Mientras el debate público se concentra en la inteligencia artificial y la modernización del Estado, más del 60% de los barrios inscriptos en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP) —que reúne a más de 4.400 barrios y asentamientos en todo el país— todavía no tiene acceso pleno a internet.
Cuando el mercado no llega
Las grandes empresas prestadoras de conectividad no invierten en esas zonas por considerarlas poco rentables. Frente a esa ausencia, son las propias organizaciones territoriales las que sostienen soluciones: el caso más conocido es el de Atalaya Sur, en el Barrio 20 de la Ciudad de Buenos Aires, que capacita a vecinos y vecinas para instalar y mantener redes de fibra óptica comunitarias, autogestionadas y a bajo costo.
Financiamiento estatal, ejecución dispar
El Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) mantiene líneas de financiamiento específicas para llevar conectividad a barrios populares, a través de aportes no reembolsables dirigidos a organizaciones sociales, cooperativas y prestadores comunitarios. Sin embargo, la ejecución avanza de manera despareja: algunos proyectos sufrieron demoras de años por el desfasaje inflacionario.
Un derecho, no un lujo
Para las organizaciones barriales, la falta de conectividad afecta directamente el acceso a la educación, al trabajo y a la posibilidad de tramitar programas sociales o acceder a servicios de salud a distancia.
Por qué importa
La brecha digital no se cierra con anuncios: se cierra con inversión sostenida, ejecución efectiva de los fondos existentes y reconocimiento del rol que ya cumplen las organizaciones territoriales, que llevan años haciendo, con recursos propios, lo que el mercado no quiso hacer.
Glosario: RENABAP (Registro Nacional de Barrios Populares) · Aporte no reembolsable (financiamiento estatal que no requiere devolución) · Red comunitaria (infraestructura de conectividad gestionada por los propios vecinos de un barrio).

¡ Mas del 60% es un montón, no lo sabía !