El 26 de julio de 1890, un grupo de vecinos armados tomó un depósito de artillería en pleno centro porteño y se enfrentó durante tres días al Ejército Nacional. La rebelión fracasó en el campo de batalla, pero forzó la renuncia de un presidente y dio origen a un partido que todavía existe: la Unión Cívica Radical.
Eran las cuatro de la madrugada del sábado 26 de julio de 1890 cuando varios cientos de civiles armados, mezclados con oficiales del Ejército y cadetes del Colegio Militar, ocuparon el Parque de Artillería de Buenos Aires, un predio ubicado donde hoy se levanta el Teatro Colón, frente a la actual Plaza Lavalle. No eran soldados profesionales: eran empleados, comerciantes y jóvenes de la ciudad que habían decidido tomar las armas contra su propio gobierno.
Al frente del levantamiento estaba Leandro N. Alem, junto a otras figuras como Bartolomé Mitre, Aristóbulo del Valle, Bernardo de Irigoyen y Francisco Barroetaveña. Todos pertenecían a la Unión Cívica, una alianza política formada meses antes para enfrentar al presidente Miguel Juárez Celman, cuyo gobierno era señalado por corrupción y por concentrar el poder de un modo que sus críticos bautizaron «el Unicato».
El objetivo era derrocar a Juárez Celman. La revolución se conoció después como la Revolución del Parque, y ocurrió hace 136 años.
Detrás del estallido había una crisis que venía incubándose desde hacía tiempo. Argentina atravesaba una fuerte crisis económica y financiera, con caída de salarios, desempleo obrero y un clima social tenso que ya había producido numerosas huelgas. A eso se sumaba un sistema político sin voto secreto, donde el fraude electoral y el control del gobierno sobre los comicios dejaban a la oposición sin caminos institucionales para disputar el poder.
Los combates se extendieron durante tres días, entre el 26 y el 29 de julio, en las calles del centro porteño. Según las crónicas de la época, dejaron entre 150 y más de 300 muertos, cifra que varía según la fuente consultada pero que da cuenta de la magnitud del enfrentamiento urbano. Militarmente, el levantamiento terminó en derrota: el Ejército, leal al gobierno, logró cercar a los revolucionarios y forzar su rendición. El acuerdo final se firmó en el Palacio Miró, donde vencedores y vencidos pactaron que ningún rebelde sería juzgado y que los cadetes del Colegio Militar que se habían sumado al alzamiento no recibirían sanciones.
La paradoja llegó pocos días después. Aunque perdió en el campo de batalla, la revolución logró su objetivo político: el 6 de agosto de 1890, apenas once días más tarde, Miguel Juárez Celman presentó su renuncia y fue reemplazado por el vicepresidente Carlos Pellegrini. El levantamiento armado había conseguido lo que no había logrado la vía institucional.
El otro efecto duradero se dio puertas adentro de la propia Unión Cívica. El espacio que había impulsado la revuelta se dividió poco después en dos partidos: la Unión Cívica Nacional, liderada por Mitre, y la Unión Cívica Radical, encabezada por Alem. Esta última se convirtió con el tiempo en una de las fuerzas políticas más longevas de la Argentina, y buena parte de su identidad fundacional —la denuncia del fraude y el reclamo de elecciones limpias— desembocaría dos décadas más tarde en la Ley Sáenz Peña de 1912, que estableció el voto secreto y obligatorio.
Hoy, a 136 años de aquella madrugada de julio, el episodio suele recordarse menos por sus combates que por lo que vino después: la primera vez que una revuelta callejera en Argentina terminó torciendo el rumbo institucional del país sin ganar una sola batalla.
Glosario
- Unicato: forma de gobierno que concentraba las decisiones en la figura del presidente, sin control real de otros poderes ni de la oposición.
- Unión Cívica: alianza política opositora formada en 1889, antecesora de los partidos que después se dividieron en Unión Cívica Nacional y Unión Cívica Radical.
- Unión Cívica Radical (UCR): partido político argentino fundado tras la Revolución del Parque, que tuvo un rol central en la historia democrática del país.
- Fraude electoral: manipulación de una elección para favorecer a un candidato o gobierno, común en Argentina antes de la ley del voto secreto de 1912.