En Bahía Blanca, Silvia London dirige un centro donde se investiga desde economía regional hasta biología marina. Esta semana firmó un texto que ninguna directora de un Centro Científico Tecnológico (CCT) de CONICET hubiera imaginado tener que redactar: un repudio a declaraciones del propio presidente de la Nación. Su firma se sumó a la de los otros 16 CCT del país, en la respuesta más orgánica del sistema científico argentino a los dichos de Javier Milei sobre «terroristas disfrazados».
En Bahía Blanca, Silvia London dirige un centro donde se investiga desde economía regional hasta biología marina. Esta semana sumó su firma a un texto que ninguna directora de CCT hubiera imaginado tener que redactar: un repudio a declaraciones del propio presidente de la Nación. «Uno tiene mucho respeto por las instituciones, por la democracia, y estas expresiones nos hacen recordar a otras épocas», dijo London.
El origen fue una entrevista. El lunes 3 de agosto, Javier Milei habló con el periodista Luis Majul y afirmó: «Tenés terroristas disfrazados de estudiantes, de periodistas, de profesores, de investigadores». Agregó que esos sectores «se le meten» a las instituciones, en el marco de una teoría sobre una supuesta infiltración cultural ligada al pensamiento de Antonio Gramsci y al kirchnerismo.
Tres días después, el jueves 6 de agosto, la Red de Directores y Directoras de los Centros Científicos Tecnológicos (CCT) de CONICET —que agrupa a las 17 sedes regionales del organismo, de Salta a Tierra del Fuego— publicó un comunicado conjunto. Lo calificó como «una agresión infundada y maliciosa» y «un ataque institucional de extrema gravedad al sistema científico, tecnológico y universitario argentino». Exigió «el cese inmediato de las descalificaciones y agravios presidenciales hacia los trabajadores de la ciencia y la educación» y llamó «al conjunto de la sociedad, a los poderes del Estado y a las instituciones democráticas a repudiar estas prácticas».
El comunicado fue más allá de la queja institucional: sostuvo que «este tipo de retórica recuerda a los argumentos esgrimidos por las dictaduras cívico-militares». No es una comparación aislada. Guillermo Durán, decano de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, señaló que se trata de «el mismo discurso de Onganía y de Videla» y remarcó que «no pasó nunca algo así en tiempos de democracia». El propio Jorge Rafael Videla había usado una fórmula similar en diciembre de 2010, durante el juicio en el que fue condenado a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad: habló entonces de «enemigos de ayer» que buscaban instalar un «régimen marxista a la manera de Gramsci». CCOMUSOC sostiene, sin relativizar, que nombrar ese antecedente no es una opinión: es un hecho histórico documentado, y así lo señalaron quienes respondieron al presidente.
Este repudio no aparece en el vacío. Se conoce apenas un día antes de que CCOMUSOC informara que las universidades nacionales anunciaron un nuevo paro para el 12 de agosto, que ya no solo reclama la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario sino que suma la crisis de los hospitales universitarios. Y se da en medio de un conflicto que viene de meses: en julio, este portal contó que las universidades públicas seguían sin cobrar el aumento que había ordenado la Corte Suprema, pese a que el Gobierno anunció una partida adicional de $1,32 billones para cumplir ese fallo.
Los propios científicos conectan ambos frentes. En su comunicado, la Red de Directores sostuvo que calificar de «terroristas» a investigadores, docentes y estudiantes es un intento de «deslegitimar reclamos genuinos» sobre presupuesto educativo, salarios y continuidad de las políticas científicas nacionales, los mismos reclamos que sostienen el paro universitario en curso.
Las repercusiones no se limitaron al ámbito científico. Escritores y académicos como Martín Caparrós, Nicolás Dvoskin y Pablo Alabarces también cuestionaron públicamente las declaraciones presidenciales en los días posteriores. Hasta el cierre de esta nota, la Presidencia no había respondido al comunicado de los CCT ni aclarado o matizado las declaraciones originales de Milei.
Glosario
- CONICET: Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, el organismo estatal que financia y organiza la mayor parte de la investigación científica pública en Argentina.
- CCT (Centro Científico Tecnológico): cada una de las 17 sedes regionales de CONICET distribuidas por el país, que agrupan a los institutos de investigación de esa zona.
- Ley de Financiamiento Universitario: norma aprobada por el Congreso que obliga al Gobierno a actualizar el presupuesto de las universidades públicas y los salarios docentes; su incumplimiento es el eje del conflicto universitario en curso.
- Delitos de lesa humanidad: crímenes graves cometidos por el Estado durante la última dictadura militar (1976-1983), como desapariciones forzadas y torturas, juzgados en Argentina desde el retorno de la democracia.