El 3 de septiembre de 1920 nació en Buenos Aires un ingeniero civil que soñaba con la arquitectura, no con el arte. Cincuenta y seis años después, la desaparición forzada de su hijo Ariel lo transformó en una de las voces más filosas contra la dictadura argentina y en un referente internacional de los derechos humanos.
Ariel Ferrari tenía 26 años cuando un grupo de tareas lo secuestró junto a su pareja, Liliana Bietti, el 26 de febrero de 1977 en Gregorio de Laferrere. Su padre, León, ya era ingeniero recibido y llevaba años buscando su lugar en el arte. La desaparición de Ariel no fue un episodio más en su biografía: fue el quiebre que reorientó el resto de su vida y de su obra.
León Ferrari nació el 3 de septiembre de 1920 en Buenos Aires, hijo del arquitecto y pintor Augusto César Ferrari, constructor de iglesias. Se recibió de ingeniero civil en la Universidad de Buenos Aires en 1947, pero terminó dedicándose al arte de manera autodidacta. Hoy se cumplen 106 años de su nacimiento.
Ya en la década de 1960, antes del golpe de 1976, Ferrari había desarrollado un estilo propio: la «escritura ilegible», caligrafías abstractas que usaba para denunciar la violencia institucional. En 1965 presentó «La civilización occidental y cristiana», una escultura que mostraba a Cristo crucificado sobre un avión de combate estadounidense, como crítica a la guerra de Vietnam. El compromiso político ya estaba en su obra antes de que la tragedia familiar lo hiciera protagonista directo.
Todo cambió con el secuestro de Ariel. Amenazado, Ferrari se exilió en San Pablo, Brasil, en 1976 y recién volvió a la Argentina en 1991. Según reconstruyó el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS), que acompañó a la familia en la búsqueda de verdad y justicia, el caso de Ariel terminó juzgado dentro de la causa unificada ESMA, uno de los megajuicios de lesa humanidad más grandes del país, que en distintas etapas sumó 29 condenas a prisión perpetua y 19 a penas de entre 8 y 25 años.
Ese juicio fue posible porque, años antes, la Justicia argentina había declarado imprescriptibles los crímenes de la dictadura —un fallo que ccomusoc repasó al cumplirse 22 años de esa decisión— y había anulado las leyes de impunidad que blindaban a los represores. Sin esos pasos previos, buena parte de las causas de lesa humanidad, incluida la de Ariel Ferrari, no habrían llegado a juicio.
En 1995, el diario Página/12 le encargó a Ferrari ilustrar una edición especial del informe «Nunca Más» de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), con collages que combinaban imágenes de la represión local con crímenes de la historia occidental. Su obra siguió generando fricciones institucionales: en 2004, una retrospectiva en el Centro Cultural Recoleta fue calificada de «blasfema» por el entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, hoy conocido como el Papa Francisco. Tres años después, en 2007, Ferrari recibió el León de Oro de la Bienal de Venecia al mejor artista, a los 87 años.
Murió en Buenos Aires el 25 de julio de 2013, a los 92 años. El diario The New York Times lo había ubicado entre los cinco artistas visuales más importantes y provocadores del mundo. Su archivo hoy es resguardado por la Fundación Augusto y León Ferrari Arte y Acervo, que sigue trabajando junto al CELS en la investigación y difusión de su obra.
Glosario
- Desaparición forzada: el secuestro de una persona por parte de agentes del Estado (o con su aval), seguido de la negación a informar dónde está o qué pasó con ella. Fue un método sistemático de la última dictadura argentina (1976-1983).
- Delitos de lesa humanidad: crímenes tan graves —como la desaparición forzada, la tortura o el asesinato sistemático— que se consideran contra toda la humanidad y, por eso, no prescriben ni pueden ser indultados.
- ESMA: la Escuela de Mecánica de la Armada, en Buenos Aires, funcionó como uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio durante la dictadura.
- CONADEP: la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, creada en 1983 al recuperarse la democracia, investigó los crímenes de la dictadura y publicó el informe «Nunca Más».
- Imprescriptibilidad: la característica de un delito que no se extingue con el paso del tiempo, por lo que puede ser juzgado sin importar cuántos años hayan pasado desde que se cometió.