La Ciudad de Buenos Aires habilitó en 2026 la inscripción al boleto educativo gratuito para estudiantes de nivel inicial, primario, secundario, especial y adultos que viajan en transporte público para garantizar el acceso a la educación.
El beneficio se aplica en toda la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y alcanza a alumnos de escuelas públicas, privadas con subsidio total y centros de formación profesional. Incluye colectivos, subtes y premetro, y se activa con la tarjeta SUBE. La inscripción está abierta durante todo el año, aunque el uso pleno del beneficio comienza con el ciclo lectivo.
La medida convive con un contexto de subas sostenidas en el transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Mientras el boleto común aumenta y afecta el ingreso de las familias, el Estado local mantiene este esquema gratuito para estudiantes. Sin embargo, no todos acceden: quedan afuera quienes asisten a instituciones privadas con cuota o sin subsidio total, lo que marca una diferencia dentro del propio sistema educativo.
El boleto educativo permite hasta 96 viajes mensuales con un tope de 4 por día. El trámite se inicia online y luego requiere validación presencial en sedes comunales. Los datos declarados tienen carácter de declaración jurada. Quienes ya tenían el beneficio no deben reinscribirse, solo renovar en terminales automáticas. La tarjeta es personal e intransferible, y su uso indebido puede derivar en la suspensión del beneficio. Además, quienes tienen tarifa social deben optar entre ese descuento o el boleto educativo.
La continuidad del programa podría sostener la asistencia escolar en sectores vulnerables, especialmente en niveles obligatorios. Sin embargo, el límite de viajes diarios puede impactar en estudiantes con doble turno, prácticas o actividades extracurriculares, generando costos adicionales. También se prevé una mayor demanda en sedes comunales para nuevos registros durante el año.
En definitiva, lo que hoy se presenta como un beneficio de transporte gratuito, es en realidad una política que define quién puede sostener su trayectoria educativa en un contexto donde el costo de moverse se vuelve cada vez más determinante.