El Ramos Mejía se convirtió en el primer hospital público porteño en trasplantar médula ósea a pacientes adultos

Hasta el martes, un adulto sin prepaga ni obra social que necesitara un trasplante de médula ósea en Buenos Aires no tenía dónde hacérselo dentro del sistema público de la Ciudad. Ese día, el Hospital Ramos Mejía recibió la habilitación del INCUCAI para convertirse en el primero en ofrecer ese servicio a mayores de 18 años.

El Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires anunció el martes 18 de agosto que el Hospital General de Agudos José María Ramos Mejía, en el barrio de Balvanera, recibió la habilitación oficial del INCUCAI para poner en marcha una Unidad de Trasplante de Médula Ósea (TMO) destinada a pacientes adultos. Es el primer hospital de la red pública porteña —33 hospitales y 60 centros de salud— en ofrecer este servicio de alta complejidad para mayores de 18 años.

El anuncio se formalizó mediante una resolución del Ministerio de Salud porteño. La nueva unidad contará con profesionales especializados y equipamiento propio para esta práctica, y estará destinada a atender a pacientes de toda la Ciudad, según informó el Gobierno porteño.

El Ramos Mejía es uno de los hospitales más antiguos de Buenos Aires: nació en 1868 como Lazareto San Roque, para aislar a los enfermos durante una epidemia de cólera, y en 1883 se inauguró formalmente como Hospital San Roque. Tomó su nombre actual en 1914, en homenaje al médico José Ramos Mejía, y por sus salas pasaron figuras como Cecilia Grierson, la primera médica recibida en el país.

Un trasplante de médula ósea reemplaza células enfermas de la sangre por células sanas, y se indica sobre todo en leucemias, linfomas y otras enfermedades graves de la sangre. Hasta ahora, en el sistema público porteño este tipo de trasplante solo existía para niños y niñas, a través del Hospital Garrahan —que depende de la Nación, no de la Ciudad, y realizó el primero del país en 1988—. Un adulto porteño sin cobertura privada que necesitara el procedimiento debía recurrir a un centro privado, a un hospital de otra jurisdicción, o gestionar un subsidio estatal por fuera del sistema de la Ciudad.

La diferencia económica no es menor. Según los aranceles de una obra social provincial de fines de 2024, un trasplante autólogo (con células del propio paciente) costaba entonces cerca de 19,3 millones de pesos, y uno alogénico (con donante compatible) superaba los 25,7 millones. Con la inflación acumulada desde entonces, hoy esas cifras son sensiblemente más altas.

Quien necesita un trasplante de médula ósea en Argentina no hace una lista de espera como ocurre con otros órganos: apenas se indica el procedimiento, el INCUCAI activa una búsqueda simultánea de donante compatible en los registros nacionales e internacionales, a través de su sistema de información SINTRA.

La habilitación del Ramos Mejía se suma a otras obras que el Gobierno porteño anunció este año para su red de hospitales, entre ellas la nueva guardia del Udaondo y las nuevas salas de estudio del sueño del Hospital María Ferrer, inauguradas también en agosto. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, había anunciado en los últimos meses una inversión superior a los 76.000 millones de pesos en obras, tecnología y equipamiento para los hospitales públicos de la Ciudad.

Glosario

  • INCUCAI: el organismo nacional que coordina y autoriza en Argentina todos los trasplantes de órganos y tejidos, y administra la búsqueda de donantes.
  • Trasplante de médula ósea: un procedimiento médico que reemplaza células enfermas de la sangre por células sanas, tomadas del propio paciente o de un donante compatible.
  • Alta complejidad: se llama así a las prácticas médicas que requieren tecnología avanzada y equipos muy especializados, y que suelen ser más costosas.
  • Trasplante alogénico: el que se realiza con células de un donante compatible, distinto del paciente.

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