra Mercedes Miguel enmarcó la reforma dentro del plan «Buenos Aires Aprende» y afirmó que contar con equipos docentes estables es clave para mejorar los aprendizajes de los alumnos.

Los gremios respondieron con dureza. Desde Ademys calificaron la reforma como un intento de «disciplinarnos y sacarnos derechos» y «un nuevo ataque a la docencia». La UTE cuestionó que el Ministerio de Educación porteño haya avanzado «de manera unilateral e inconsulta» sobre artículos que afectan directamente la carrera docente, sin abrir el debate a quienes «sostienen diariamente las escuelas». Sectores de base también advirtieron que exigir 90% de presentismo para las mejores calificaciones puede empujar a docentes enfermos a ir igual a trabajar para no perder puntaje, y señalaron que la docencia es una actividad mayoritariamente femenina, donde las licencias por razones particulares suelen usarse para tareas de cuidado familiar.

De cara a lo que viene, los gremios ya anticiparon un plan de lucha unificado para cuando terminen las vacaciones de invierno y se reanuden las clases. Piden la derogación del Decreto 256/2026 y la apertura de una mesa de negociación paritaria con el Gobierno porteño, algo que hasta ahora la gestión de Macri no confirmó.

Glosario

  • Estatuto del Docente: Es el conjunto de reglas que ordena cómo se accede, se asciende y se trabaja como maestro o profesor en las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Decreto: Una decisión que firma el jefe de Gobierno (o el presidente, según el caso) y que tiene fuerza de ley sin pasar por votación en la Legislatura.
  • Presentismo: Es la evaluación de cuánto asistió efectivamente una persona a su trabajo, usada aquí como requisito para acceder a las mejores calificaciones docentes.
  • Paritaria: Es la mesa de negociación entre el Estado (como empleador) y los gremios de trabajadores para acordar salarios y condiciones laborales.
  • Plan de lucha: Es una serie de medidas de protesta (paros, marchas, asambleas) que organiza un sindicato para reclamar algo.
  • Traslado docente: Es el trámite por el cual un maestro pide cambiar de escuela o de cargo dentro del sistema educativo.

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