Los futbolistas afroargentinos que la historia oficial casi no cuenta

En 1977, el arquero Héctor «Chocolate» Baley se convirtió en el primero en atajarle un penal a un juvenil Diego Maradona. Años después sería campeón del mundo con la Selección argentina en 1978. Su historia, y la de otros futbolistas afroargentinos que vistieron la celeste y blanca desde hace un siglo, es una de las que el relato oficial del fútbol nacional suele pasar por alto.

Mientras la Selección argentina disputa una nueva Copa del Mundo, vale la pena recordar una historia que el relato oficial del fútbol nacional suele pasar por alto: la de los jugadores afroargentinos que, desde hace un siglo, vistieron la celeste y blanca.

Alejandro Nicolás de los Santos nació en Paraná, Entre Ríos, en 1902, hijo de padres angoleños. Debutó en la Selección argentina el 10 de diciembre de 1922 ante Uruguay y fue parte del plantel campeón del Sudamericano de 1925, actual Copa América. Se convirtió en ídolo de El Porvenir, club del que aún hoy es el máximo goleador histórico. Pese a su nivel, no fue convocado para el Mundial de 1930: algunas versiones apuntan a motivos raciales, aunque no hay documentos oficiales que lo confirmen.

José Manuel Ramos Delgado, nacido en Quilmes e hijo de un inmigrante caboverdiano, jugó en Lanús, River, Banfield y el Santos de Brasil, donde fue compañero de Pelé. Con la Selección disputó los Mundiales de Suecia 1958 y Chile 1962, y fue capitán en la Copa de las Naciones de 1964.

El padre de Héctor «Chocolate» Baley era de Senegal. Con ese origen familiar, integró el plantel campeón del Mundial 1978 dirigido por César Luis Menotti, como arquero suplente de Ubaldo Fillol. Años antes, en 1977, había sido el primer arquero en atajarle un penal a un juvenil Diego Maradona.

Otros nombres hicieron historia. Ernesto Picot, nacido en Avellaneda en 1927, jugó en San Lorenzo y Newell’s Old Boys, entre otros clubes, y fue apodado «la Sombra Negra» tras un gol memorable. Oscar «Grillo» Nogueira, surgido de Huracán en los años 60, completó su carrera en Tigre, Estudiantes y All Boys.

Según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2022 del INDEC, apenas el 0,7% de la población argentina se reconoce afrodescendiente o con antepasados negros o africanos: unas 302.936 personas. Ese dato explica en gran parte por qué los jugadores negros que hoy compiten en el fútbol argentino son, en su enorme mayoría, extranjeros africanos, y no un reflejo de una comunidad afroargentina que existe desde la época colonial pero que la narrativa nacional invisibilizó durante generaciones.

Recordar a De los Santos, Ramos Delgado y Baley no es solo un ejercicio de memoria deportiva: desarma la idea, todavía instalada, de que la identidad argentina es exclusivamente blanca y europea, y devuelve visibilidad a una comunidad afrodescendiente que forma parte de la historia del país desde antes de su independencia.

Glosario

  • Afrodescendiente: persona descendiente de poblaciones africanas esclavizadas traídas al continente americano.
  • Día Nacional de los/as Afroargentinos/as y de la Cultura Afro: 8 de noviembre, establecido por la Ley 26.852 en homenaje a María Remedios del Valle.
  • Invisibilización: proceso social por el cual un grupo o su historia dejan de ser reconocidos o representados.

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