Tenía 22 años, era delegado gremial en una fábrica de cables y militaba en la resistencia peronista. La noche del 23 de agosto de 1962 salió de su casa hacia el trabajo y nunca más se supo de él. Su caso, catorce años anterior al golpe de 1976, es el primero en la historia argentina en el que la palabra «desaparecido» se usó para nombrar lo que el Estado le había hecho a una persona.
Esa noche Felipe Vallese salió de su casa, en Morales 628, en Buenos Aires, y caminó hacia la fábrica donde trabajaba el turno noche. Tenía 22 años, era obrero metalúrgico y, apenas cuatro meses después de entrar a la planta, sus compañeros lo habían elegido delegado. Un grupo de policías lo interceptó en la calle. Nunca llegó a su puesto de trabajo.
Vallese era delegado gremial en la fábrica TEA (Trafilación y Esmaltación de Alambres) y militaba en la Juventud Peronista, dentro de lo que se conoció como la Resistencia Peronista. Fue secuestrado la noche del 23 de agosto de 1962 y trasladado a la Comisaría 1ª de San Martín y luego a la subcomisaría de Villa Lynch, provincia de Buenos Aires, donde según la investigación posterior murió bajo tortura. Su cuerpo nunca apareció.
El operativo lo comandó el entonces oficial subinspector Juan Fiorillo. Según reconstruyó años más tarde el periodista Pedro Leopoldo Barraza, la policía intentó tapar el secuestro: el 3 de septiembre anunció que Vallese estaba detenido por tenencia de propaganda peronista y armas, una acusación que dos jueces investigaron, declararon una farsa y anularon. Todos los otros detenidos en esa causa fueron liberados. Vallese, no: de él ya no había rastro.
Hoy se cumplen 64 años de esa noche.
**El país que proscribía al peronismo**
Para entender por qué un delegado sindical de 22 años terminó secuestrado por la policía hay que situarse en 1962. El peronismo estaba proscripto desde el golpe que derrocó a Perón en 1955: no podía presentarse en elecciones ni actuar como partido. Ese año gobernaba de facto José María Guido, que había asumido tras un nuevo golpe militar contra el presidente Arturo Frondizi. En ese clima de persecución política, miles de militantes peronistas —muchos de ellos, como Vallese, trabajadores metalúrgicos organizados en la resistencia gremial— fueron detenidos, torturados o perseguidos por participar en política de manera clandestina.
Ese contexto de represión ilegal es el mismo que, catorce años más tarde, la última dictadura (1976-1983) llevaría a una escala sistemática y planificada, con miles de personas desaparecidas en centros clandestinos. El caso Vallese es anterior a ese método de Estado, no una consecuencia de él: por eso varios historiadores y organizaciones sindicales lo señalan como el primer antecedente de la figura del detenido-desaparecido en la Argentina.
CCOMUSOC ya contó, el 17 de agosto pasado, la historia de Miguel Bru, el estudiante desaparecido por la Bonaerense en 1993 cuyo caso terminó en el primer juicio a esa policía por un desaparecido en democracia. Entre uno y otro caso hay 31 años de distancia y un contraste que resume cuánto costó construir justicia en la Argentina: por el secuestro y probable asesinato de Vallese, en mayo de 1971 un juez condenó a 39 policías, pero solo a tres años de prisión por privación ilegítima de la libertad, no por su muerte. Nadie fue juzgado por homicidio, porque sin cuerpo no hubo causa por ese delito.
El periodista que más investigó el caso, Pedro Leopoldo Barraza, publicó su reconstrucción en 1963. Once años después, el 13 de octubre de 1974, fue asesinado por la Triple A, la organización parapolicial que en democracia atacó a militantes populares antes del golpe de 1976.
El nombre de Vallese no quedó solo en los libros de historia sindical. El salón de actos de la Confederación General del Trabajo (CGT) lleva su nombre, y la calle donde fue secuestrado fue rebautizada en su honor. Para el movimiento obrero argentino, se convirtió en un símbolo temprano de una lucha que después tuvo que sostenerse, con otros nombres y en otra escala, durante toda la dictadura: la de encontrar a quienes el Estado hizo desaparecer.
Glosario
- Detenido-desaparecido: persona a la que el Estado priva de su libertad de forma clandestina y de la que después no da información, ni la libera ni reconoce su detención ni entrega su cuerpo.
- Resistencia Peronista: conjunto de organizaciones y militantes que, tras el golpe de 1955, actuaron en la clandestinidad para sostener al peronismo mientras estuvo prohibido.
- Proscripción: prohibición legal para que un partido político participe en elecciones o actúe públicamente.
- Delegado gremial: trabajador elegido por sus compañeros para representarlos ante la empresa y el sindicato dentro de su lugar de trabajo.
- Triple A (Alianza Anticomunista Argentina): organización parapolicial de extrema derecha que, entre 1973 y 1976, secuestró y asesinó militantes populares, sindicales y de izquierda.