En ocho centros de salud porteños, la Ciudad bajó a cero la espera para diagnosticar trastornos del desarrollo en la infancia

Hasta hace poco, un chico con dificultades de lenguaje o de conducta podía llegar a los 10 años sin que nadie detectara un trastorno del desarrollo, cuando ya era tarde para acompañarlo en la escuela. Un año después de poner en marcha una red de ocho nodos en centros de salud y hospitales, el Ministerio de Salud porteño dice haber bajado esa edad a la mitad y llevado a cero la lista de espera.

María Noel Seoane, psiquiatra infantojuvenil del Hospital Elizalde, lo resume así: «la demanda aumentó exponencialmente» después de la pandemia. Habla de consultas por autismo, TDAH, trastornos del lenguaje y de conducta que antes tardaban años en llegar a un diagnóstico.

Quien ordena esa demanda hoy es una red de ocho nodos de neurodesarrollo que el Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires instaló en cuatro CeSAC (Villa Lugano, San Telmo, Mataderos y Boedo), cuatro CEMAR (Villa Urquiza, Palermo, La Paternal y Barracas) y dos centros más, en Núñez y en el Hospital Moyano. Cada nodo tiene pediatra del desarrollo, psicólogo, fonoaudiólogo, psicopedagogo y terapista ocupacional.

La red funciona desde septiembre de 2025 y esta semana se conocieron los resultados de su primer año: más de 4.000 chicos y adolescentes tuvieron una consulta inicial y más de 500 siguen en seguimiento activo. El sistema ofrece 4.400 turnos mensuales para evaluación y seguimiento de neurodesarrollo, más 1.200 turnos por mes para salud mental.

El circuito arranca en el consultorio del pediatra de cabecera, que evalúa a cada chico con una herramienta llamada IODI, cargada en la historia clínica electrónica. Si aparecen señales de alerta, deriva a uno de los ocho nodos. De los 600 pediatras y médicos generalistas capacitados en el uso del IODI, el 97% ya lo aplica en sus consultas.

Antes de esta red, la situación era otra. Entre 2022 y 2023, el Consultorio de Orientación del Desarrollo llegó a tener 800 chicos en lista de espera. Los coordinadores del plan, Julieta Sindoni y Javier Alvarado, describieron aquella etapa como «dispar, desorganizada y fragmentada». El ministro de Salud porteño, Fernán Quirós, había presentado el programa en abril de 2025 con una definición fuerte: dijo que los trastornos del neurodesarrollo son «una de las epidemias de esta época».

Los propios responsables del plan señalan varias causas detrás del aumento de consultas, además del impacto de la pandemia: la escasez de fonoaudiólogos y otros especialistas, los requisitos cada vez más restrictivos de las coberturas privadas para autorizar tratamientos, y lo que definen como una mayor desconexión entre padres e hijos asociada al uso de pantallas.

El resultado que más destaca el Ministerio es sobre los tiempos: la lista de espera bajó a cero y la edad promedio del primer diagnóstico se redujo de los 10 años a un rango de 5 a 6 años. Antes esa demora dejaba a los chicos sin apoyo durante buena parte de la primaria; ahora el objetivo declarado es detectar señales aún antes, directamente en los controles pediátricos de rutina.

Esta mejora conviene mirarla junto a otra discusión que se dio esta semana en la Ciudad. El 12 de septiembre, legisladores porteños pidieron declarar la emergencia en salud mental después de conocerse un aumento del 47% en los intentos de suicidio. Son dos poblaciones y dos programas distintos —niños con trastornos del desarrollo, por un lado; adolescentes y adultos en crisis de salud mental, por otro—, pero ambos dependen del mismo Ministerio de Salud porteño. Mientras un sector del sistema muestra una mejora medida en números, otro es señalado en la Legislatura como desbordado. El propio plan de neurodesarrollo incluye, además, 1.200 turnos mensuales de salud mental, lo que sugiere que ambos circuitos comparten recursos y no son compartimentos estancos.

Ninguna de las dos fuentes oficiales consultadas menciona todavía si la red de nodos se va a ampliar a otros barrios más allá del sur de la Ciudad, donde arrancó por concentrar la mayor demanda.

Glosario

  • CeSAC: Centro de Salud y Acción Comunitaria, un centro de atención primaria de barrio, gratuito, donde suele empezar cualquier consulta médica en la Ciudad.
  • CEMAR: Centro Médico Ambulatorio de Referencia, un centro de salud porteño con más especialidades que un CeSAC pero sin internación.
  • IODI: Instrumento de Observación del Desarrollo Infantil, una guía que usan los pediatras para detectar a tiempo problemas de desarrollo en un chico durante el control de rutina.
  • TEA: Trastorno del Espectro Autista, una condición del desarrollo que afecta la comunicación, la interacción social y el comportamiento.
  • TDAH: Trastorno por Déficit de Atención con o sin Hiperactividad, una condición que dificulta sostener la atención, controlar impulsos o regular el nivel de actividad.
  • Neurodesarrollo: el proceso por el cual un chico adquiere el lenguaje, las habilidades sociales, motoras y cognitivas a medida que crece.

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