Buenos Aires ya habilita autos y robots sin chofer en la calle, mientras en Estados Unidos Uber se junta con los sindicatos de choferes para frenarlos

En el Parque de Innovación de Núñez circula, desde hace unas semanas, un colectivo eléctrico sin conductor que lleva pasajeros reales a 25 km/h. Es la primera señal visible de un marco que la Ciudad aprobó para probar autos y robots autónomos en la vía pública, la misma tecnología que en Estados Unidos ya llevó a Uber a aliarse con los choferes que antes combatía.

En el Parque de Innovación de Núñez, un colectivo eléctrico de hasta 15 pasajeros se mueve sin nadie al volante. No es una demostración de laboratorio: circula de manera experimental por ese predio porteño y cualquiera puede subirse. Es la imagen más concreta de una decisión que el Gobierno de la Ciudad tomó hace pocas semanas y que todavía está en su primera etapa.

La Ciudad de Buenos Aires se convirtió en el primer distrito del país en habilitar, mediante la Resolución 170/SECT/26 publicada en el Boletín Oficial porteño el 18 de agosto, pruebas piloto de vehículos autónomos de Nivel 4 (según la escala internacional SAE J3016) en la vía pública, además de robots y drones terrestres de reparto. El jefe de Gobierno, Jorge Macri, presentó el marco a comienzos de septiembre en un acto en el Parque de Innovación, junto al ingeniero Mois Navon, uno de los fundadores de Mobileye, la empresa de asistencia al manejo que Intel compró en 2017.

El nuevo régimen permite que empresas, universidades y centros de innovación pidan permisos para probar estos vehículos en zonas, días y horarios preestablecidos, con restricciones climáticas que fija la Secretaría de Transporte. Piden además una caja negra que registre cada viaje, informes de desempeño cada dos meses y un seguro de responsabilidad civil. En esta primera etapa, los autos de pasajeros todavía deben llevar un conductor de seguridad a bordo capaz de tomar el control; los robots de reparto, en cambio, ya pueden circular sin ningún operador presente si cumplen los estándares técnicos exigidos.

La medida se suma a otras apuestas tecnológicas del Gobierno porteño de los últimos meses, como el Distrito de Inteligencia Artificial en el microcentro. Buenos Aires busca posicionarse como punta de lanza regional en movilidad autónoma antes de que la tecnología se despliegue a mayor escala en el resto del país.

Lo que la Ciudad ensaya recién ahora ya generó tensiones en otros mercados donde los autos y taxis sin chofer llevan más tiempo circulando. En Estados Unidos, Uber —que durante años fue enemigo declarado de los sindicatos de taxistas y choferes en varias ciudades del mundo— empezó a presionar junto a esos mismos sindicatos para que los reguladores frenen el avance de los robotaxis de empresas como Waymo en ciudades como Nueva York, San Francisco, Los Ángeles y Washington DC. Piden que, durante programas piloto de tres años, al menos el 85% de los viajes sigan haciéndose con choferes humanos. «No prestamos suficiente atención a las consecuencias sociales», reconoció Andrew Macdonald, presidente de Uber, según reprodujo BAE Negocios el 5 de septiembre. Waymo rechaza esas redes híbridas y las calificó de «una solución en busca de un problema».

En Argentina esa discusión todavía no llegó a los vehículos autónomos, porque recién empiezan las pruebas. Pero el país ya tiene una economía de plataformas de reparto que creció con fuerza y en condiciones precarias: según un relevamiento de la Fundación Encuentro difundido por Ámbito Financiero, en 2025 unas 160.000 personas trabajaban para aplicaciones de delivery en el país, y el 90% lo hacía de forma esporádica, sin contrato, sin cobertura por accidentes ni estabilidad laboral. «El Estado tiene que encontrar una forma nueva de proteger los derechos de los trabajadores de plataformas», planteó entonces Alberto Freire, de esa fundación.

La resolución porteña sobre vehículos autónomos no incluye, por ahora, ninguna cláusula sobre el impacto laboral que podría tener esta tecnología si avanza sobre el transporte de pasajeros o el reparto a domicilio. El caso estadounidense muestra que, cuando los autos y robots sin chofer pasan de la etapa experimental a la operación comercial, la discusión sobre qué pasa con los puestos de trabajo humanos llega tarde o a los tropezones.

Glosario

  • Vehículo autónomo de Nivel 4 (SAE J3016): un auto que puede manejarse solo, sin intervención humana, pero únicamente dentro de zonas y condiciones específicas —no en cualquier calle ni clima—.
  • Robotaxi: auto que transporta pasajeros sin chofer, manejado por un sistema automático.
  • Economía de plataformas: el trabajo que se organiza a través de aplicaciones (como las de reparto o viajes), donde muchas veces la persona que trabaja no tiene un contrato formal ni los mismos derechos que un empleado en relación de dependencia.
  • Red híbrida: un sistema de transporte donde conviven autos manejados por personas y autos autónomos, en lugar de reemplazar unos por otros de manera total.
  • Caja negra (en este contexto): un dispositivo que graba los datos de cada viaje de un vehículo autónomo, para poder revisar qué pasó en caso de un incidente.

CCOMUSOC se sostiene con el aporte de quienes nos leen. Si te sirve, podés colaborar con un aporte mensual y acceder a contenido exclusivo y a la revista completa.

Apoyar a CCOMUSOC

Deja un comentario