Un diputado y una fundación lanzaron una IA gratuita para redactar leyes municipales, mientras el Congreso sigue sin una ley que regule la inteligencia artificial

En miles de municipios argentinos, redactar una ordenanza bien fundamentada depende de tener un equipo de asesores que muchas gestiones chicas no pueden pagar. Desde el 19 de agosto, una herramienta gratuita promete cubrir ese vacío con inteligencia artificial entrenada en más de 17.000 datos públicos y 6.000 casos de gestión municipal comparada.

Se llama Tomi y se presenta como «codiseñador de políticas públicas»: un agente de inteligencia artificial al que cualquier funcionario o ciudadano puede escribirle por correo electrónico para pedirle ayuda a redactar un proyecto de ley, una ordenanza o un plan de gestión.

Quién lo lanzó: la fundación sin fines de lucro Colossus Lab, cofundada por el diputado nacional Martín Yeza (electo por la provincia de Buenos Aires), después de un año de desarrollo. Qué es: una IA entrenada con el método de ocho pasos del politólogo estadounidense Eugene Bardach, que va desde la definición del problema hasta la redacción final de la norma. Cuándo: el anuncio se hizo el 19 de agosto de 2026. Dónde: la herramienta está disponible online, con alcance para todo el país, en tomi.openarg.org. Por qué: según sus creadores, busca dar soporte técnico a gestiones —sobre todo municipios chicos— que no cuentan con equipos de asesores para fundamentar sus proyectos con datos y antecedentes.

Cada respuesta que da Tomi cita su fuente: un caso de otro municipio, un artículo de una ley provincial, un dato del Censo del INDEC. La base con la que trabaja incluye la Constitución Nacional, leyes provinciales, ordenanzas municipales y estadísticas oficiales, integradas a través de la plataforma de datos abiertos Openarg.

**El contexto: un Estado que ya tiene su propia IA**

Tomi no es el primer agente de inteligencia artificial pensado para la gestión pública argentina. En septiembre de 2025 el Gobierno nacional había lanzado MIA, su primer agente de IA estatal, pensado para asistir a la ciudadanía en trámites. La diferencia es el origen: mientras MIA es una herramienta oficial del Estado, Tomi nace de una fundación privada sin fines de lucro, cofundada por un legislador en actividad, y se sostiene con donaciones voluntarias que financian los créditos operativos del sistema.

Esa combinación —un funcionario electo impulsando una herramienta privada que asiste a otros funcionarios a redactar leyes— no está señalada como irregular en ninguna de las fuentes consultadas: Colossus Lab se define como un laboratorio de participación ciudadana enfocado en tecnología y democracia, y el acceso a Tomi es gratuito. Pero es un dato que conviene tener presente al leer la noticia, porque no es lo mismo que una herramienta salga de un organismo del Estado a que salga de una fundación ligada a un diputado.

**Una IA que ayuda a hacer leyes, en un país sin ley de IA**

Este lanzamiento se suma a una seguidilla de noticias de las últimas semanas sobre inteligencia artificial y Estado en la Argentina: CABA pagándole a una empresa privada casi 2 millones de dólares para que la IA atienda teléfonos de salud, Amnistía Internacional denunciando 1,2 millones de dólares en vigilancia estatal con IA, o la designación de una especialista en IA al frente de la Secretaría de Ciencia y Tecnología. En todos esos casos se repite el mismo dato de fondo: la Argentina todavía no tiene una ley nacional que regule el uso de inteligencia artificial, ni en el sector público ni en el privado, aunque hay varios proyectos presentados en el Congreso sin fecha de tratamiento.

Eso significa que, hoy, no existe un marco legal específico que defina qué pasa si una ordenanza redactada con ayuda de una IA como Tomi tiene un error, ni quién responde por eso: ni la fundación que la creó, ni el funcionario que la usó, están alcanzados por una regulación pensada para este tipo de herramienta. Los propios promotores de Tomi remarcan que cada respuesta cita su fuente, un mecanismo pensado para que la palabra final la tenga siempre una persona y no el sistema.

Glosario

  • Agente de inteligencia artificial: un programa de computadora que puede responder preguntas, analizar información y proponer textos usando inteligencia artificial, casi como si fuera un asistente virtual.
  • Método Bardach: una guía de ocho pasos creada por un politólogo de Estados Unidos para diseñar políticas públicas de forma ordenada, desde detectar un problema hasta redactar la solución.
  • Datos abiertos: información pública (como estadísticas oficiales o normas) que cualquier persona puede consultar y reutilizar libremente, generalmente a través de internet.
  • Ordenanza: una norma que dicta un municipio (como una intendencia o un concejo deliberante) y que rige solo dentro de ese territorio.

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