AMBIENTE

Un trabajador vio caer un tronco y después un cóndor: así rescataron a un ejemplar herido en Tucumán

Redacción 4 min de lectura

En Chuscha, Tucumán, un hombre que trabajaba en el campo escuchó caer un tronco seco y, segundos después, vio desplomarse a un ave enorme que ya no podía volar. Dio aviso a la policía y así arrancó el rescate de un cóndor andino juvenil, que ahora está internado en un centro de rehabilitación mientras los veterinarios intentan entender qué le pasó.

El hecho ocurrió el lunes 20 de julio en Chuscha, departamento Trancas, al norte de la provincia de Tucumán. Un trabajador que se encontraba en la zona presenció la caída de un tronco y, casi de inmediato, la de un ave enorme que ya no podía levantar vuelo. Notificó a las comisarías de Choromoro y de Chuscha, que coordinaron el operativo junto con la Dirección de Flora, Fauna Silvestre y Suelos, dependiente de la Secretaría de Producción provincial.

El organismo confirmó que se trata de un ejemplar juvenil de cóndor andino (Vultur gryphus), hallado en «evidente estado de decaimiento» y sin capacidad para volar. El ave fue trasladada a la Reserva Experimental Horco Molle, en las afueras de San Miguel de Tucumán, para su evaluación clínica. La nota difundida por las autoridades tucumanas no precisó qué provocó la caída del ejemplar, y por ahora el foco está puesto en su recuperación, no en establecer una causa.

Chuscha se ubica en los Valles Calchaquíes tucumanos, una zona de sierras y quebradas del noroeste argentino donde el cóndor andino todavía conserva dormideros naturales. Es el ave voladora más grande del mundo por envergadura y ocupa un rol clave como carroñero: al alimentarse de animales muertos, ayuda a limpiar el ambiente y frena la propagación de enfermedades.

No es el primer rescate del año en la provincia. Meses atrás, otro cóndor fue encontrado en la localidad de Alpachiri gracias al aviso de la Comisaría local y de Parques Nacionales. Ese ejemplar pasó un mes y medio bajo control veterinario en la misma Reserva Horco Molle antes de ser liberado en El Pelao, Tafí del Valle, un sitio donde la especie mantiene posaderos naturales. El caso de Chuscha repite ese circuito de aviso, traslado y rehabilitación.

A nivel de la especie, la situación es delicada. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) calcula que quedan unos 6.700 cóndores andinos en libertad entre Argentina, Chile, Perú, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela, y clasifica a la especie como «Casi Amenazada» a nivel global. En Argentina figura como «Amenazada». Por eso varias provincias del oeste y el sur, como Neuquén y Mendoza, vienen realizando censos con metodología estandarizada para saber cuántos ejemplares quedan y dónde viven.

Los organismos oficiales y trabajos científicos coinciden en que las principales amenazas para el cóndor no son naturales sino humanas: cebos envenenados colocados para otras especies, intoxicación por plomo proveniente de munición de caza, choques con tendidos eléctricos y persecución directa.

Mientras dure la rehabilitación, el cóndor permanecerá bajo control veterinario en Horco Molle. Si su evolución sigue el mismo camino que el caso de Alpachiri, el objetivo final será liberarlo en un punto de la cordillera tucumana donde pueda reintegrarse a su hábitat natural.

Glosario

  • Cóndor andino: ave rapaz carroñera, la más grande de América, que vive en la cordillera de los Andes y en algunas sierras del noroeste argentino.
  • Carroñero: animal que se alimenta de otros animales ya muertos, y que cumple una función sanitaria en el ecosistema.
  • Especie amenazada: categoría que indica que una especie corre riesgo de desaparecer si no se toman medidas de protección.
  • Dormidero: lugar natural, generalmente en acantilados o sierras altas, donde estas aves se posan para descansar y pasar la noche.
  • UICN: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, organismo que evalúa el estado de conservación de las especies en todo el mundo.
  • Intoxicación por plomo: envenenamiento que sufren algunas aves al comer restos de animales cazados con munición que contiene ese metal.

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