El fin del gas boliviano no es lo que sube la factura en CABA

En los hogares porteños la boleta de gas llegó más cara este invierno 2026, pero no por la caída de las importaciones desde Bolivia: ese contrato venció en septiembre de 2025 y hoy pesa poco en el sistema. El verdadero motivo está en los ajustes tarifarios y en el nuevo esquema de precio anualizado.

Las exportaciones de gas natural desde Bolivia a Argentina prácticamente cesaron tras el vencimiento del contrato en firme en septiembre de 2025. Los volúmenes que todavía llegan son marginales, por debajo del 6% de los máximos históricos del comercio bilateral entre ambos países.

Argentina dejó de recibir gas boliviano como flujo principal y Brasil pasó a ser el cliente mayoritario de ese gas. Este cambio es la culminación de un declive estructural de la producción exportable de Bolivia, que perdió capacidad operativa por falta de inversión y por el agotamiento de sus campos tradicionales.

El desplome de las importaciones bolivianas fue acompañado por un crecimiento sostenido de la producción local, impulsada por la extracción en Vaca Muerta (Neuquén) y por la expansión de los gasoductos que conectan esa producción con el centro del país. Un informe de agencias internacionales señala que la producción podría alcanzar niveles históricos en 2026 con la ampliación de esa infraestructura. Ese cambio convirtió a Argentina en un país autoabastecido en gas durante gran parte del año, aunque con desafíos puntuales de transporte y picos estacionales que se cubren con compras de GNL (gas natural licuado) o de mercado spot cuando la demanda interna se dispara.

Sin embargo, la desaparición del gas boliviano no se traduce en un «aumento por Bolivia» en las boletas. En Argentina, el precio que llega al usuario depende de una estructura regulada con varios componentes.

Uno es el precio del gas en el punto de ingreso al sistema (PIST). Desde enero de 2026, el Estado nacional aplica un «precio uniforme anual» del gas para suavizar los efectos estacionales entre invierno y verano en la factura. Esto significa que el costo del gas que se incluye en la boleta se calcula de forma anualizada, y no según el precio real del mercado en cada mes, lo que reduce los picos fuertes en los meses fríos.

Otro componente son los ajustes tarifarios recientes. Desde febrero de 2026 rige un aumento promedio nacional de alrededor del 16,8% en las tarifas de gas natural, resultado de la actualización del precio mayorista, el nuevo esquema de subsidios focalizados y el precio anualizado del gas. Para un hogar típico en CABA, donde el consumo residencial de la categoría R1 concentra buena parte de la demanda, esto puede traducirse en incrementos mensuales que van de unos $960 a $6.400 en las categorías básicas, con variaciones mayores en los consumos más altos.

También pesa el costo de transporte y distribución, regulado por el Ente Nacional Regulador del Gas (ENARGAS), que sigue siendo clave y representa una fracción importante de la factura total. Los aumentos aprobados en estos ítems en los últimos años, algunos de porcentaje alto, empujan la boleta más allá del simple costo de la molécula de gas.

No existe un aumento de emergencia específico por la caída del gas boliviano: ese cambio estructural en el abastecimiento ya fue incorporado a las decisiones de política energética y tarifaria. La factura de gas que paga hoy un hogar en CABA no refleja el precio de mercado del gas boliviano, porque ese contrato dejó de operar y la mayor parte del gas que se consume proviene de la producción local o de esquemas tarifarios nacionales. La desaparición del gas de Bolivia tuvo un impacto más relevante en la matriz de abastecimiento y en la estrategia de oferta del sistema energético argentino. En las boletas, la variable más sensible es la forma en que el Estado distribuye el costo del gas a lo largo del año y la actualización regulada de tarifas.

Para los usuarios de gas en CABA, las facturas de este invierno 2026 no suben por una «escasez de Bolivia», sino por los ajustes tarifarios y el esquema anualizado que busca estabilidad en la factura, pese a los costos más altos de producción y transporte. A febrero de 2026, un hogar residencial promedio en la ciudad paga por metro cúbico de gas natural un valor que combina el precio de la molécula, los costos de transporte y distribución, y los ajustes regulatorios establecidos por el ENARGAS.

El efecto de la falta de gas boliviano fue indirecto: impulsó a Argentina a depender más de Vaca Muerta y de los mercados spot de GNL en los picos de demanda, y consolidó un sistema donde el precio al usuario se estabiliza a través de mecanismos regulatorios más que por variaciones directas según el origen del suministro.

Bajo el esquema de precio anualizado y subsidios focalizados, el metro cúbico en las categorías residenciales bajas (R1 y R2) se ubica aproximadamente entre $120 y $160, en los consumos medios (R3) puede llegar a $200, y en los hogares de mayor demanda (R4 y superiores) el precio final alcanza $250 o más por m³. Estas cifras incluyen el efecto de la transición desde el gas boliviano hacia la producción local de Vaca Muerta, además de los recientes incrementos aprobados en transporte y distribución, y reflejan la carga real que impacta directamente en la boleta mensual de un usuario promedio de la ciudad.

Glosario

  • PIST (Precio del gas en el Punto de Ingreso al Sistema): el valor del gas cuando entra a la red, uno de los componentes que forman el precio final en la factura.
  • Precio uniforme anual: esquema vigente desde enero de 2026 que calcula el costo del gas de forma anualizada en lugar de según el precio real de cada mes, para evitar picos fuertes en invierno.
  • ENARGAS (Ente Nacional Regulador del Gas): organismo que regula los costos de transporte y distribución de gas natural en Argentina.
  • GNL: gas natural licuado, comprado en el mercado spot para cubrir picos de demanda cuando la producción local no alcanza.
  • Categorías R1 a R4: clasificación de los usuarios residenciales de gas según su nivel de consumo, de menor (R1, R2) a mayor demanda (R3, R4 y superiores).

CCOMUSOC se sostiene con el aporte de quienes nos leen. Si te sirve, podés colaborar con un aporte mensual y acceder a contenido exclusivo y a la revista completa.

Apoyar a CCOMUSOC

Deja un comentario