La Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad emitió un nuevo Certificado de Aptitud Ambiental para la empresa estatal CEAMSE, que opera las estaciones de transferencia de basura en Buenos Aires. El documento impone obligaciones estrictas para evitar que residuos peligrosos y patogénicos pongan en riesgo la salud de los vecinos.
El Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), a través de la Agencia de Protección Ambiental (APRA), emitió en junio de 2026 un Certificado de Aptitud Ambiental para la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE). El certificado renueva el permiso de funcionamiento de la estación ubicada en la calle Balbastro 3.160, en el barrio de Flores, y establece 38 condiciones que la empresa debe cumplir para operar. La actividad fue categorizada como de impacto ambiental Con Relevante Efecto, el nivel de mayor exigencia en el sistema de evaluación porteño.
Entre las obligaciones más sensibles figura la prohibición expresa de que ingresen residuos peligrosos y patogénicos a la planta sin el tratamiento previo correspondiente. También se exige que estos residuos se almacenen en espacios especiales: techados, con pisos y paredes anticorrosivas, impermeables, ventilados y con extintores de incendio, hasta que sean retirados por transportistas habilitados.
Además, el CEAMSE deberá inscribirse en el Registro de Generadores, Operadores y Transportistas de Residuos Peligrosos, contar con un seguro de caución por daño ambiental y realizar una auditoría ambiental cada dos años cuyos resultados deben ser presentados ante la autoridad. También deberá tener un plan de contingencia firmado por un profesional idóneo para casos de incendio, explosión, derrumbes y derrames.
La estación de Flores es una de las tres que el CEAMSE opera en la Ciudad, junto a las de Colegiales y Pompeya. Las tres funcionan ininterrumpidamente desde abril de 1979 y son el punto donde los camiones recolectores descargan los residuos antes de ser trasladados a los rellenos sanitarios. En conjunto, estas instalaciones procesan cientos de miles de toneladas de residuos urbanos al mes provenientes de toda la Ciudad.
Este tipo de certificación no es nueva. La normativa ambiental de CABA exige que toda actividad con impacto relevante tramite y renueve su permiso ambiental. Sin embargo, la regulación se fue endureciendo con el tiempo: en 2023 se actualizó el marco normativo de residuos peligrosos mediante la Ley 6.616 y el Decreto 104/23, y en 2025 el Decreto 414 extendió la vigencia de estos certificados a cuatro años para actividades de mayor complejidad. El expediente que da origen a este certificado lleva abierto desde 2018, lo que revela la lentitud habitual de estos trámites administrativos.
Una cuestión poco mencionada en el debate público es que las propias estaciones de transferencia reciben, entre los residuos domiciliarios comunes, materiales que en la práctica contienen componentes peligrosos o patogénicos: gasas, jeringas, envases de medicamentos o restos de origen biológico que los vecinos descartan en los contenedores negros sin separación previa. Esta mezcla ocurre a diario y pone en tensión el sistema, ya que la normativa prohíbe el ingreso de ese tipo de material sin tratamiento, pero el control en el origen —es decir, en el hogar— es casi inexistente. El certificado ahora emitido le exige al CEAMSE implementar medidas para impedir ese ingreso, pero no resuelve el problema de raíz.
Las consecuencias de este nuevo marco regulatorio pueden ser positivas si se cumplen las condiciones. Una gestión más rigurosa reduce el riesgo de contaminación del suelo, el agua subterránea y el aire en los barrios aledaños a las estaciones. También puede presionar a la empresa a modernizar sus instalaciones, algunas con más de cuatro décadas de antigüedad. Sin embargo, si los controles no son sostenidos en el tiempo, el certificado puede convertirse en un trámite formal sin impacto real sobre la salud de los vecinos más cercanos a estos predios.
Glosario
Residuos patogénicos: Desechos sólidos, líquidos o gaseosos que pueden contener gérmenes o sustancias tóxicas capaces de causar enfermedades. Se generan principalmente en hospitales, clínicas y laboratorios. Ejemplos: jeringas usadas, gasas, restos de tejido biológico.
Residuos peligrosos: Materiales que, por sus características químicas, físicas o biológicas, pueden dañar la salud o el ambiente. Incluyen solventes, aceites industriales, pilas y ciertos productos de limpieza industrial.
Certificado de Aptitud Ambiental (CAA): Permiso que el Gobierno de la Ciudad otorga a empresas o actividades que pueden afectar el ambiente. Sin ese certificado, la actividad no puede funcionar legalmente en CABA.
Estación de transferencia: Instalación donde los camiones recolectores descargan la basura para trasladarla en vehículos más grandes hasta el relleno sanitario. Funciona como un punto intermedio en el camino de los residuos.
