La recuperación económica que muestran algunos indicadores macro todavía no llega a los barrios populares. Una encuesta de la iniciativa EconoChori traza una radiografía de cómo administran sus recursos las familias en un contexto donde la variable de ajuste sigue siendo la comida.
Más de la mitad de los ingresos son inciertos
Según el relevamiento, cuatro de cada diez encuestados tienen ingresos variables y un 32% no cuenta con ingresos propios. Apenas el 21% recibe un ingreso fijo mensual. La informalidad continúa siendo una característica central de la economía popular: hay una fuerte dependencia del empleo informal, las changas, el fiado en el barrio y la ayuda familiar.
El 93% de los ingresos, para comer
Un relevamiento complementario de Focus Market sobre 47 hogares que asisten al comedor comunitario Pequeños Gigantes, en Florencio Varela, encontró que el 93% de los ingresos familiares se destina a la compra de alimentos, un nivel que absorbe casi todo el presupuesto disponible. El 65% de los hogares dejó de comprar ropa y redujo el consumo de carne, el 41% recortó las salidas recreativas y un 20% dejó de comprar medicamentos.
Sin margen para imprevistos
Apenas el 2% de los encuestados aseguró contar con algún tipo de reserva para afrontar una emergencia. El 55% afirmó que no tiene ningún momento del mes en el que logre cierta tranquilidad económica. Frente a esa fragilidad, las familias recurren principalmente a redes informales cuando los ingresos no alcanzan.
Por qué importa
Los números muestran que la mejora de algunos indicadores generales no necesariamente se traduce en una mejora concreta para los sectores populares, donde la prioridad sigue siendo, mes a mes, garantizar la comida antes que cualquier otro consumo.
Glosario: Economía popular (actividades productivas y de subsistencia de trabajadores excluidos del mercado formal) · Ingreso variable (ingreso que cambia de un mes a otro, sin monto fijo garantizado) · Changa (trabajo ocasional, informal y de corta duración).
