El pan dulce, los turrones y las bebidas quedaron afuera de la lista de compras de muchas familias esta Navidad. Con la canasta navideña un 27% más cara que el año pasado, el consumo apenas se movió y los regalos se redujeron a lo mínimo indispensable.
La Navidad ya no se celebra como antes. Este año, la canasta navideña subió alrededor del 27% respecto de 2024. Las ventas navideñas en los comercios minoristas crecieron muy poco, sólo 1,3% interanual, con un gasto promedio por compra de alrededor de $36.000.
Gran parte de este resultado fue impulsado por promociones y financiación, no por un aumento claro del consumo. Es decir: la gente compró más con cuotas y descuentos, pero no porque tuviera más plata disponible.
Los regalos también marcaron el cambio. Casi el 60% de las personas no compró regalos y, cuando los hubo, fueron mayormente para los más chicos. La cautela quedó reflejada en los hábitos de compra.
Los sectores que más movimiento registraron fueron perfumería y ropa, medianamente ligados a los regalos, mientras que las ventas de juguetes cayeron cerca de 7% respecto del año anterior. Esto indica que hoy se prioriza lo esencial y lo más barato.
Antes de la Nochebuena, el Movimiento de Curas Villeros ya había advertido esta situación. Dijeron que muchas familias iban a llegar a Navidad sin poder garantizar una mesa básica. Lo dijeron desde el territorio, no desde un escritorio.
No es un dato menor quiénes hablan. Los curas villeros trabajan todos los días en villas y barrios populares, donde la Iglesia no funciona sólo como espacio religioso. Ahí hay comedores, apoyo escolar, acompañamiento social y una presencia permanente. Son lugares de referencia cuando el Estado no llega o llega tarde.
El propio papa Francisco reconoció ese trabajo cuando creó la Vicaría para las Villas de la Ciudad de Buenos Aires, dándole un marco institucional a una tarea que viene desde hace décadas, con figuras como el padre Carlos Mugica, el cura asesinado por su compromiso con los sectores más pobres. Eso no fue un gesto meramente simbólico: fue el reconocimiento de que ahí pasa algo central para la vida cotidiana de miles de personas.
Lo que estos curas señalaron no fue una consigna política, sino la descripción concreta de los trabajos precarizados, los ingresos que no alcanzan y los problemas de salud sin la cobertura suficiente, porque todo eso también pesa cuando llega Navidad.
Por eso, en 2025, la fiesta no desapareció, pero se vive distinta: hay menos gente en la mesa, menos comida y menos regalos. Ese límite, este año, quedó a la vista incluso en una de las fechas más familiares del año.
Glosario
- Canasta navideña: el conjunto de productos típicos de las fiestas, como pan dulce, turrón y bebidas, que se usa para medir cuánto cuesta celebrar la Navidad.
- Interanual: la comparación entre un valor actual y el mismo período del año anterior.
- Vicaría para las Villas: el organismo de la Iglesia católica creado por el papa Francisco para organizar el trabajo pastoral y social en las villas y barrios populares de la Ciudad de Buenos Aires.
- Movimiento de Curas Villeros: un grupo de sacerdotes que trabajan de manera permanente en villas y barrios populares, sosteniendo comedores, apoyo escolar y acompañamiento social.
