Termina el recreo, pero para muchos chicos el hostigamiento no termina ahí: sigue esa misma tarde en un grupo de WhatsApp. La Sociedad Argentina de Pediatría, con sede en Buenos Aires, difundió un documento sobre esta forma «híbrida» de violencia entre pares y anunció una campaña nacional de prevención para la semana del 7 al 12 de septiembre.
La Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), la entidad científica que agrupa a los pediatras del país desde 1911, difundió esta semana un documento sobre bullying y ciberbullying elaborado por sus subcomisiones de Tecnologías de la Información y de Pediatría Social. Lo hizo en la previa de la Semana de Prevención del Acoso Escolar, que la entidad organiza del 7 al 12 de septiembre en todo el país. El objetivo declarado es advertirles a familias, escuelas y equipos de salud que la violencia entre pares ya no se limita al edificio escolar: continúa, y muchas veces se agrava, en las redes sociales y los chats grupales.
La SAP es una de las instituciones médicas más antiguas del país. Funciona en la avenida Coronel Díaz, en el barrio porteño de Palermo, y reúne a especialistas de todas las provincias. Pero su comunicado tiene además un anclaje concreto en la Ciudad de Buenos Aires: cita una encuesta del Ministerio Público Tutelar porteño, el organismo judicial que defiende los derechos de niños, niñas y adolescentes en la Justicia de la Ciudad.
Esa encuesta, hecha entre estudiantes secundarios de escuelas estatales de CABA, encontró que el 66,2% de 1.380 adolescentes consultados sufrió o conoció un caso de bullying, y que el 24,4% de las víctimas no se lo contó a nadie. La SAP suma ese dato porteño a dos mediciones nacionales: la prueba Aprender 2023, en la que el 63% de más de 614.000 alumnos de sexto grado dijo haber sufrido al menos una situación de violencia, y una encuesta de UNICEF según la cual el bullying entre chicos de 13 a 17 años pasó del 25% al 41% entre 2024 y 2025.
Para la pediatra Silvina Pedrouzo, presidenta de la subcomisión de Tecnologías de la Información de la SAP, «uno de los cambios que más preocupa es que el acoso ya puede continuar fuera de la escuela, extenderse a las redes sociales y acompañar a los chicos buena parte del día». La entidad describe esta dinámica como bullying «híbrido»: una discusión que empieza en el aula sigue horas después por WhatsApp, redes sociales o videojuegos, entra a la casa del chico y vuelve con él a clase al día siguiente.
No toda pelea o cruce entre compañeros es bullying, aclara el documento. La SAP lo define por tres condiciones que tienen que darse juntas: intención de dañar, repetición en el tiempo y una diferencia de poder que le impide a la víctima defenderse. Entre las formas de ciberacoso que enumera están los mensajes de odio, las burlas, el hostigamiento persistente, las encuestas humillantes, los perfiles falsos, la suplantación de identidad y la difusión de fotos o videos sin consentimiento.
El documento advierte que el acoso sostenido puede derivar en dolores de cabeza y de panza, alteraciones del sueño y el apetito, ansiedad, depresión, baja autoestima y, en los casos más graves, aislamiento e ideas de suicidio. Por eso la SAP les pide a los adultos que no le exijan al chico afectado enfrentar solo a quien lo agrede, que no fomenten la venganza y que no cambien de escuela como primera respuesta automática, sin trabajar antes la dinámica del grupo. La recomendación central es escuchar, acompañar, guardar las pruebas del hostigamiento digital y coordinar la respuesta con la escuela.
Glosario
- Ciberbullying: acoso entre chicos o adolescentes que se hace a través de celulares, redes sociales o videojuegos, con mensajes, imágenes o publicaciones que buscan humillar o dañar a alguien.
- Bullying híbrido: nombre que usa la SAP para el hostigamiento que empieza en la escuela y sigue, sin cortarse, en chats y redes sociales fuera del horario escolar.
- Ministerio Público Tutelar: organismo judicial de la Ciudad de Buenos Aires encargado de defender los derechos de niños, niñas y adolescentes en la Justicia porteña.
- Prueba Aprender: evaluación que el Estado argentino les toma a estudiantes de todo el país para medir aprendizajes y, en algunos años, también su experiencia escolar.