Ante la amenaza del «Súper Niño», la Ciudad identificó tres zonas porteñas con mayor riesgo de inundación

El Gobierno porteño activó un plan de monitoreo en las 15 comunas mientras crece la expectativa por un fenómeno climático que los especialistas ubican entre los más fuertes desde 1950. La cuenca del Medrano, el Casco Histórico y La Boca-Barracas quedaron marcados como los puntos más vulnerables de la Ciudad.

En La Boca, cada sudestada trae el mismo temor de siempre: que el Riachuelo suba y el agua entre por las calles bajas del barrio, como pasa desde hace más de un siglo. Ese miedo, esta vez, tiene un nombre técnico y una fecha: «Súper Niño», el fenómeno climático que la Ciudad de Buenos Aires empezó a monitorear de manera oficial esta semana.

El Gobierno porteño, a cargo de Jorge Macri, presentó un plan de acción para las 15 comunas de la Ciudad ante la llegada de este evento climático. La directora del Sistema Pluvial porteño, Gimena De Franco, identificó tres zonas críticas: la cuenca del arroyo Medrano, en el norte de la Ciudad; el Casco Histórico; y La Boca-Barracas, en el sur. La clasificación se hizo, según explicó, cruzando la cantidad de reclamos vecinales, los niveles de altura del terreno, la densidad de población, la circulación de autos y la generación de residuos en cada zona. La medida se conoció este 16 de septiembre y responde a los pronósticos de organismos meteorológicos que ubican al fenómeno entre los más intensos desde 1950, con impacto esperado para la primavera y el verano.

El plan porteño incluye 177 puntos de control en toda la Ciudad: 83 fijos, en pasos bajo nivel y puentes, y 94 dinámicos, para revisar desagües, estaciones de bombeo y posibles anegamientos. Según la propia administración, la red pluvial de la Ciudad puede desagotar en promedio 60 milímetros de lluvia por hora; una tormenta más intensa que eso, advierten, generaría anegamientos que la infraestructura actual no puede evitar.

Que La Boca y Barracas vuelvan a aparecer en la lista de zonas de riesgo no es una novedad aislada. El barrio se formó sobre terrenos bajos y pantanosos donde el Riachuelo desemboca en el Río de la Plata, y desde el siglo XIX sufre inundaciones recurrentes cada vez que sube el nivel del río o llueve fuerte en la cuenca. La canalización del curso de agua, entre fines del siglo XIX y mediados del XX, dejó del lado de tierra a meandros naturales que terminaron ocupados por barrios populares con urbanización precaria, altamente expuestos al agua.

La Ciudad ya hizo obras: 64 intervenciones de ampliación, reparación y limpieza de la red pluvial, con más de 13.000 metros lineales de conductos nuevos, además de dos túneles aliviadores terminados (Crisólogo Larralde y Ciudad de la Paz) y la ampliación del reservorio del Parque Sarmiento, que ahora equivale a 100 piletas olímpicas de capacidad. En el Parque de la Ciudad se extrajeron 20.000 metros cúbicos de sedimento, aunque todavía faltan retirar otros 12.000.

La comparación con el pasado no es solo simbólica. En 1985, la llamada «lluvia del siglo» dejó 14 muertos en la Ciudad. En abril de 2013, un temporal récord causó 10 muertes en Capital Federal y decenas más en La Plata y alrededores, con el 70% de las víctimas mayores de 65 años. Ambos episodios se usan hoy como referencia de lo que puede pasar cuando la infraestructura pluvial no alcanza para absorber una tormenta excepcional.

Un punto que el propio Gobierno porteño reconoce como debilidad es la coordinación con los municipios del conurbano y con la Provincia de Buenos Aires, que también activó un plan propio de $2,1 billones pero que, según datos oficiales, solo tiene 42 de sus 250 estaciones de monitoreo automáticas operativas. Como el agua no reconoce límites jurisdiccionales, cualquier descoordinación entre ambas administraciones puede convertir una tormenta fuerte en una emergencia que golpea primero a los barrios más bajos y con menos infraestructura, como ya ocurrió en las inundaciones de las últimas décadas.

Glosario

  • Súper Niño: nombre que se le da a una versión especialmente intensa del fenómeno El Niño, que altera la temperatura del océano Pacífico y modifica los patrones de lluvia en gran parte de Sudamérica.
  • Sudestada: viento fuerte y persistente que sopla desde el sudeste sobre el Río de la Plata, empuja el agua hacia la costa y hace subir su nivel, lo que puede provocar inundaciones en zonas bajas como La Boca.
  • Cuenca hídrica: territorio por donde escurre el agua de lluvia hacia un mismo arroyo o río, como el Medrano o el Riachuelo.
  • Túnel aliviador: obra subterránea que se construye para desviar el exceso de agua de lluvia y evitar que se acumule en la superficie.
  • Reservorio pluvial: espacio construido para retener temporalmente el agua de lluvia antes de que se drene, y así reducir el riesgo de inundación en los alrededores.

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