Perder el trabajo y terminar en una changa: un informe de la UCA confirma que ya es la salida más común

A fines de mayo, en un frigorífico de Moreno, sesenta puestos de chofer generaron una fila de doce cuadras. Ahí estaba Sebastián: sin trabajo fijo, alquilando con lo justo y sobreviviendo de changas mientras buscaba un puesto estable. Un informe difundido esta semana por el Observatorio de la Deuda Social Argentina (UCA) confirma que su caso ya no es una excepción: perder un empleo formal lleva cada vez más seguido a un trabajo informal por cuenta propia, y no a otro puesto registrado.

El Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA), de la Universidad Católica Argentina (UCA), difundió en los primeros días de julio de 2026 un nuevo informe sobre el mercado de trabajo, dirigido por el sociólogo Agustín Salvia. El estudio midió qué les pasa a las personas que se quedan sin empleo asalariado y encontró que el 29% termina en el autoempleo informal: changas, ventas por cuenta propia o trabajo de reparto por aplicaciones, sin aportes jubilatorios ni cobertura de salud.

El dato que más resume el fenómeno es otro: si a la desocupación oficial se le suman los distintos tipos de changas, la falta real de trabajo en la Argentina se acerca al 28% o 30%, muy por encima de la tasa oficial, que ronda el 6%. Según el propio informe, el país tiene hoy «un 30% de la fuerza de trabajo de alta productividad» y un 70% en empleos de baja productividad.

La tendencia no es nueva, pero se profundizó. Según otro relevamiento basado en la Encuesta Permanente de Hogares, el llamado sector «microinformal» -changas, comercios de hasta cinco empleados, cuentapropistas sin calificación y servicio doméstico- pasó de representar el 46,4% al 48,3% del empleo total en los últimos quince años. En ese mismo período, el empleo asalariado formal cayó del 24,1% al 19,6% de la fuerza laboral, mientras la proporción de trabajadores en autoempleo informal subió del 24,1% al 29,5%, según datos de la UCA. El cambio coincide con una transformación de la economía: la industria manufacturera, que entre 2010 y 2015 había aportado casi el 25% del valor agregado del país, pasó a restarle 25,1% entre 2023 y 2025, mientras la minería multiplicó su peso. Ese giro dejó afuera a trabajadores que antes tenían un lugar en la industria.

El fenómeno no es exclusivo del interior del país ni de los sectores más postergados. En la Ciudad de Buenos Aires, un distrito con salarios relativamente altos, la desocupación llegó a 7,9% en el primer trimestre de 2026, según el instituto de estadística porteño (IDECBA). Pero lo que más creció fue el trabajo de baja intensidad: los puestos de menos de 16 horas semanales pasaron de 8,2% a 9,7% de la población ocupada en un año, y casi uno de cada tres ocupados trabaja hoy menos de 35 horas semanales.

El economista Agustín Salvia aportó una explicación que rara vez se dice en público: buena parte del endeudamiento de los hogares que hoy sobreviven con changas viene de que muchas familias se endeudaron esperando que 2025 fuera, en sus palabras, un «año extraordinario» para la economía. Cuando esa mejora no llegó como estaba prevista, la deuda contraída quedó atada a un mercado de trabajo que no generó los puestos formales que esas familias necesitaban.

Los números completan el cuadro. Quienes trabajan para aplicaciones de reparto o transporte ya representan entre el 6% y el 7% de la fuerza laboral, y arrastran en promedio una deuda cercana a los 900.000 pesos por trabajador. Además, según datos de la última década, quienes se desempeñan en changas o empleos microinformales ganan entre un 30% y un 40% menos que el promedio, mientras los trabajadores formales ganan entre un 30% y un 40% más.

Para la socióloga Julieta Vera, revertir esta tendencia exige «macroeconomía estable, sectores intensivos en empleo e instituciones laborales que amplifiquen protecciones», condiciones que hoy no están dadas. Mientras tanto, para cada vez más personas en la Argentina de 2026, salir de la desocupación se parece menos a conseguir un trabajo estable y más a inventarse uno todos los días.

GLOSARIO:

  • Autoempleo informal: trabajo que una persona genera por sus propios medios (una changa, una venta, un reparto) sin que nadie le pague un sueldo registrado ni le haga aportes jubilatorios ni de obra social.
  • Empleo registrado (o «en blanco»): trabajo en el que el empleador anota a la persona ante el Estado y le paga aportes jubilatorios, obra social y otros derechos laborales.
  • Cuentapropista: persona que trabaja por su cuenta, sin depender de un patrón, ya sea vendiendo algo, ofreciendo un servicio o haciendo changas.
  • Valor agregado bruto: una medida que indica cuánto aporta cada sector de la economía, como la industria o la minería, a la riqueza total que produce el país.
  • Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA): un centro de investigación de la Universidad Católica Argentina que estudia la pobreza, el empleo y las condiciones de vida en el país.

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