CONICET y una empresa misionera crean bolsas biodegradables con mandioca

Plastimi SRL es una empresa familiar de Posadas, Misiones, que fabrica envases y bolsas desde hace más de 50 años. Fue fundada en 1972 y hoy está a cargo de la tercera generación. En los últimos años, la empresa dio un paso clave: trabaja junto al CONICET para desarrollar bolsas biodegradables hechas con almidón de mandioca, una materia prima local.

El dato central es este: en Argentina hoy no se fabrica este tipo de material biodegradable. Para cubrir la demanda, empresas como Plastimi deben importar resinas desde Europa, hechas a partir de almidón de maíz. Eso encarece los costos y aumenta la dependencia externa.

El proyecto busca cambiar esa realidad.
La investigación se desarrolla en conjunto con el Instituto de Materiales de Misiones (IMAM), del CONICET y la Universidad Nacional de Misiones. Está liderada por las investigadoras Cristina Area y Pamela Cuenca. El objetivo es crear bioplásticos que puedan producirse a escala industrial y distribuirse en todo el país.

La elección de la mandioca no es casual. Es un cultivo clave para la economía misionera. Usarla como materia prima permite agregar valor en origen, reducir importaciones y fortalecer el desarrollo regional.

El convenio de Investigación y Desarrollo se firmó en mayo de 2025. Parte del equipo científico trabaja directamente dentro de la planta de Plastimi, en el Parque Industrial de Posadas. Allí utilizan una extrusora piloto capaz de producir entre 5 y 35 kilos por hora, lo que permite probar el material en condiciones reales de fábrica.

Además, el proyecto incorpora un enfoque de economía circular. Se utilizan aditivos obtenidos de residuos de la industria forestal, como derivados del pino, para mejorar las propiedades del material y reducir el impacto ambiental.

Las bolsas y films que se desarrollan están pensados para reemplazar plásticos derivados del petróleo. También se trabaja en aplicaciones agrícolas, como coberturas biodegradables para cultivos, un producto que tampoco se fabrica hoy en el país.

¿Por qué esto es importante?
Porque combina ciencia pública, industria local y producción sustentable. Permite reducir importaciones, bajar el impacto ambiental del plástico y generar tecnología nacional a partir de recursos regionales. Es un ejemplo concreto de cómo la investigación científica puede convertirse en una solución productiva y ambiental con impacto real.

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