La fiscalía porteña detectó que redes de juego clandestino usan a chicos y chicas como “cajeritos” para mover las apuestas ilegales

Un padre descubrió que su hijo adolescente había abierto una cuenta bancaria por su cuenta y la usaba para recibir transferencias de una red de apuestas clandestinas. Ese caso es parte de siete expedientes que investiga la Justicia porteña, donde se detectaron 89 personas —al menos dos menores de edad— que operaban como intermediarios de dinero para plataformas de juego ilegal.

Un padre se enteró de que su hijo, todavía menor de edad, había abierto solo una cuenta bancaria y la usaba para mover dinero de apuestas. El chico también tenía una línea de teléfono propia para hablar con los apostadores y mandarles los comprobantes de las transferencias. Ese relato, reconstruido a partir de documentos judiciales, es uno de los casos que investiga la fiscalía especializada en juegos de azar de la Ciudad de Buenos Aires.

La Fiscalía Especializada en Delitos y Contravenciones vinculados a los Juegos de Azar (FEJA) del Ministerio Público Fiscal porteño, a cargo del fiscal Juan Rozas, detectó que las estructuras de juego clandestino incorporaron a menores de edad como intermediarios. En la jerga de esas redes los llaman «cajeritos»: son quienes reciben y giran el dinero de las apuestas para que las plataformas ilegales sigan funcionando sin dejar rastro directo hasta sus organizadores.

El hallazgo forma parte de siete causas judiciales en curso en la Ciudad. En esos expedientes se identificaron 39 sitios de apuestas ilegales y 89 personas que actuaban como cajeros, al menos dos de ellas menores de edad. La investigación se conoció este fin de semana a partir de documentos judiciales a los que accedió el diario La Nación.

La FEJA nació en julio de 2024, como respuesta al crecimiento de las apuestas y los juegos de azar que afectan a chicos y chicas. Desde entonces, la fiscalía porteña bloqueó más de 2.000 sitios web e IP vinculados al juego ilegal y denunció a más de 120 influencers y figuras públicas por promocionar esas plataformas en redes sociales.

El fenómeno no es nuevo, pero cambió de forma. Investigaciones judiciales previas, con megaoperativos que terminaron en detenciones y decenas de allanamientos en la Ciudad y la provincia de Buenos Aires, ya venían mostrando el tamaño del negocio: dos reportes de transferencias a empresas investigadas por juego ilegal muestran que recibieron 4.000 millones de pesos en apenas 117 días.

Lo que la Justicia porteña remarca ahora es distinto: la exposición directa de menores, no solo como jugadores sino como piezas operativas del circuito de dinero. Según los documentos judiciales, el uso de cuentas bancarias a nombre de chicos y chicas permite que las transferencias pasen más desapercibidas para los sistemas de control antilavado, porque no suelen figurar entre los perfiles de riesgo que monitorean bancos y organismos de control.

Para la fiscalía, esa modalidad se conecta con algo que ya venía advirtiendo la Lotería de la Ciudad: buena parte de las plataformas de apuestas ilegales no piden documento ni validan la edad de quien se registra, así que alcanza con tener un teléfono y una cuenta bancaria para apostar o para operar como cajero.

La conducta investigada se encuadra en el artículo 301 bis del Código Penal, que castiga la explotación, administración y organización de juegos de azar sin la autorización correspondiente. Además de las causas contra los organizadores, la fiscalía porteña avanza en identificar a los responsables de haber captado a los menores para que funcionaran como intermediarios.

Mientras las causas siguen abiertas, el caso reabre una discusión que excede a la Ciudad: qué controles tienen los bancos y las billeteras virtuales para impedir que una cuenta a nombre de un menor se convierta en un canal para mover el dinero de apuestas ilegales, y qué responsabilidad les cabe a las plataformas que permiten registrarse sin verificar la identidad de quien apuesta.

Glosario

  • FEJA: Fiscalía Especializada en Delitos y Contravenciones vinculados a los Juegos de Azar, un área del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad de Buenos Aires creada en 2024 para investigar el juego ilegal.
  • Cajero/cajerito: en la jerga del juego clandestino, la persona que recibe y transfiere el dinero de las apuestas entre los jugadores y quienes organizan la plataforma ilegal.
  • Artículo 301 bis del Código Penal: la norma que castiga a quienes explotan, administran u organizan juegos de azar sin tener la autorización del Estado para hacerlo.
  • Lavado de dinero: el proceso de darle apariencia legal a fondos que provienen de una actividad ilegal, como el juego clandestino.

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