A 50 años del Apagón de Ledesma: la noche en que una empresa ayudó a secuestrar a 400 personas en Jujuy

Durante veinte años, Olga Arédez caminó todas las tardes alrededor de la plaza de Libertador General San Martín, en Jujuy, esperando una respuesta sobre su marido desaparecido. Su rutina silenciosa quedó ligada para siempre a uno de los episodios más documentados de complicidad entre una empresa y la última dictadura argentina: el Apagón de Ledesma. Este 27 de julio se cumplen 50 años del cierre de ese operativo.

Entre el 20 y el 27 de julio de 1976, durante siete noches seguidas, se cortó la luz en Libertador General San Martín, Calilegua y otras localidades del departamento Ledesma, en Jujuy. Con las calles a oscuras, efectivos del Ejército y la policía secuestraron a cerca de 400 personas: obreros del Ingenio Ledesma, sindicalistas, estudiantes, profesionales y militantes sociales. Entre 33 y 55 de ellas —según la fuente consultada— continúan desaparecidas.

El Ingenio Ledesma, la azucarera más grande del país y dueña de la usina eléctrica de la zona, no fue un actor pasivo. Según coinciden investigaciones judiciales y periodísticas, la empresa aportó los vehículos en los que se trasladó a los secuestrados, información sobre a quién buscar y galpones de sus instalaciones que funcionaron como centros clandestinos de detención.

Todo esto ocurrió cuatro meses después del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, en una provincia donde buena parte de la economía y la vida cotidiana giraba —y aún gira— alrededor del ingenio. Esa dependencia económica ayuda a entender por qué la empresa tuvo tanto peso a la hora de señalar a quién reprimir.

El caso de Ledesma no fue aislado. La Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad tiene abiertas alrededor de 30 causas judiciales por vínculos entre empresas y la dictadura en todo el país. Dos extitulares de Ford ya fueron condenados por instalar un centro clandestino dentro de la planta automotriz y torturar a 24 operarios; en Mercedes-Benz, la Justicia investigó la presencia cotidiana de militares dentro de la fábrica. El de Ledesma es, según especialistas en derechos humanos, uno de los ejemplos más citados de esa «complicidad empresarial».

Hay una razón menos visible, pero documentada, detrás de a quién se buscaba esa noche: Luis Arédez, médico e intendente de Libertador General San Martín, había sido el primer funcionario en cobrarle impuestos municipales al ingenio. Fue secuestrado y nunca volvió a aparecer. Su esposa, Olga Arédez, empezó en 1983 a marchar todos los días alrededor de la plaza del pueblo para reclamar por él y por el resto de los desaparecidos. Sostuvo esa rutina hasta poco antes de morir, en 2005. En 2004 había recibido el premio «Azucena Villaflor», que el Estado argentino otorga a quienes luchan por los derechos humanos.

La causa judicial contra Carlos Pedro Blaquier, dueño del ingenio durante la dictadura, y contra su administrador Alberto Lemos, avanzó y retrocedió durante más de una década: fueron procesados en 2012, la Justicia los sobreseyó en 2015 y la Corte Suprema reactivó la causa en 2021 por considerar «arbitraria» esa decisión. Blaquier murió en 2023 sin haber sido juzgado.

Cada 27 de julio, en Jujuy se repite la Marcha del Apagón, que este año, al cumplirse 50 años del hecho, convocó una movilización especial para reclamar que las causas judiciales —muchas de ellas frenadas— finalmente avancen.

Glosario

  • Terrorismo de Estado: uso de las fuerzas de un gobierno (Ejército, policía) para perseguir, secuestrar, torturar o matar a personas por sus ideas o actividades, como ocurrió durante la última dictadura argentina (1976-1983).
  • Centro clandestino de detención: lugar secreto, no reconocido oficialmente, donde las fuerzas represivas encerraban y torturaban a las personas secuestradas.
  • Complicidad empresarial: participación de empresas privadas —aportando información, vehículos, instalaciones o dinero— en delitos cometidos por un gobierno represivo.
  • CONADEP: Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas, creada en 1983 al volver la democracia para investigar y documentar los crímenes de la dictadura.
  • Delitos de lesa humanidad: crímenes tan graves (como la desaparición forzada o la tortura sistemática) que no prescriben con el paso del tiempo y pueden juzgarse muchos años después.
  • Ingenio azucarero: fábrica donde se procesa la caña de azúcar para producir azúcar; en Jujuy, el Ingenio Ledesma fue durante décadas el principal empleador de la región.

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