Mientras la Ciudad apura el sueño de la Fórmula 1 y promete US$500 millones, la obra del autódromo ya tiene una denuncia legislativa por sus costos

El sábado pasado, mientras los motores de la Fórmula 1 rugían en las calles de Madrid, una delegación porteña caminaba el circuito español con anotador en mano. Volvió con un número para vender: hasta US$500 millones de impacto económico si el Gran Premio regresa a Buenos Aires. Pero la obra que debe hacerlo posible ya fue cuestionada en la Legislatura por sus costos y por a quién benefician los contratos.

El 14 de septiembre, tres funcionarios del Gobierno porteño viajaron a Madrid para presenciar el Gran Premio de España de Fórmula 1. No fueron como turistas: se reunieron con funcionarios de la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid y con directivos de Liberty Media, la empresa dueña de la categoría, para estudiar de cerca cómo esa ciudad organizó su carrera.

El secretario de Deportes porteño, Fabián «Chino» Turnes, resumió la expectativa: «Después de 45 años vuelve a tener una carrera en un circuito nuevo». Lo acompañaron Valentín Díaz Gilligan, presidente del Ente de Turismo de la Ciudad, y Juan Pablo Fasanella, titular de AUSA, la empresa estatal porteña que ejecuta la obra.

Ese viaje es la escena más reciente de un plan que el jefe de Gobierno, Jorge Macri, describe así: «Estamos haciendo la inversión más importante en la historia del Autódromo de la Ciudad. Queremos que la Fórmula 1 vuelva a Buenos Aires». La Ciudad invierte US$150 millones en renovar el Autódromo Oscar y Juan Gálvez, con más del 60% de la obra ejecutada por AUSA. El nuevo trazado tendrá 4,87 kilómetros, 15 curvas, una recta principal para superar los 340 km/h y capacidad para más de 100.000 espectadores.

El cálculo de ingresos que manejan los funcionarios porteños no es propio: lo sacan de comparar a Buenos Aires con otras ciudades que ya organizan carreras. Díaz Gilligan lo explicó así: el Gran Premio de Madrid «generó casi 500 millones de dólares» en su primer año, con 345.000 asistentes y 8.000 empleos directos, mientras que Miami, el de mayor impacto de la categoría, llegó a 440 millones. Con esa vara, la Ciudad estima entre US$400 y 500 millones anuales si logra el objetivo.

El camino, sin embargo, tiene etapas antes de la Fórmula 1. Primero llega el MotoGP, previsto para abril de 2027, después de 28 años sin motociclismo de elite en el país. La homologación de Grado 1 de la FIA —el máximo nivel técnico que exige la Fórmula 1— está prevista para febrero de 2027. Pero el propio presidente de la FIA, Mohammed Ben Sulayem, ya marcó que 2029 o 2030 son fechas más realistas para que la categoría reina llegue a Buenos Aires, no 2027 como sugiere el entusiasmo oficial.

La carrera porteña por la Fórmula 1 tampoco es la única en danza: el Gobierno nacional de Javier Milei negocia por su cuenta con la FIA la posibilidad de un Gran Premio de Buenos Aires, según informó Parabrisas. Ciudad y Nación avanzan, por ahora, en gestiones separadas ante el mismo organismo internacional.

La obra tiene además un antecedente que no se puede omitir. En octubre de 2025, durante el debate del Presupuesto 2026 en la Legislatura porteña, el legislador de Unión por la Patria Juan Modarelli denunció una red de negocios alrededor de las obras del autódromo y la llegada del MotoGP, que según él beneficiaría a empresarios cercanos al espacio de Macri. Modarelli citó cifras concretas: 57 millones de euros pagados al Grupo OSD, la empresa privada que lidera el expiloto de Rally Dakar Orly Terranova y que gestionó ante la FIA los derechos para traer las carreras; 56.000 millones de pesos desembolsados entre 2023 y 2025; y 132.000 millones de pesos presupuestados para 2026. El legislador advirtió, además, que el costo total de las adecuaciones para cumplir con los requisitos de la Fórmula 1 podría superar los US$138 millones, por encima de la estimación oficial de US$150 millones ya en danza. La Auditoría General de la Ciudad (AGCBA) tiene un informe final sobre las obras del autódromo, fechado en diciembre de 2025.

El autódromo, mientras tanto, cerrará desde diciembre de este año para completar la obra. Para no perder actividad automovilística en la Ciudad, el Gobierno porteño prevé un circuito callejero transitorio en Villa Soldati, financiado en parte por la Corporación Buenos Aires Sur, con un gasto adicional que supera los 3.000 millones de pesos.

Glosario

  • FIA: la Federación Internacional del Automóvil, el organismo que regula la Fórmula 1 y fija los requisitos técnicos que debe cumplir cada circuito.
  • Liberty Media: la empresa estadounidense dueña comercial de la Fórmula 1 desde 2017.
  • Homologación de Grado 1: la certificación técnica más alta que otorga la FIA a un autódromo; sin ella, un circuito no puede recibir carreras de Fórmula 1.
  • AUSA (Autopistas Urbanas S.A.): la empresa de la Ciudad de Buenos Aires que ejecuta la obra de renovación del autódromo.
  • Auditoría General de la Ciudad (AGCBA): el organismo que controla cómo el Gobierno porteño gasta el dinero público.

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