En Iguazú, la Garganta del Diablo vuelve a cerrar por segunda vez en dos meses mientras el Niño empuja el río a niveles de alerta

Los operarios del Parque Nacional Iguazú volvieron a desmontar las pasarelas metálicas que llevan hasta el salto más famoso de las Cataratas, esta vez por al menos 40 días. Es la segunda clausura preventiva desde agosto, y responde a un caudal que ya supera los 6.500 metros cúbicos por segundo por las lluvias en el sur de Brasil.

Este miércoles, mientras miles de turistas seguían entrando al resto del parque, cuadrillas de la Administración de Parques Nacionales (APN) y de la concesionaria Iguazú Argentina empezaron a retirar los tramos metálicos que conducen a la Garganta del Diablo, el mirador más visitado de las Cataratas. Los llevaron a sectores de tierra firme para que no los arrastre la creciente.

La decisión se tomó porque el río Iguazú llegó a un caudal cercano a los 6.580 metros cúbicos por segundo, muy por encima del límite que el parque considera seguro para mantener abierto el circuito. El cierre es preventivo, dura un mínimo de 40 días y no tiene, por ahora, fecha de reapertura confirmada.

El resto del complejo turístico sigue funcionando con normalidad: el Centro de Visitantes Yvyrá Retá, el Tren Ecológico de la Selva, los circuitos Superior e Inferior, el Sendero Macuco y los sectores gastronómicos permanecen habilitados.

Esta no es la primera vez que pasa este año. El 3 de agosto, el parque ya había cerrado el mismo circuito por 40 días ante otra crecida fuerte del río, también asociada a las lluvias en el estado brasileño de Paraná. Esa vez había reabierto a fines de julio tras una clausura breve, y volvió a cerrar días después. Es, entonces, la segunda vez en menos de dos meses que la Garganta del Diablo queda fuera de servicio por el mismo motivo: el agua que baja desde Brasil.

El fenómeno de fondo es El Niño, que este año los meteorólogos vienen describiendo como particularmente intenso —algunos medios ya lo llaman «Súper Niño»— y que trae lluvias muy por encima de lo habitual sobre la cuenca del Iguazú, del lado brasileño. En los últimos días cayeron más de 300 milímetros en distintos sectores de Paraná, y los pronósticos anticipan nuevas tandas de lluvia intensa para lo que resta de septiembre y octubre. Este mismo fenómeno climático ya había motivado, a fines de agosto, la alerta máxima por incendios en Córdoba, porque el mismo patrón de El Niño que inunda el norte reseca otras regiones del país.

Las crecidas grandes en Iguazú no son una novedad, pero las de este año se dan con mayor frecuencia que en el pasado reciente. La referencia histórica sigue siendo junio de 2014, cuando el caudal llegó a un pico de 45.000 metros cúbicos por segundo, muy por encima de los cerca de 1.500 metros cúbicos por segundo que se consideran un caudal normal del río. En octubre de 2023 hubo otra crecida histórica, con un caudal 16 veces superior al habitual, que dejó daños significativos en las pasarelas y obligó a un cierre prolongado.

El cierre tiene un costo económico concreto para Puerto Iguazú. Según estimaciones del sector turístico, la Garganta del Diablo concentra cerca del 40% del flujo de visitantes que recibe el parque, y cada día de cierre representa una pérdida aproximada de 2,5 millones de pesos en ingresos directos e indirectos para la zona. Aun así, durante el cierre de julio y agosto la ocupación hotelera en Puerto Iguazú se mantuvo por encima del 80%, sostenida por otros circuitos y excursiones alternativas, aunque hoteles, agencias, guías y comercios cercanos al parque reportaron cancelaciones.

Con los pronósticos de más lluvia para las próximas semanas, no se descarta que el patrón se repita: cierre, desmontaje de pasarelas, espera, y una eventual tercera clausura antes de que termine la primavera.

Glosario

  • Caudal: la cantidad de agua que pasa por un punto de un río en un segundo, medida en metros cúbicos por segundo.
  • El Niño: un fenómeno climático que calienta el océano Pacífico y altera las lluvias en distintas regiones del mundo, entre ellas el sur de Brasil y el norte de Argentina.
  • Cierre preventivo: una medida que se toma antes de que ocurra un daño, para evitar poner en riesgo a las personas o a la infraestructura.

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