El gobierno de Javier Milei lanzó en mayo de 2026 el «Gemelo Digital Social», un sistema de inteligencia artificial que cruza datos de salud, educación, trabajo y seguridad social de todos los argentinos. La medida abrió un debate urgente sobre privacidad, vigilancia y soberanía.
El Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, anunció el 22 de mayo de 2026 en Buenos Aires el lanzamiento del «Gemelo Digital Social». Se trata de una herramienta que utiliza inteligencia artificial para recolectar datos de usuarios y «simular escenarios, anticipar impactos y optimizar decisiones» en política social. El presidente Javier Milei difundió el anuncio en sus redes sociales. El lanzamiento se hizo mediante un video institucional, sin ley habilitante, sin licitación pública conocida y sin protocolo de protección de datos.
¿Qué es exactamente un «gemelo digital»? Es una réplica virtual de un sistema real que se alimenta con datos para simular qué pasaría ante distintos escenarios. Hasta ahora, se usaba para diseñar ciudades o redes eléctricas. Lo nuevo es aplicarlo a personas. El sistema integrará en una base unificada datos de ANSES, salud, educación, trabajo, migraciones y territorio.
El ministerio indicó que el objetivo es pasar a «un Estado que no solamente observe la realidad una vez que los problemas ya ocurrieron, sino que tenga capacidad de anticipación, simulación y prevención». El gobierno sostiene que esto mejorará las políticas públicas. Pero muchos especialistas y legisladores piden explicaciones.
El diputado Agustín Rossi presentó un pedido de informes solicitando información que permita «corroborar la transparencia, legalidad y garantía de protección de derechos», advirtiendo que «el futuro no puede convertirse en vigilancia sobre la ciudadanía». El texto oficial no incluye fechas, presupuesto ni organismos concretos responsables del desarrollo.
Argentina no llegó a este punto de la nada. El concepto de «gemelo digital» nació en los años 60, cuando la NASA lo usó para simular naves espaciales. Ya se utiliza en países como Singapur o el Reino Unido para la planificación urbana, el tráfico o la infraestructura. Lo inédito en Argentina es su aplicación a la vida social de toda la población, sin debate parlamentario previo.
Tampoco es el primer intento de cruzar datos ciudadanos en el país. El RENAPER, el organismo estatal que emite el DNI, ya capta datos biográficos y biométricos que se almacenan en una base de datos centralizada y única. A 2025, el RENAPER mantiene registros de más de 45 millones de ciudadanos y residentes argentinos. Sobre esa base, el Gemelo Digital busca agregar mucho más.
Acá aparece una causa que el gobierno no menciona: el vínculo con la empresa estadounidense Palantir. El «gemelo digital» es, efectivamente, uno de los servicios que comercializa Palantir Foundry, la plataforma de la empresa cofundada por Peter Thiel, la persona con quien Juan Grabois estuvo reunido hace días. También está confirmado que Thiel se reunió con Milei en la Casa Rosada semanas antes del anuncio y que el empresario se instaló con su familia en Buenos Aires.
Las plataformas de Palantir integran bases de datos públicas y privadas para identificar patrones, anticipar conductas y asignar «niveles de riesgo» a personas o grupos, es decir: puntuar y vigilar a ciudadanos. La empresa tiene contratos por 30 millones de dólares con el Servicio de Inmigración de Estados Unidos (ICE) para identificar y localizar migrantes, y al mismo tiempo presta servicios al sistema de salud británico. No hay confirmación oficial de que Palantir tenga contrato con el Estado argentino, pero el vínculo es señalado por múltiples analistas.
Hay además una contradicción política que varios analistas subrayaron. El mismo gobierno que llegó al poder prometiendo «sacar al Estado de la vida de los argentinos» propone ahora construir una de las bases de datos personales más grandes y centralizadas de la historia del país. A esto se suma el riesgo legal: un abogado recordó que la Corte Suprema fijó en el fallo Torres Abad contra ANSES que el Estado no puede usar datos personales para fines distintos al original sin el conocimiento del titular.
Frente a este escenario, hay medidas concretas que cualquier persona puede tomar para reducir su huella digital. Si usás una red de wifi pública, usá una VPN (Red Privada Virtual), un servicio que impide que tu información sea vista por otras personas.
También es aconsejable revisar periódicamente cómo están configuradas las opciones de privacidad en las redes sociales. Leé siempre los permisos que otorgás al instalar aplicaciones y evitá compartir datos sensibles de salud, ubicación o economía en plataformas que no sean de confianza.
Estas medidas no eliminan el rastreo estatal, que opera sobre datos ya existentes en organismos públicos, pero sí reducen la exposición en el entorno digital cotidiano.
El lanzamiento del Gemelo Digital Social abre un debate que ya atraviesa a gobiernos de todo el mundo: cómo aprovechar las nuevas tecnologías para mejorar la gestión pública sin afectar derechos fundamentales como la privacidad y la protección de los datos personales. Mientras el Gobierno argentino sostiene que la herramienta permitirá anticipar problemas y diseñar políticas más eficientes, especialistas, organizaciones y sectores de la oposición reclaman mayores precisiones sobre su funcionamiento, sus alcances y los mecanismos de control. La discusión recién comienza y probablemente marcará una parte importante del debate público sobre tecnología, Estado y ciudadanía en los próximos años.
La discusión de fondo no es tecnológica sino política. El debate gira en torno a quién controla los datos, con qué objetivos se utilizan y qué límites existen para proteger los derechos de la ciudadanía. Mientras el Gobierno presenta el Gemelo Digital Social como una «herramienta de eficiencia estatal», críticos advierten que la concentración masiva de información personal puede abrir la puerta a nuevas formas de vigilancia y control. El desafío será encontrar un equilibrio entre innovación, transparencia y protección de las libertades individuales.
Glosario
Gemelo digital: réplica virtual de una persona, sistema u organización construida con datos reales para analizar comportamientos y simular escenarios futuros.
Inteligencia artificial (IA): conjunto de tecnologías capaces de procesar grandes cantidades de información, identificar patrones y realizar predicciones o recomendaciones.
Datos biométricos: información física única de una persona, como huellas dactilares, reconocimiento facial, iris o voz.
Privacidad: derecho de las personas a controlar quién accede, utiliza o comparte su información personal.
Base de datos centralizada: sistema que reúne información de múltiples organismos o fuentes en un único lugar.
Palantir: empresa tecnológica estadounidense especializada en análisis masivo de datos para gobiernos, fuerzas de seguridad, organismos públicos y empresas privadas.
Soberanía digital: capacidad de un país para controlar y proteger sus datos, infraestructura tecnológica y sistemas informáticos sin depender de actores externos.
VPN (Red Privada Virtual): herramienta que cifra la conexión a internet para proteger la información que circula entre el usuario y la red.
Protección de datos personales: conjunto de normas y mecanismos destinados a garantizar que la información de las personas sea utilizada de manera legal, transparente y segura.
Consentimiento informado: autorización otorgada por una persona luego de conocer qué datos se recopilan, para qué se usarán y quién tendrá acceso a ellos.
