** El 19 de septiembre de 1885, el Congreso argentino sancionó la ley que creó el Instituto Nacional de Sordomudos, primera escuela estatal para chicos y chicas sordos del país. La impulsó un legislador que tenía tres hijos sordos, pero la ley les impuso un método que décadas después la propia comunidad sorda cuestionó: prohibía la lengua de señas.
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Antonio Terry era médico, diputado y senador. Tenía tres hijos sordos: José Antonio, Leonor y Sotera. Esa experiencia personal lo llevó a proponer, en el Congreso Pedagógico Internacional de 1882 celebrado en Buenos Aires, la creación de una escuela estatal para chicos y chicas sordos. Tres años después, esa propuesta se convirtió en ley.
El 19 de septiembre de 1885, el Congreso de la Nación sancionó la Ley N° 1662, que creó el Instituto Nacional de Sordomudos en la ciudad de Buenos Aires. Fue la primera escuela oficial del país para personas sordas y marcó el nacimiento de la educación especial en la Argentina. Hoy, 141 años después, esa fecha se conmemora como el Día Nacional de las Personas Sordas.
El objetivo declarado de la ley era, textualmente, enseñar a los sordomudos «a usar la palabra hablada porque si no lo hacen quedarán en un estado de incapacidad moral e intelectual». Esa frase no era un exabrupto aislado: reflejaba el paradigma «oralista», que se había impuesto pocos años antes en el Congreso de Milán de 1880, un encuentro internacional de educadores que resolvió prohibir la lengua de señas en las escuelas de sordos de todo el mundo por considerar que el habla oral era superior. Argentina importó ese modelo casi al pie de la letra: el instituto contrató a un formador del Real Instituto de Milán para entrenar a los primeros maestros.
La ley se sancionó apenas un año después de la Ley 1420, que había establecido la educación común, laica, gratuita y obligatoria en la Argentina. El país expandía el acceso a la escuela pública, pero a la población sorda se la incluyó bajo un método pensado para «corregirla» y no para reconocer su lengua propia.
La paradoja llegó por el lado menos esperado: uno de los hijos sordos de Terry, José Antonio, se formó en ese mismo instituto, viajó a Europa y se convirtió en pintor reconocido. Al volver, en 1912, promovió junto a otros ex alumnos la creación de la Asociación de Sordomudos de Ayuda Mutua (ASAM), la primera organización de personas sordas del país, que presidió durante 25 años. Fue un giro histórico: la generación educada bajo el modelo oralista impuesto por adultos oyentes terminó organizándose por sí misma. ASAM sigue funcionando en la actualidad.
Ese debate entre oralismo y lengua de señas tardó más de un siglo en resolverse a nivel legal. Recién el 13 de abril de 2023, el Congreso argentino sancionó la Ley 27.710, que reconoció a la Lengua de Señas Argentina (LSA) como lengua natural y originaria de la comunidad sorda, con el objetivo de garantizar su uso y accesibilidad en la vida social, la educación y las políticas públicas. La norma se aprobó por unanimidad en el Senado. En 2024 y 2025 se presentaron además proyectos provinciales, como uno en Salta, para reforzar ese reconocimiento a nivel local.
Del instituto de 1885 al reconocimiento legal de la LSA en 2023 pasaron 138 años. En el medio, generaciones de personas sordas en la Argentina pelearon para que la educación estatal dejara de verlas como una «incapacidad» a corregir y empezara a reconocer su lengua y su cultura propias.
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Glosario
- **Oralismo: ** método educativo que enseña a las personas sordas a hablar y leer los labios, dejando de lado la lengua de señas.
- **Lengua de Señas Argentina (LSA): ** lengua visual y gestual, con gramática propia, que usa la comunidad sorda argentina para comunicarse.
- **Congreso de Milán (1880): ** encuentro internacional de educadores que en 1880 resolvió prohibir la lengua de señas en las escuelas de sordos de todo el mundo, e impuso el oralismo como método dominante durante casi un siglo.
- **Sordomudo: ** término histórico, hoy en desuso, que se usaba para nombrar a las personas sordas. Se cita en este texto porque aparece en el nombre original de la ley y las instituciones de la época.
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