La Reserva Ecológica Costanera Sur cumplió 40 años: el pulmón verde que nació de los escombros

A fines de los años 70, escombros de las obras de las autopistas porteñas se volcaron sobre la orilla del Río de la Plata para ganarle terreno a un proyecto urbano que nunca se completó. Ese territorio artificial, aparentemente condenado al olvido, terminó convertido en la Reserva Ecológica Costanera Sur. En junio de 2026 cumplió 40 años como el área natural protegida más visitada del país.

La Reserva Ecológica Costanera Sur cumplió 40 años desde su creación formal, en junio de 1986, cuando fue declarada Parque Natural y Zona de Reserva Ecológica. El aniversario se celebró en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con jornadas abiertas y gratuitas para vecinos y visitantes, orientadas a promover la educación ambiental, la conservación de la biodiversidad y el disfrute responsable del patrimonio natural porteño.

Sus 350 hectáreas de lagunas, pastizales, talares y ambientes ribereños albergan más de 2.000 especies de flora, fauna y hongos, y reciben a más de 2 millones de vecinos, turistas y estudiantes por año. Cada año, unos 40.000 estudiantes visitan el área en actividades de interpretación ambiental. La Reserva cuenta además con reconocimiento internacional como Sitio Ramsar.

El 5 de junio de 1986, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente, la Ciudad declaró el predio Parque Natural y Zona de Reserva Ecológica mediante la Ordenanza 41.247/86. Para este aniversario, el gobierno porteño previó la apertura del Centro de Recepción de Visitantes e Interpretación, en el acceso Brasil. La jornada incluyó Eco Talks sobre biodiversidad urbana y sostenibilidad, además de visitas guiadas temáticas: recorridos históricos, observación de aves, exploración de humedales y visitas al vivero de especies nativas.

A fines de la década de 1970 comenzaron a volcarse sobre la costa del Río de la Plata materiales de demolición provenientes de las obras de las autopistas urbanas. La idea era ganarle terreno al río para un proyecto urbano que finalmente quedó inconcluso. El resultado fue un territorio artificial, aparentemente condenado al olvido. Pero la naturaleza no lo leyó así.

El proceso natural fue advertido rápidamente por organizaciones ambientalistas. Desde 1985, el área empezó a usarse con fines educativos y de observación de fauna. Al año siguiente, la Fundación Vida Silvestre Argentina, Aves Argentinas y Amigos de la Tierra impulsaron formalmente la propuesta para proteger el predio. Lo que para el poder político era un relleno residual, los naturalistas lo vieron como una oportunidad única.

Hay un dato poco mencionado en las celebraciones: los materiales de demolición que dieron origen a la Reserva provenían precisamente de las obras de las autopistas urbanas, el mismo modelo de desarrollo que hoy se asocia a la contaminación del aire y al calor extremo en las ciudades. La naturaleza regeneró, casi por accidente, el daño que la lógica del cemento había generado. Esa paradoja histórica no suele estar en el centro del debate cuando se habla de espacios verdes urbanos.

En la Ciudad de Buenos Aires persisten problemas ambientales estructurales, como la polución del aire por el parque automotor, la contaminación de cursos de agua como el Riachuelo y el Río de la Plata, y la inadecuada gestión de los residuos sólidos urbanos. En ese contexto, la Reserva no es solo un símbolo: es una respuesta concreta a décadas de deterioro ambiental.

El mes de junio también trajo otras iniciativas ambientales de la Ciudad. Los Bancos de Herramientas son espacios abiertos, gratuitos y participativos donde los vecinos pueden reparar objetos de uso cotidiano con herramientas específicas y la orientación de facilitadores capacitados. Según datos oficiales, más de 850 personas participan cada mes de esta iniciativa y se concretan cerca de 30 reparaciones efectivas por jornada, lo que contribuye a la reducción de residuos.

Para 2026 se proyecta un récord de plantación de 6.500 ejemplares nativos en las reservas ecológicas de la Ciudad. En una Buenos Aires que debate permanentemente su futuro urbano, este aniversario recuerda una idea central: cuidar la naturaleza dentro de la ciudad no es un lujo, es una necesidad. La pregunta que queda abierta es si las políticas ambientales seguirán creciendo a la par de la presión urbana, o si hará falta otra «feliz catástrofe» para que la naturaleza vuelva a recuperar terreno.

Glosario

  • Sitio Ramsar: Reconocimiento internacional que reciben los humedales de importancia ecológica para la conservación del agua y la biodiversidad.

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