Este miércoles, mientras 25 líneas de colectivo y 7 de subte cambiaban su recorrido habitual en la Ciudad, miles de estudiantes secundarios se concentraron en Plaza Houssay para conmemorar medio siglo del secuestro de diez compañeros de La Plata durante la última dictadura, de los cuales seis siguen desaparecidos.
Pasadas las tres de la tarde, Plaza Houssay se fue llenando de guardapolvos blancos, banderas de centros de estudiantes y carteles con seis nombres que se repiten cada 16 de septiembre desde hace cincuenta años. Desde ahí, chicos y chicas de escuelas de la Ciudad de Buenos Aires partieron en columna hacia Plaza de Mayo, donde se realizó el acto central porteño por el aniversario.
La marcha porteña fue una de las tantas que se hicieron hoy en el país. Estudiantes secundarios, convocados por agrupaciones y centros de estudiantes, se movilizaron este miércoles 16 de septiembre de 2026 para recordar a los jóvenes víctimas del terrorismo de Estado. En la Ciudad, la concentración fue a las 15 en Plaza Houssay; en simultáneo hubo actos en La Plata, Salta, Tucumán, Córdoba, Rosario y otras ciudades.
Lo que se conmemora ocurrió hace exactamente 50 años, en La Plata, provincia de Buenos Aires. En la noche del 16 de septiembre de 1976 y los días siguientes, grupos de tareas de la dictadura cívico-militar secuestraron y torturaron a diez estudiantes secundarios de entre 16 y 18 años. Seis de ellos —Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Alberto Racero y Horacio Ángel Ungaro— continúan desaparecidos. Los otros cuatro, Gustavo Calotti, Pablo Díaz, Patricia Miranda y Emilce Moler, sobrevivieron y con los años se convirtieron en testigos centrales de los juicios por delitos de lesa humanidad.
Pocos recuerdan hoy el motivo puntual por el que ese grupo de chicos quedó en la mira de la dictadura: la mayoría militaba en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de La Plata y, durante 1975, había participado de las movilizaciones que lograron el boleto estudiantil secundario, un descuento en el transporte para ir al colegio. Esa conquista, hoy tan cotidiana que casi no se discute, fue uno de los antecedentes que el terrorismo de Estado usó para señalarlos.
En 1998, en homenaje a esas víctimas, la Legislatura bonaerense sancionó la Ley 10.671 —luego modificada por la Ley 12.030— que instituyó el 16 de septiembre en el calendario escolar como el Día de los Derechos del Estudiante Secundario. Aunque nació como norma provincial, la fecha se conmemora todos los años también en la Ciudad de Buenos Aires y en escuelas de todo el país, como ocurrió hoy.
El paso de miles de estudiantes por el centro porteño no fue un dato menor para la vida cotidiana de la Ciudad: distintas líneas de colectivos y de subte modificaron sus recorridos habituales durante la tarde por los cortes de tránsito que generó la movilización, según confirmaron fuentes de transporte consultadas por medios porteños. Se trata de un impacto logístico que se repite cada vez que una marcha de esta escala atraviesa el microcentro.
Que la edición número 50 haya convocado actos en al menos seis provincias, además de la Ciudad, confirma que la fecha sigue viva medio siglo después: la Noche de los Lápices no quedó como un capítulo cerrado en los libros de historia, sino como una conmemoración que cada año vuelve a poner en la calle a una nueva generación de estudiantes secundarios que no vivió la dictadura pero conoce sus nombres.
Glosario
- Terrorismo de Estado: violencia ejercida de forma sistemática por un gobierno de facto contra su propia población, a través de secuestros, torturas y desapariciones forzadas.
- Grupos de tareas: equipos formados por fuerzas de seguridad o militares durante la dictadura argentina (1976-1983), encargados de secuestrar, torturar y desaparecer personas de forma clandestina.
- Boleto estudiantil: descuento en el precio del transporte público destinado a estudiantes, para facilitar que puedan viajar a sus colegios.
- Delitos de lesa humanidad: crímenes graves como el asesinato, la tortura o la desaparición forzada, cometidos de forma sistemática, que no prescriben y pueden juzgarse sin límite de tiempo.
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