La Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa abrió hasta el 31 de marzo la inscripción al “Sello de Buen Diseño Argentino”, una distinción sin aporte económico para pymes industriales, oficializada hoy en el Boletín Oficial mediante la Disposición 14/2026, con el objetivo declarado de mejorar competitividad y acceso a mercados.
La Subsecretaría de la Pequeña y Mediana Empresa abrió hasta el 31 de marzo la inscripción al “Sello de Buen Diseño Argentino”. La medida fue publicada en el Boletín Oficial de la República Argentina a través de la Disposición 14/2026. No hay financiamiento ni beneficios fiscales. Es un reconocimiento oficial para pymes que incorporan diseño en sus productos y procesos. Ofrece visibilidad, catálogo institucional, difusión y participación en eventos.
El Gobierno sostiene que el diseño mejora competitividad y acceso a mercados. En el sector pyme, las preocupaciones centrales pasan por crédito, ventas y costos. La herramienta existe desde 2016 y vuelve a activarse en este contexto. La inscripción está abierta.
Qué es y qué exige
Para postularse, las empresas deben presentar formulario, declaración jurada y documentación técnica. Un comité evaluador ad honorem define las distinciones. El Sello de Buen Diseño (SBD), no es una innovación moderna, es una distinción oficial creada 2016 (durante el gobierno de Mauricio Macri) que reconoce productos diseñados y producidos en el país. La edición 2026 será la decimocuarta. Los requisitos para las pymes incluyen, estar inscripto en ARCA, ser empresa local de capital nacional (Ley 21.382), producir y diseñar en territorio argentino, acreditar mínimo seis meses de facturación consecutiva en los últimos dos años, presentar Declaración Jurada firmada, inscribirse vía sistema TAD con expediente individual por producto. Se puede hacer un máximo de siete presentaciones por empresa.
El beneficio, según las Bases, incluye la inclusión en el catálogo oficial, el uso de la marca SBD, l participación en eventos, y posibles rondas de negocios y acciones de promoción.
La norma es explícita en cuanto a que no contempla retribución económica ni reconocimiento de gastos y, además, el Estado podrá utilizar las imágenes enviadas por las empresas para promoción sin compensación y no asume responsabilidad por daños o extravíos de productos enviados a evaluación o exposición.
Elegibilidad
La selección está a cargo de un comité con representantes de universidades públicas, cámaras empresarias, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y organismos técnicos pone los puntajes. Son hasta 100 puntos: calidad, innovación e identidad pesan 20 cada una; desarrollo regional, sustentabilidad o accesibilidad, optimización productiva y estrategia comercial suman 10 cada ítem. Para ganar el sello hay que llegar a 60 puntos y tener mayoría de votos. Si hay empate, define el representante del Estado con doble voto. No hay apelación.
Pueden presentarse desde fabricantes de maquinaria o equipamiento médico hasta indumentaria, muebles, electrodomésticos, juguetes, packaging, apps y videojuegos. También entran estrategias de marca y diseño digital. El Gobierno apuesta a que el diseño mejore competitividad. En muchas pymes, en cambio, la urgencia pasa por crédito, ventas y costos. El sello puede sumar imagen; la discusión de fondo es cómo sostener la producción y la caja.