Una cooperativa eléctrica de Neuquén quedó en el medio de la disputa entre Estados Unidos y China por la tecnología de Vaca Muerta

CALF, la cooperativa que distribuye electricidad en gran parte de Neuquén, negociaba instalar un centro de datos con la empresa china Huawei. El embajador de Estados Unidos advirtió que eso podría costarle la visa a sus directivos. La cooperativa rechazó la presión. Argentina, mientras tanto, sigue sin una ley propia que regule quién controla los datos de su infraestructura crítica.

CALF es una cooperativa eléctrica: la que lleva la luz a buena parte de Neuquén, la provincia donde está Vaca Muerta, el yacimiento de petróleo y gas no convencional más grande del país. Hace unas semanas empezó a negociar con la empresa china Huawei la instalación de un centro de datos. Esa negociación la puso, sin buscarlo, en el centro de una disputa entre dos potencias.

El 22 de agosto, el embajador de Estados Unidos en Argentina, Peter Lamelas, volvió a advertir públicamente que las tecnológicas chinas de alto riesgo —nombró a Huawei, ZTE, Hikvision, Hytera, Dahua y DJI— «están sujetas a los designios del gobierno comunista chino» y que la ley china obliga a esas empresas a darle al Estado acceso a cualquier dato que pase por sus equipos. Lo dijo en el marco del AmCham Energy Forum, un foro empresarial, y lo repitió también el subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura.

No era la primera vez. Nueve días antes, el 13 de agosto, Lamelas ya había dicho en ese mismo foro que Huawei «espía para el Partido Comunista Chino» y que su presencia no iba a ayudar a atraer inversión extranjera a Vaca Muerta. Un día antes de esa declaración se había reunido con directivos de CALF en el Palacio Bosch, la residencia diplomática de Estados Unidos en Buenos Aires, y les advirtió que avanzar con Huawei podía costarles la revocación de la visa norteamericana. CALF calificó ese planteo como una «presión indebida» sobre su autonomía institucional y no dio marcha atrás con la negociación.

La embajada china respondió acusando a Washington de actuar con «mentalidad de guerra fría» y de esparcir «calumnias sin fundamento» para frenar la expansión de sus empresas, además de cuestionar el respeto de Estados Unidos por la soberanía argentina.

El trasfondo no es nuevo en la provincia. Neuquén ya tiene una estación espacial china operativa desde 2018, cuyo equipamiento quedó bajo análisis del Ministerio de Defensa por sospechas de uso dual (civil y militar). La disputa actual por el centro de datos de CALF se suma a esa historia previa de fricción entre la presencia tecnológica china en la provincia y la mirada de Washington.

Lo que está en juego, según el propio embajador, es la infraestructura digital que va a procesar la información de producción, operaciones y reservas de Vaca Muerta: datos considerados estratégicos por su volumen y su valor económico. Argentina produce hoy 850.000 barriles diarios en la cuenca y el sector proyecta un superávit comercial energético de 11.000 millones de dólares para este año, que treparía a 16.000 millones en 2027. Estados Unidos, a través de sus agencias DFC y Eximbank, evalúa además financiar con 800 millones de dólares el proyecto de transmisión eléctrica AMBA I. Del otro lado, el Banco Central argentino renovó en paralelo el swap de monedas con China, lo que muestra que el vínculo financiero con Beijing sigue activo pese a la presión diplomática estadounidense.

Este tira y afloja por quién controla la tecnología de Vaca Muerta ocurre en un país que todavía no tiene una ley propia de ciberseguridad ni de inteligencia artificial: ccomusoc ya contó que Amnistía Internacional denunció que el Estado argentino gastó 1,2 millones de dólares en vigilancia con IA sin marco legal que la regule, y que Argentina sigue sin ley de ciberseguridad mientras Estados Unidos avanza con sus propias normas en la materia. Sin una legislación nacional sobre soberanía de datos, la definición de qué tecnología se usa en infraestructura considerada crítica queda, por ahora, resuelta caso por caso —y a veces bajo presión directa de embajadas extranjeras— antes que por una política de Estado.

Glosario

  • AmCham: Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina, una entidad que agrupa a empresas y organiza foros de negocios.
  • Cooperativa eléctrica: una empresa de propietarios asociados (no un privado ni el Estado) que presta el servicio de electricidad en una zona, como CALF en Neuquén.
  • Infraestructura crítica: instalaciones y redes (energía, comunicaciones, datos) consideradas esenciales para el funcionamiento de un país, cuya falla o control externo puede afectar la seguridad nacional.
  • Swap de monedas: un acuerdo entre dos bancos centrales para intercambiarse divisas y tener respaldo financiero sin necesidad de comprar esa moneda en el mercado.
  • Vaca Muerta: la formación geológica en Neuquén con reservas de petróleo y gas no convencional (shale), uno de los mayores yacimientos del mundo en su tipo.
  • DFC y Eximbank: agencias del gobierno de Estados Unidos que financian proyectos de infraestructura en otros países como forma de política exterior económica.

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