La noche del 26 de junio, vecinos y organizaciones se acercaron a la esquina de Marcelo T. de Alvear y Libertad, en Recoleta, con bolsas de alimentos, medicamentos y ropa. El destino: Venezuela, golpeada días antes por el mayor terremoto registrado en el país en más de un siglo.
La colecta humanitaria se realizó este viernes 26 de junio de 2026 en la esquina de Marcelo T. de Alvear y Libertad, en el barrio de Recoleta, Ciudad de Buenos Aires. Organizaciones sociales y vecinos convocaron a llevar donaciones de alimentos, medicamentos, ropa y artículos de primera necesidad para enviar a Venezuela, devastada esa semana por un doble terremoto.
Los dos terremotos consecutivos, de magnitud 7,2 y 7,5, se registraron con apenas 39 segundos de diferencia el miércoles 24 de junio. En la región frente al mar Caribe, numerosos edificios residenciales y estructuras quedaron reducidos a escombros, lo que llevó a la presidencia encargada del país, Delcy Rodríguez, a declarar esa zona «de desastre natural».
En un primer momento se había informado de al menos 235 muertos y alrededor de 4.300 heridos. Pero la cifra de víctimas no paró de crecer: Venezuela elevó luego a 920 la cifra de muertos y sumó más de 3.000 heridos, aunque desde el inicio de la tragedia los organismos internacionales temieron que los números fueran aún mayores.
Venezuela se encuentra en el límite entre las placas tectónicas del Caribe y Suramérica, una condición que genera movimiento telúrico frecuente, especialmente en la franja norte del país, donde se ubican ciudades como Caracas y La Guaira. El terremoto moderno más devastador en esa zona había sido el de Caracas en julio de 1967, de magnitud 6,6, que causó alrededor de 240 muertos y el derrumbe de varios edificios de gran altura. El de esta semana lo superó ampliamente en destrucción.
Aproximadamente más del 80% de la población venezolana vive en zonas de alta amenaza sísmica, lo que aumenta el nivel de riesgo a medida que crece la población y la infraestructura. Sin embargo, hay causas menos visibles que explican por qué la tragedia fue tan grande.
Especialistas coincidieron en que el impacto del terremoto no puede explicarse únicamente por la fuerza del sismo, sino también por problemas acumulados durante décadas: el mantenimiento de las edificaciones, su antigüedad, el cumplimiento de las normas de construcción y la corrupción. Matthew Blackett, profesor de Riesgos Naturales de la Universidad de Coventry, explicó que las prolongadas crisis económica e institucional de Venezuela habrían incidido en el deterioro de buena parte de su infraestructura. Aunque las normas de construcción vigentes en Venezuela están alineadas con los estándares internacionales, una parte importante del parque de viviendas fue levantada antes de que esos requisitos se actualizaran. Se trata, principalmente, de edificios construidos durante las décadas de 1950, 1960 y 1970.
Imágenes desde Venezuela mostraron hospitales colapsados, con salas improvisadas en los pasillos e incluso en la calle, lo que refleja un sistema de salud que lleva años con deterioro y falta de inversión. Esto agravó la atención de los más de 4.000 heridos.
La respuesta internacional no tardó en llegar. Estados Unidos anunció 150 millones de dólares en ayuda, y se enviaron equipos desde Francia, El Salvador, México, Suiza, España, Italia y Qatar. Las Naciones Unidas coordinaron el despliegue de equipos urbanos de búsqueda y rescate, mientras Colombia anunció el envío de ayuda humanitaria y más de 60 rescatistas.
La colecta en Buenos Aires se sumó a ese esfuerzo global. La comunidad venezolana en Argentina, una de las más numerosas de la región, impulsó la iniciativa junto a vecinos y organizaciones barriales.
Analistas advirtieron que cualquier percepción de mala gestión de la respuesta, incluyendo corrupción, retrasos o politización en la distribución de la ayuda, podría desencadenar disturbios entre una población cada vez más agotada. Por eso, desde las organizaciones convocantes se insistió en articular los envíos con redes de distribución verificadas dentro de Venezuela.
Glosario
- Magnitud sísmica: Medida que indica la energía liberada por un terremoto. Un sismo de magnitud 7 o más se considera muy destructivo y puede sentirse en cientos de kilómetros a la redonda.
- Normas antisísmicas: Reglas de construcción que buscan que los edificios resistan los movimientos del suelo durante un terremoto. Si no se cumplen, los edificios pueden derrumbarse más fácilmente.
- Ayuda humanitaria: Asistencia de emergencia —alimentos, medicamentos, refugio— que se envía a poblaciones afectadas por desastres o crisis graves.
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Impactante y conmovedor lo que les ocurrió.
¡ Fuerza Venezuela 🇻🇪 !