¿Qué es la comunicación social para el desarrollo y para qué sirve?

La Comunicación Social para el Desarrollo (CpD) se aleja de la idea de «difundir mensajes» para entenderse como un proceso político y cultural de construcción de sentido colectivo.

Es usar la comunicación estratégicamente para fortalecer la participación ciudadana y el cambio social. En Argentina, referentes como Washington Uranga la definen como una herramienta para la construcción de lo público, donde las personas no son «receptores» de ayuda, sino personas con voz propia que transforman su realidad.

Diferencias clave

A diferencia de otros enfoques, la CpD no busca vender ni imponer, sino dialogar:

  • Comunicación Institucional: Se centra en la imagen y reputación de una entidad (una empresa o el Estado).
  • Propaganda: Busca adhesión ideológica o política a través de la persuasión.
  • Marketing: Su objetivo es el intercambio comercial o la satisfacción de necesidades del consumidor para generar ventas.
  • CpD: Su fin es el desarrollo humano y la justicia social. No mide el éxito en «clics» o ventas, sino en el grado de organización y empoderamiento de la comunidad. 

Origen en América Latina

En Sudamérica Nace como una ruptura con los modelos de «modernización» impuestos desde el Norte en los años 50 y 60.

  • Pensamiento Crítico: Influenciada por la Teoría de la Dependencia y la pedagogía de Paulo Freire, se entendió que el subdesarrollo no era falta de información, sino un problema estructural de poder.
  • Hitos: Las radios mineras en Bolivia y las radios comunitarias en Argentina marcaron el inicio de una comunicación «desde abajo» para la defensa de derechos. 

Uso en políticas públicas y organizaciones

Se utiliza en estos espacios para garantizar la sustentabilidad y legitimidad de las acciones:

  • Políticas Públicas: Permite que el Estado no «baje» planes cerrados, sino que los gestione junto a la gente, convirtiendo a los ciudadanos en co-responsables de la solución.
  • Organizaciones Sociales: Es el motor para visibilizar reclamos, movilizar recursos y fortalecer la identidad interna de un grupo.
  • Territorios: Facilita la resolución de conflictos locales y la articulación entre vecinos, escuelas, centros de salud y municipios.

¿Para qué sirve en la vida cotidiana?

En el día a día, la CpD ayuda a las personas a:

  • Hacerse oír: Provee herramientas para que un vecino pueda comunicar un problema del barrio y ser escuchado por las autoridades.
  • Tejer redes: Fortalece los vínculos de solidaridad (como en cooperativas o centros culturales) para enfrentar crisis económicas o sociales.
  • Democratizar la palabra: Permite que la gente común sea protagonista de sus propias historias, rompiendo con los estereotipos que suelen mostrar los medios masivos.

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