Los potreros que no salen en la tele: los clubes de barrio, el motor comunitario detrás de cada crack

Mientras la Selección compite en el Mundial, un estudio sobre la distribución de canchas de fútbol en la Ciudad de Buenos Aires puso en primer plano algo que en los barrios ya se sabía: la pasión futbolera no se mide en trofeos de vitrina, sino en la cantidad de potreros, clubes de barrio y ligas comunitarias que sostienen la práctica todos los días. Villa Soldati, un barrio del sur porteño con grandes complejos de vivienda social, encabeza el ranking con 57 canchas, muy por encima de barrios históricamente asociados al fútbol como La Boca o Núñez.

Villa Soldati, capital silenciosa del potrero

El relevamiento, elaborado a partir de datos abiertos, identificó 411 canchas distribuidas en 40 de los 48 barrios porteños, entre espacios informales, complejos de futsal y estadios profesionales. Detrás de Villa Soldati aparecen Flores y Palermo con 35 canchas cada uno, y más atrás Belgrano (28), Núñez (25), Villa Lugano y La Boca (21 cada uno) y Barracas (18). Según el análisis, la clave no pasa por la tradición futbolera de cada zona sino por la disponibilidad de tierra: los alrededores del Parque Roca, los grandes conjuntos de vivienda social y los bordes de autopistas dejaron en el sur de la Ciudad una enorme superficie de terreno barato, sin la presión inmobiliaria que sí transformó otros barrios en zonas de edificios y torres.

LAAMBA: la liga que nació para que los clubes no cerraran

Ese entramado de potreros se sostiene, en buena medida, gracias a ligas comunitarias como LAAMBA, con sede en Mataderos. Nació en 2021, en plena pandemia, cuando cerraban cerca de 40 clubes de barrio cada dos meses por falta de actividad e ingresos. Para frenar esa sangría, ofreció de forma gratuita espacio de juego y ayuda para sostener sueldos. Empezó con apenas 21 equipos en dos zonas y hoy reúne a 163 equipos en 22 zonas, con más de 15.000 jugadores en distintos puntos del AMBA. Los clubes de barrio que sostienen esta trama son, en su enorme mayoría, asociaciones civiles sin fines de lucro que combinan actividad deportiva, recreativa y cultural en clave comunitaria.

De la canchita al Mundial

La genealogía de buena parte de la Selección pasa por esos mismos clubes de barrio y organizaciones sociales: Rodrigo De Paul se formó en Belgrano de Sarandí, Leandro Paredes en La Justina, una organización social de San Justo, y Enzo Fernández en Club La Recova de Villa Lynch. Historias que se repiten a lo largo y ancho del país, como la de Lionel Messi en el Club Grandoli de Rosario. Son los mismos clubes que hoy, lejos de los reflectores del Mundial, siguen dependiendo del esfuerzo de vecinos, familias y dirigentes para pagar la luz, comprar pelotas o conseguir botines para quien no puede comprarlos.

Por qué importa

Detrás de cada figura que hoy se ve en la pantalla hay un club de barrio sostenido por trabajo comunitario, no por marketing deportivo. Visibilizar esa base —potreros, ligas autogestionadas, asociaciones vecinales— es reconocer que el fútbol popular argentino se construye todos los días en el barrio, mucho antes y mucho más allá del Mundial.

Glosario

Potrero: terreno baldío o espacio informal donde se juega al fútbol de manera espontánea, cuna histórica del estilo criollo.

Club de barrio: asociación civil sin fines de lucro que ofrece actividades deportivas, recreativas y culturales a la comunidad de su zona.

LAAMBA: liga de futsal amateur con sede en Mataderos, creada en 2021 para sostener a los clubes de barrio del AMBA.

Fútbol de base: conjunto de prácticas y espacios donde se forman los jugadores desde la infancia, por fuera del circuito profesional.

AMBA: sigla de Área Metropolitana de Buenos Aires, que abarca la Ciudad y varios municipios del conurbano bonaerense.

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