«Nuestro trabajo no es un servicio, es garantizar derechos», dice una bibliotecaria voluntaria de Neuquén que este año todavía no vio llegar los subsidios nacionales que antes sostenían su institución. Mientras la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (CONABIP) redujo sus aportes, el gobierno provincial anunció por decreto una ayuda económica de 142.505.988 de pesos para 26 bibliotecas populares.
En los barrios de Neuquén, las bibliotecas populares llevan décadas siendo mucho más que estantes con libros. Ahí se dan talleres, se acompaña a chicos y chicas después de la escuela, y —según cuentan quienes las sostienen— se previenen adicciones y situaciones de violencia en zonas donde otros servicios del Estado casi no llegan. Todo eso, muchas veces, con presupuestos que no alcanzan ni para pagar la luz.
El gobernador Rolando Figueroa firmó un decreto que dispone un aporte económico no reintegrable de 142.505.988 de pesos para 26 bibliotecas populares inscriptas en el Registro Provincial. El anuncio se hizo el miércoles 8 de julio de 2026 y corresponde a la primera subvención anual prevista para este año. La ministra Josefina Codermatz explicó que «en cada rincón de la provincia, especialmente en el interior, la biblioteca popular es mucho más que un lugar donde se guardan libros: es un espacio donde sucede de todo. Allí se aprende, se comparte, se acompaña y se construye comunidad todos los días». En la misma línea, la secretaria de Cultura, María José Rodríguez, señaló que estas instituciones «son lugares de encuentro, participación y construcción de ciudadanía».
Las bibliotecas populares son una institución centenaria en la Argentina. Nacieron en 1870, cuando Domingo Faustino Sarmiento impulsó la Ley 419 y creó la Comisión Protectora de Bibliotecas Populares, con la idea de que el Estado pagara la mitad del costo de los libros a quien quisiera abrir una. Hoy existen cerca de 2.000 en todo el país, sostenidas por más de 30.000 trabajadores y voluntarios, con 20 millones de libros disponibles para unos 4 millones de usuarios. En Neuquén hay casi 50 bibliotecas populares, de las cuales unas 30 dependen del registro de la CONABIP, el organismo nacional que las regula y financia.
El anuncio de julio no aparece aislado. En 2025, la provincia había puesto en marcha por primera vez un Programa de Fortalecimiento de Bibliotecas Populares, con obras de infraestructura en 33 instituciones de 15 localidades y una inversión total de 305 millones de pesos.
Ese refuerzo provincial se explica, en parte, por algo que contaron las propias bibliotecarias a comienzos de este año: los aportes nacionales de la CONABIP se achicaron fuerte. Según relataron a Diario Río Negro, antes el organismo nacional enviaba entre dos y tres partidas de subsidios por año; el año pasado llegó una sola, de 1.150.000 de pesos, y además con meses de demora —de enero pasó a llegar en agosto—. Este año, para febrero, todavía no habían recibido nada. Mientras tanto, los aportes municipales tampoco alcanzan: una ordenanza fija $158.630 mensuales para las bibliotecas de categoría A, pero varios municipios no llegaron a pagarlos. Frente a ese panorama, una integrante de una de las bibliotecas resumía la situación con una frase que también sirve de contexto para entender el peso de un aporte como el anunciado ahora: «los recursos humanos que tenemos en las bibliotecas populares son infinitos, pero los recursos materiales son muy escasos».
Los gastos fijos de estas instituciones no son menores: la biblioteca Eliel Aragón, una de las más grandes de la provincia, necesita unos 600.000 pesos por mes para cubrir servicios, seguros y honorarios contables, entre otros costos. Son cifras que, para bibliotecas sostenidas mayormente por el trabajo voluntario y la venta de rifas, resultan difíciles de afrontar sin ayuda estatal.
El aporte del 8 de julio se enmarca en la Ley Provincial 3040 de Bibliotecas Populares y, según el propio anuncio oficial, es la primera de las subvenciones previstas para este año, lo que abre la expectativa de nuevos desembolsos en los próximos meses.
GLOSARIO:
- CONABIP: Comisión Nacional de Bibliotecas Populares. Es el organismo del Estado nacional argentino que registra, apoya y financia a las bibliotecas populares de todo el país.
- Biblioteca popular: biblioteca gestionada por una asociación civil de vecinos y vecinas, no por el Estado, aunque puede recibir ayuda estatal. Suele ofrecer, además de libros, talleres y actividades comunitarias.
- Aporte no reintegrable: dinero que el Estado entrega a una institución y que esta no tiene que devolver, a diferencia de un préstamo.
- Decreto: norma que firma el gobernador o la gobernadora (o el presidente o presidenta, según el caso) para poner en marcha una decisión sin necesidad de que la vote la Legislatura.
- Registro Provincial: listado oficial donde una institución debe estar inscripta para poder recibir ciertos beneficios o subsidios del Estado provincial.