En el Parque Nacional Los Alerces hay un alerce de 2.620 años al que los guardaparques llaman «El Abuelo». Este verano, el fuego llegó a metros de donde crece. Un relevamiento satelital de Greenpeace confirmó que la temporada de incendios 2025-2026 fue la peor en seis décadas para los bosques andino-patagónicos, mientras el Gobierno nacional avanza con cambios legislativos que reducen su protección.
En Puerto Patriada, un paraje de la cordillera chubutense, diez familias perdieron su casa en enero. Setecientas personas de la zona de El Hoyo y alrededores tuvieron que ser evacuadas mientras las llamas avanzaban. El incendio que arrasó ese paraje fue intencional, según las investigaciones citadas por Greenpeace Argentina.
Ese fue uno de los focos de una temporada que un relevamiento satelital de la organización ambientalista calificó como la peor para los bosques andino-patagónicos en los últimos 60 años. El informe, difundido a mediados de julio, reconstruyó el fuego ocurrido entre fines de 2025 y marzo de 2026 en Chubut, Río Negro, Neuquén y Santa Cruz.
Los bosques andino-patagónicos son una franja angosta de selva fría que corre pegada a la cordillera, desde Neuquén hasta Tierra del Fuego. Ahí crecen especies que no están en ningún otro lugar del planeta, como los alerces milenarios del parque que lleva su nombre.
Según el relevamiento de Greenpeace, el fuego quemó más de 60.000 hectáreas de esos bosques, el equivalente a tres veces la superficie de la Ciudad de Buenos Aires. La cifra duplicó lo perdido en la temporada anterior (32.000 hectáreas en 2025) y multiplicó por diez el promedio de superficie quemada entre 2022 y 2024.
Los focos más grandes se registraron en Puerto Patriada y El Turbio, en Chubut, además de daños en el Parque Nacional Los Alerces, en Cholila y Villa Lago Rivadavia, y en los alrededores de Bariloche y El Bolsón, en Río Negro. También hubo fuego en el Parque Nacional Lanín, en Neuquén, y en el Parque Nacional Los Glaciares, en Santa Cruz.
Los incendios avanzaron mientras el Gobierno nacional impulsaba, en paralelo, reformas que debilitan la protección ambiental. En abril de 2026 el Congreso aprobó y el Poder Ejecutivo promulgó, por Decreto 271/2026, una modificación de la Ley de Glaciares que redujo las restricciones para actividades extractivas en zonas protegidas. La medida generó una demanda colectiva que, según organizaciones ambientalistas, reunió casi 900.000 adhesiones ciudadanas en menos de dos semanas.
Según Greenpeace Argentina, el Gobierno impulsa además el debilitamiento de la Ley de Manejo del Fuego y de la Ley de Bosques Nativos, las dos normas que regulan cómo se previenen y combaten los incendios y cómo se protegen los bosques nativos que aún quedan en pie. En mayo, el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) rechazó una propuesta de reforma a esta última ley, con el voto de 17 provincias.
Hernán Giardini, coordinador de la campaña de Bosques de Greenpeace Argentina, sostuvo que estos cambios legislativos «buscan facilitar negocios extractivos a costa de reservas estratégicas» y remarcó que «la crisis climática exige prepararse para un aumento de los incendios», no para reducir los recursos destinados a combatirlos.
Esa falta de recursos ya se nota en el terreno. La Administración de Parques Nacionales cuenta con apenas 400 brigadistas para cuidar cinco millones de hectáreas bajo su jurisdicción, cuando el estándar mínimo del sector indica que se necesitan al menos 700. Según datos difundidos junto al relevamiento, el Gobierno recortó más de 2.500 millones de pesos destinados a Parques Nacionales y redujo el financiamiento del Fondo Nacional de Manejo del Fuego y de la Ley de Bosques Nativos.
A esto se suman las causas ambientales de fondo: sequías prolongadas, temperaturas extremas y vientos intensos, agravados por el cambio climático, además de la expansión de pinos exóticos, una especie muy inflamable que dificulta que el bosque nativo se recupere después de un incendio. El 95% de los incendios forestales en la región, de todos modos, se originan por causas humanas: descuidos, quema de pastizales o, como en Puerto Patriada, fuego intencional.
Con menos brigadistas, menos presupuesto y normas ambientales más flexibles, distintas organizaciones advierten que la próxima temporada de incendios, que comenzará hacia fin de año, podría repetir o agravar el escenario de este verano en los mismos bosques que todavía no terminaron de recuperarse.
Glosario
- Bosques andino-patagónicos: Franja de bosque frío que crece pegada a la cordillera de los Andes, desde Neuquén hasta el sur del país, con especies únicas en el mundo, como el alerce.
- Relevamiento satelital: Estudio que usa imágenes tomadas por satélites para medir, por ejemplo, cuánta superficie de bosque se quemó en una zona.
- Brigadista: Persona entrenada para combatir incendios forestales, generalmente a pie y con herramientas específicas para el monte.
- Ley de Glaciares: Norma nacional que protege los glaciares y el ambiente periglacial (el terreno congelado que los rodea) de actividades como la megaminería.
- Presupuestos mínimos: Reglas básicas que fija el Estado nacional para proteger el ambiente, que las provincias no pueden bajar pero sí pueden mejorar.
- Decreto: Norma que firma el Poder Ejecutivo (el Presidente) para reglamentar o aplicar una ley, sin necesidad de que la vote el Congreso.