Pablo Díaz tenía 18 años cuando lo secuestraron en su casa de La Plata, días después de que seis de sus compañeros desaparecieran por la misma causa: haber militado por la tarifa reducida de colectivo para estudiantes. A 50 años de aquella noche, esos seis chicos siguen desaparecidos.
Entre el 8 y el 21 de septiembre de 1976, la policía de la provincia de Buenos Aires y fuerzas del Ejército secuestraron a diez estudiantes secundarios de la ciudad de La Plata. La noche del 16 de septiembre concentró la mayor parte de los operativos: esa madrugada cayeron Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro. Todos tenían entre 16 y 18 años. Los operativos fueron dirigidos por Miguel Etchecolatz, entonces director de Investigaciones de la policía bonaerense, en pleno terrorismo de Estado de la última dictadura cívico-militar (1976-1983).
Los perseguían por un motivo puntual, no por una militancia genérica. Un año antes, agrupados en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), habían organizado asambleas y movilizaciones para pedirle al Concejo Deliberante de La Plata una tarifa reducida de colectivo para ir al colegio: el boleto estudiantil. El reclamo prosperó y la tarifa se aprobó en 1975. Un año después, ya bajo la dictadura, esa misma militancia —ganada, no pendiente— los convirtió en objetivo de la represión.
Seis de los diez secuestrados —de Acha, Ciocchini, Falcone, López Muntaner, Racero y Ungaro— continúan desaparecidos. Los otros cuatro —Pablo Díaz, Emilce Moler, Patricia Miranda y Gustavo Calotti— sobrevivieron a los centros clandestinos de detención y hoy son las principales voces testimoniales del caso conocido como «la Noche de los Lápices».
El hecho ocurrió en el peor momento de la represión clandestina, apenas seis meses después del golpe del 24 de marzo de 1976. La Plata, sede del gobierno bonaerense, concentraba entonces varios de los centros clandestinos de detención más activos del circuito que luego se conoció como «Camps» —por Ramón Camps, jefe de la policía bonaerense—, entre ellos el Pozo de Arana y el Pozo de Banfield, adonde fueron llevados los estudiantes.
El caso se convirtió, años después, en uno de los testimonios centrales del informe «Nunca Más» de la CONADEP (1984), la investigación oficial que documentó el terrorismo de Estado tras el retorno de la democracia. Recién en 2006, con las leyes de impunidad —Punto Final y Obediencia Debida— ya anuladas, Etchecolatz fue juzgado en un tribunal oral y público: el primer represor condenado bajo esa modalidad desde el fin de la dictadura. El 19 de noviembre de ese año recibió prisión perpetua, y el tribunal calificó sus crímenes, por primera vez en Argentina, en el marco de un genocidio. Durante ese mismo juicio desapareció Julio López, testigo clave de la causa, que continúa sin aparecer hasta hoy.
Desde 1988, la Legislatura bonaerense instituyó el 16 de septiembre como el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios, y con los años la fecha se extendió como jornada de conmemoración en escuelas de todo el país. Cada aniversario, centros de estudiantes de distintas provincias marchan y recuerdan a los seis chicos desaparecidos. El reclamo que originó la persecución, mientras tanto, no quedó archivado: hoy la provincia de Buenos Aires sostiene un Boleto Educativo gratuito para estudiantes, heredero directo de aquella tarifa que un grupo de adolescentes logró arrancarle al Concejo Deliberante de La Plata medio siglo atrás.
Glosario
- Terrorismo de Estado: uso de los recursos y las fuerzas de un gobierno para perseguir, secuestrar, torturar o desaparecer a personas por motivos políticos.
- Centro clandestino de detención: lugar secreto, no reconocido oficialmente, donde la dictadura retenía y torturaba a personas secuestradas.
- Leyes de impunidad: las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987), que frenaron los juicios a militares por delitos de la dictadura hasta que fueron anuladas en 2003 y declaradas inconstitucionales en 2005.
- Lesa humanidad / genocidio: calificación judicial que se les da a crímenes tan graves —como la desaparición forzada sistemática— que no prescriben con el paso del tiempo.
- UES (Unión de Estudiantes Secundarios): organización estudiantil en la que militaban varios de los jóvenes secuestrados en la Noche de los Lápices.
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