En la calle Balbastro 3.160, en el barrio de Flores, funciona desde 1979 una de las estaciones de transferencia de basura del CEAMSE. Ahí, y en otras dos estaciones porteñas, los camiones recolectores descargan a diario los residuos de toda la Ciudad. El Gobierno de CABA acaba de renovarle el permiso ambiental a la empresa, con 38 condiciones puntuales para evitar que los residuos peligrosos y patogénicos pongan en riesgo la salud de los vecinos.
La Agencia de Protección Ambiental de la Ciudad (APRA) emitió en junio de 2026 un nuevo Certificado de Aptitud Ambiental para la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE), la empresa estatal que opera las estaciones de transferencia de basura en Buenos Aires. El certificado renueva el permiso de funcionamiento de la estación ubicada en Balbastro 3.160, en Flores, y establece 38 condiciones que la empresa debe cumplir para seguir operando. La actividad fue categorizada como de impacto ambiental Con Relevante Efecto, el nivel de mayor exigencia en el sistema de evaluación porteño.
Entre las obligaciones más sensibles figura la prohibición expresa de que ingresen residuos peligrosos y patogénicos a la planta sin el tratamiento previo correspondiente. También se exige que esos residuos se almacenen en espacios especiales: techados, con pisos y paredes anticorrosivas, impermeables, ventilados y con extintores de incendio, hasta que los retiren transportistas habilitados.
Además, el CEAMSE deberá inscribirse en el Registro de Generadores, Operadores y Transportistas de Residuos Peligrosos, contar con un seguro de caución por daño ambiental y realizar una auditoría ambiental cada dos años, cuyos resultados debe presentar ante la autoridad. También tendrá que tener un plan de contingencia firmado por un profesional idóneo para casos de incendio, explosión, derrumbes y derrames.
La estación de Flores es una de las tres que el CEAMSE opera en la Ciudad, junto con las de Colegiales y Pompeya. Las tres funcionan ininterrumpidamente desde abril de 1979 y son el punto donde los camiones recolectores descargan los residuos antes de que sean trasladados a los rellenos sanitarios. En conjunto, procesan cientos de miles de toneladas de residuos urbanos al mes provenientes de toda la Ciudad.
Este tipo de certificación no es nueva: la normativa ambiental de CABA exige que toda actividad con impacto relevante tramite y renueve su permiso ambiental. Pero la regulación se fue endureciendo con el tiempo. En 2023 se actualizó el marco normativo de residuos peligrosos mediante la Ley 6.616 y el Decreto 104/23, y en 2025 el Decreto 414 extendió la vigencia de estos certificados a cuatro años para las actividades de mayor complejidad. El expediente que da origen a este certificado está abierto desde 2018, lo que muestra la lentitud habitual de este tipo de trámites administrativos.
Hay una cuestión poco mencionada en el debate público: las propias estaciones de transferencia reciben, entre los residuos domiciliarios comunes, materiales que en la práctica contienen componentes peligrosos o patogénicos —gasas, jeringas, envases de medicamentos o restos de origen biológico— que los vecinos descartan en los contenedores negros sin separación previa. Esa mezcla ocurre a diario y pone en tensión el sistema: la normativa prohíbe el ingreso de ese tipo de material sin tratamiento, pero el control en el origen, es decir en el hogar, es casi inexistente. El certificado ahora emitido le exige al CEAMSE implementar medidas para impedir ese ingreso, aunque no resuelve el problema de raíz.
Las consecuencias de este nuevo marco regulatorio pueden ser positivas si se cumplen las condiciones. Una gestión más rigurosa reduce el riesgo de contaminación del suelo, el agua subterránea y el aire en los barrios cercanos a las estaciones. También puede presionar a la empresa a modernizar instalaciones que, en algunos casos, tienen más de cuatro décadas de antigüedad. Pero si los controles no se sostienen en el tiempo, el certificado puede quedar como un trámite formal sin impacto real sobre la salud de los vecinos más cercanos a estos predios.
Glosario
- Residuos patogénicos: Desechos sólidos, líquidos o gaseosos que pueden contener gérmenes o sustancias tóxicas capaces de causar enfermedades. Se generan principalmente en hospitales, clínicas y laboratorios. Ejemplos: jeringas usadas, gasas, restos de tejido biológico.
- Residuos peligrosos: Materiales que, por sus características químicas, físicas o biológicas, pueden dañar la salud o el ambiente. Incluyen solventes, aceites industriales, pilas y ciertos productos de limpieza industrial.
- Certificado de Aptitud Ambiental (CAA): Permiso que el Gobierno de la Ciudad otorga a empresas o actividades que pueden afectar el ambiente. Sin ese certificado, la actividad no puede funcionar legalmente en CABA.
- Estación de transferencia: Instalación donde los camiones recolectores descargan la basura para trasladarla en vehículos más grandes hasta el relleno sanitario. Funciona como un punto intermedio en el camino de los residuos.
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