El 12 de agosto de 1821, en la Iglesia de San Ignacio, un grupo reducido de hombres de «buena familia» porteña asistió al acto solemne que inauguró la Universidad de Buenos Aires. Aquel primer año se anotaron apenas nueve personas para estudiar Abogacía. Hoy, 205 años después, esa misma universidad tiene alrededor de 350.000 estudiantes y no cobra matrícula.
El 12 de agosto de 1821, en la Iglesia de San Ignacio, quedó formalmente inaugurada la Universidad de Buenos Aires. En su primer año se anotaron apenas nueve personas para estudiar Abogacía, cuatro para Medicina y unas 165 para estudios técnicos de ciencias exactas. Hoy, esa misma universidad tiene alrededor de 350.000 estudiantes y no cobra un peso de matrícula. Entender cómo se llegó de un número a otro es entender una parte central de la historia de la educación pública argentina.
El impulso fundacional fue de Bernardino Rivadavia, entonces ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires, con el aval del gobernador Martín Rodríguez y bajo la conducción de Antonio Sáenz, primer rector de la casa de estudios. Lo que se creó e inauguró fue la Universidad de Buenos Aires (UBA), la segunda universidad más antigua del país después de la de Córdoba.
El decreto de creación se firmó el 9 de agosto de 1821 y la inauguración formal se realizó tres días después, el 12 de agosto, en la Ciudad de Buenos Aires, en la Iglesia de San Ignacio. Hoy se cumplen 205 años de ese acto.
Hasta ese momento, quienes querían estudiar una carrera universitaria en el territorio que hoy es Argentina tenían que viajar. Los jóvenes de Buenos Aires iban a Córdoba, a Charcas (la mayoría), a la Universidad de San Felipe en Santiago de Chile, o —los que podían pagarlo— a Lima o a Europa. Rivadavia impulsó la fundación de la UBA como parte de un proyecto más amplio de modernización de la provincia, que buscaba formar sus propios profesionales sin depender de otras sedes coloniales.
Durante casi un siglo, el acceso a la universidad en la Argentina estuvo reservado a la elite social. No existía la gratuidad ni la masividad que hoy caracterizan a la UBA: se trataba de una institución pensada para formar a los hijos de las familias con recursos y posición.
Ese esquema empezó a resquebrajarse en 1918, cuando estudiantes de la Universidad Nacional de Córdoba se levantaron contra el poder cerrado de las academias vitalicias y lograron instalar la autonomía universitaria, el cogobierno (con representación estudiantil en los consejos) y los concursos abiertos para elegir profesores, en lugar de cargos designados a dedo y de por vida. La Reforma Universitaria de 1918 se extendió rápidamente a Buenos Aires y a La Plata, y terminó de definir el modelo de gobierno que la UBA conserva hasta hoy.
El paso decisivo hacia la masividad llegó recién en 1949. El 20 de junio de ese año, en Rosario, el presidente Juan Domingo Perón anunció que quedaban suprimidos los aranceles universitarios «en forma tal que la enseñanza sea absolutamente gratuita y al alcance de todos los jóvenes argentinos que anhelan instruirse para el bien del país». La medida se formalizó en el decreto 29.337, publicado en el Boletín Oficial el 1° de diciembre de 1949, con retroactividad al anuncio de junio. El efecto fue inmediato: la matrícula universitaria en el país pasó de 66.212 estudiantes en 1949 a 135.891 en 1954, según registros oficiales citados por distintas universidades nacionales.
Esa combinación —autonomía y cogobierno desde 1918, gratuidad desde 1949— es la que explica por qué la universidad que arrancó con nueve alumnos de Abogacía hoy tiene 13 facultades, más de 100 carreras de grado, hospitales propios, colegios secundarios y alrededor de 350.000 estudiantes, según datos de la propia UBA. Ninguno de ellos paga matrícula para cursar.
La UBA no nació gratuita ni masiva: se convirtió en eso por decisiones políticas concretas, tomadas casi un siglo y más de un siglo después de su fundación. Ese recorrido —de una casa de estudios para pocos a una puerta abierta para cientos de miles— sigue siendo, hoy, uno de los pilares con los que se mide el acceso a la educación pública en la Argentina.
Glosario
- Decreto: una norma que firma el Poder Ejecutivo (el presidente o un gobernador) para poner en marcha una decisión, sin necesidad de que la vote el Congreso.
- Aranceles: el dinero que una institución educativa cobra a los estudiantes para poder cursar.
- Cogobierno: un sistema donde el gobierno de la universidad no queda solo en manos de las autoridades, sino que incluye representantes de los profesores, los estudiantes y los graduados.
- Reforma Universitaria de 1918: el movimiento estudiantil nacido en la Universidad Nacional de Córdoba que impuso la autonomía de las universidades y el cogobierno, y se extendió a otras casas de estudio del país y de América Latina.
- Gratuidad universitaria: la eliminación del cobro de aranceles para poder estudiar en una universidad pública, establecida en la Argentina en 1949.