Una docente jubilada de La Pampa denunció al municipio por instalar un basural a cielo abierto pegado a su casa

Soraya Ziegenfuhs vive en un campo sobre la Ruta 188, al oeste de Rancul. Hace dos meses, sin avisarle, la comuna empezó a tirar ahí la basura de todo el pueblo. Desde entonces convive con quemas, humo y olores, y ya perdió una venta porque el comprador se arrepintió al enterarse.

Soraya Ziegenfuhs es docente jubilada y vive en un campo de una hectárea sobre la Ruta Nacional 188, al oeste de la localidad de Rancul, en La Pampa. Hace unos dos meses, el municipio empezó a usar el terreno de al lado para acopiar los residuos urbanos del pueblo, sin aviso previo ni consulta a los vecinos. Desde entonces, ese predio arde de forma periódica.

Ziegenfuhs presentó una primera denuncia el 14 de julio ante la Fiscalía del Poder Judicial de General Pico, la ciudad cabecera judicial de la zona, y también se puso en contacto con la Secretaría de Ambiente y Cambio Climático de La Pampa para reclamar una solución. La gestión municipal está a cargo del intendente Hernán Viano.

El problema no es solo el mal olor. Según su denuncia, las quemas a cielo abierto generan un humo que describe como «altamente contaminante», y el viento dispersa bolsas de plástico y otros residuos por los campos vecinos. Ziegenfuhs también teme por la contaminación de las napas subterráneas, de donde se abastece de agua buena parte de la zona rural. El impacto ya se sintió en su bolsillo: un comprador que estaba por adquirir la propiedad desistió de la operación al enterarse de la situación.

Rancul es, además del nombre de la localidad, el de todo un departamento pampeano de campo abierto y producción agropecuaria, con 11.133 habitantes según el Censo 2022. Es una zona donde los conflictos ambientales suelen quedar invisibilizados frente a los que ocurren en las grandes ciudades, pero afectan del mismo modo a quienes viven ahí.

El caso de Rancul no es aislado. Según el último relevamiento oficial de la entonces Secretaría de Ambiente de la Nación, Argentina tiene más de 5.000 basurales a cielo abierto, lo que equivale, en promedio, a más de dos por municipio. La mayoría no son clandestinos: son la forma habitual en que los gobiernos locales disponen la basura, muchas veces sin los controles mínimos que exige una gestión segura de residuos. ccomusoc ya había cubierto, el 18 de julio, otro episodio de quema de basura a cielo abierto que, combinado con el viento zonda, arrasó fincas en la Quebrada de Humahuaca: distintos escenarios, pero el mismo patrón de fondo, la quema de residuos sin control como fuente recurrente de daño ambiental en distintos puntos del país.

Desde 2019, el Estado nacional impulsó el Plan GIRSU (Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos), financiado con unos 187,5 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo, el Banco Europeo de Inversiones y la Agencia Francesa de Desarrollo, para transformar basurales en centros de tratamiento de residuos en ciudades como Formosa, Moreno, Concordia, Villa María, Quilmes y Luján. Rancul no figura entre esas localidades alcanzadas por el programa.

Por ahora, el reclamo de Ziegenfuhs quedó en manos de la Justicia de General Pico y de la Secretaría de Ambiente provincial, sin que haya trascendido una respuesta oficial del municipio ni una fecha para resolver el conflicto.

Glosario

  • Basural a cielo abierto: lugar donde se acumula o quema basura al aire libre, sin las medidas de seguridad ni los controles que exige un relleno sanitario.
  • GIRSU: sigla de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, un programa del Estado argentino para convertir basurales en centros donde la basura se trata y se recicla de forma segura.
  • Napas subterráneas: capas de agua que se acumulan bajo la tierra y que muchas familias rurales usan para tomar agua o regar.
  • Fiscalía: oficina judicial encargada de investigar denuncias y decidir si corresponde iniciar una causa penal.

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