En Uruguay, desde 2007, cada chico de escuela pública recibe una computadora del Plan Ceibal. Este martes, en Montevideo, ese programa fue una de las cartas que el país anfitrión mostró ante la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que reunió a ministros de la región para hablar de inteligencia artificial. El organismo calculó que la IA podría subir entre un 13% y un 53% la productividad del trabajo en diez años. Pero puso tres condiciones: conectividad, inversión y capacitación de los trabajadores.
El martes 29 de septiembre, Montevideo fue sede de la 11.ª Cumbre Ministerial del Programa Regional de la OCDE para América Latina y el Caribe. La presidieron Uruguay y Costa Rica, que conducirán el programa entre 2026 y 2029.
El tema central fue cómo usar la inteligencia artificial (IA) para producir más sin dejar a nadie afuera. Participaron el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, y el ministro de Economía uruguayo, Gabriel Oddone, entre otras autoridades.
La cifra que más circuló la dio Cormann. En los cuatro países latinoamericanos que ya son miembros plenos de la OCDE (México, Chile, Colombia y Costa Rica), la IA podría mejorar la productividad del trabajo entre un 13% y un 53% en la próxima década.
La distancia entre esos dos números es enorme, y la propia OCDE explicó por qué. El resultado depende de que cada país invierta en infraestructura, apoye a sus empresas y forme a sus trabajadores. «El verdadero desafío ya no es acceder a la IA, sino que las personas desarrollen las competencias necesarias», resumió el organismo.
**De dónde parte la región**
Los datos presentados en la cumbre muestran el punto de partida. En América Latina, un trabajador produce en promedio apenas el 38% de lo que produce uno de los países de la OCDE.
Las suscripciones a internet de banda ancha están un 40% por debajo del promedio de los miembros. Y aunque la región genera el 6,6% de la riqueza mundial, recibe solo el 1,1% de la inversión global en IA.
La OCDE también señaló que faltan capacidad de cómputo, centros de datos y energía confiable. Y recordó que la base de todo sigue siendo la escuela: lectura, matemática, pensamiento crítico y resolución de problemas.
**Dónde está la Argentina**
La Argentina no es miembro de la OCDE. Es uno de los ocho países candidatos, junto con Brasil, Perú, Bulgaria, Croacia, Indonesia, Rumania y Tailandia. Según la propia OCDE, la Argentina está entre los que van más atrás en el proceso.
El camino empezó en enero de 2022, cuando el Consejo de la OCDE abrió conversaciones con el país. En marzo de 2024 se aprobó la hoja de ruta para el ingreso. El 11 de noviembre de 2025, el canciller Pablo Quirno le entregó a Cormann, en el Palacio San Martín, un memorándum con más de 240 autoevaluaciones. Ahora la Argentina tiene por delante un examen técnico con 25 comités de expertos.
Las crónicas de la cumbre de Montevideo, publicadas por medios uruguayos y agencias internacionales, no registraron intervenciones de funcionarios argentinos.
**Lo que ya contó este portal**
Las tres condiciones de la OCDE conectan con varias notas publicadas en esta sección en septiembre. El 20 de septiembre informamos que la Ciudad de Buenos Aires ofrece exenciones impositivas a grandes empresas en su «Distrito de Inteligencia Artificial», mientras la Argentina quedó última entre 28 países en adopción real de la tecnología.
El 4 y el 24 de septiembre contamos que el sistema científico nacional tiene cerca de la mitad de los fondos que tenía en 2023. Y en otras notas del mes registramos que el Gobierno le paga a Starlink para conectar escuelas rurales, mientras ARSAT, la empresa satelital del Estado, queda al margen.
Según la OCDE, una baja inversión en conocimiento y en conectividad pública limita cuánto puede aprovechar la IA cada país. El organismo no habló de la Argentina en particular, pero sus criterios sirven para leer el caso local.
**Qué puede venir**
Uruguay aprovechó la cumbre para empezar a discutir su propio ingreso a la OCDE y mostró sus cartas: el Plan Ceibal, el rastreo del ganado y una matriz eléctrica que en 2025 fue 98% renovable. Así, el país vecino se presenta con infraestructura propia y políticas públicas sostenidas en el tiempo.
Para la Argentina, las recomendaciones de Montevideo van a pesar en su propio examen. Los comités de la OCDE revisan políticas públicas, regulaciones e inversión, y la brecha digital es parte de lo que se evalúa.
La pregunta que deja la cumbre es sencilla: si la IA puede hacer rendir más el trabajo, ¿quién va a pagar la conexión, la energía y la formación para que ese aumento llegue a los trabajadores y no quede solo en manos de las grandes empresas tecnológicas?
Glosario
- OCDE: Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos. Reúne a 38 países, en su mayoría ricos, que comparten reglas sobre economía y políticas públicas. Para entrar hay que pasar un largo examen.
- Productividad del trabajo: Cuánto produce una persona en una hora o en una jornada de trabajo. Si sube, se produce más con el mismo esfuerzo.
- Inteligencia artificial (IA): Programas de computadora que pueden hacer tareas que antes solo hacían las personas, como escribir textos, reconocer imágenes o responder preguntas.
- Banda ancha: Conexión a internet rápida y estable, que permite usar video, clases virtuales o herramientas de IA.
- Centros de datos: Edificios llenos de computadoras que guardan información y procesan los programas que usamos por internet. Gastan mucha energía.
- Memorándum de adhesión: Documento en el que un país candidato explica cuánto se parecen sus leyes y políticas a las reglas de la OCDE.
- Plan Ceibal: Programa uruguayo creado en 2007 que entrega computadoras a estudiantes y docentes de escuelas públicas.
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