Por noveno año consecutivo, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE) transformó Plaza de los Dos Congresos en un escenario de alegría, comunidad y solidaridad para quienes viven en extrema vulnerabilidad. Cerca de 5.000 personas compartieron una Nochebuena distinta: comida, risas y abrazos. El año pasado fueron 4.000; este 24 de diciembre, la organización se preparó incluso para más.
La cita comenzó a las 16 horas, aunque la logística empezó mucho antes: más de 1.500 voluntarios distribuyeron mesas, cocinaron, organizaron juegos para niños y ofrecieron baños y duchas móviles, peluquería, maquillaje y atención de salud. Casi 300 mesas, con capacidad para 10 personas cada una, recibieron a comensales que normalmente enfrentan frío, hambre y soledad.
El menú tuvo entrada, plato principal y postre; no faltaron pan dulce y brindis. Papá Noel entregó regalos, y sobre el escenario pasaron artistas como Barbi Recanati, Marui Serrano y La Soberana Cumbia. Entre risas, bailes y juegos, se produjo un fenómeno que la autora compara con el carnaval de Bajtín: roles y jerarquías se difuminan, y todos, desde jubilados hasta personas en situación de calle, disfrutan como iguales.
El festejo tuvo alcance federal, bajo la consigna “Ninguna familia sin Navidad”: se replicó en Chubut, Mendoza, Santa Fe, Entre Ríos, Tucumán, Jujuy y varios municipios de Buenos Aires y AMBA.
Por unas horas, el frío, el hambre y la exclusión quedaron fuera de Plaza Congreso. La Navidad llegó, no con lujo, sino con solidaridad, risa y comunidad, recordando que, aunque la sociedad olvide a muchos, la alegría y la dignidad pueden compartirse siempre.