Con colectivos pintados como protagonistas, el Museo de la Ciudad cerró en el Día del Fileteador Porteño su 15° Encuentro Anual de Fileteadores

En el Museo de la Ciudad, un colectivo pintado con flores, letras góticas y guardas de colores volvió a ser la estrella de la muestra: no es un colectivo real, es la obra con la que un fileteador explica su oficio sin palabras. Esa escena se repitió durante diez días en pleno centro porteño y cerró el lunes, justo el día que Buenos Aires eligió para homenajear a los fileteadores.

En el Museo de la Ciudad, un colectivo pintado con flores, letras góticas y guardas de colores volvió a ser la estrella de la muestra. No es un colectivo real: es la obra con la que un fileteador explica, sin necesidad de palabras, de qué se trata su oficio. Esa escena se repitió durante diez días en pleno centro porteño y cerró el lunes 14 de septiembre, justo el día que la Ciudad eligió para homenajear a los fileteadores.

El cierre fue la 15ª edición del Encuentro Anual de Fileteadores, organizado por el Museo de la Ciudad de Buenos Aires con la muestra «Filete porteño: 15 años de trazo, color y encuentro». Reunió obras de fileteadores de distintas regiones del país, del 5 al 14 de septiembre, en las sedes Querubines (Defensa 225) y Altos de Elorriaga, con actividades especiales los días 12, 13 y 14. El cierre coincidió con el Día del Fileteador Porteño, que se celebra cada 14 de septiembre en recuerdo de la primera muestra de filete que se hizo en Buenos Aires, en 1970, en la galería Wildenstein.

El filete porteño nació a principios del siglo XX en los talleres de carros de la Ciudad. Lo desarrollaron, casi sin querer, inmigrantes italianos que trabajaban pintando esos carros y empezaron a decorarlos con guardas, flores y letras trabajadas. De ahí pasó a los colectivos, los carteles de negocios y las vidrieras, hasta convertirse en uno de los lenguajes visuales más reconocibles de Buenos Aires.

Ese recorrido tuvo un reconocimiento internacional: el 1° de diciembre de 2015, el Comité de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, reunido en Windhoek, Namibia, declaró al fileteado porteño Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Fue el mismo tipo de distinción que en los últimos años recibieron otras expresiones populares argentinas, y lo que llevó a que el Museo de la Ciudad sostenga este encuentro anual desde hace 15 ediciones.

La muestra que acaba de cerrar tuvo a los colectivos como protagonistas: buena parte de las obras expuestas retomó, directa o indirectamente, el universo del transporte porteño, con unidades intervenidas y composiciones inspiradas en la estética que durante décadas caracterizó a los bondis de la Ciudad. Según la cobertura de medios especializados en transporte urbano, la convocatoria de público fue amplia a lo largo de los diez días de actividades.

La celebración no terminó el lunes. Este martes 15 de septiembre, el Centro Cultural Fortunato Lacámera (Av. Caseros 2011, San Telmo) ofrece una clase abierta, una muestra de obras, música en vivo y una charla del letrista y fileteador Adrián Clara, de 18 a 20 horas, con entrada libre y gratuita hasta agotar la capacidad de la sala. Es, en los hechos, una extensión barrial del festejo que empezó en el Museo de la Ciudad: la clase abierta funciona como una de las pocas vías por las que el oficio se sigue transmitiendo de generación en generación, fuera de una escuela formal.

El patrón no es nuevo para quienes siguen el mapa de los oficios populares argentinos. Hace apenas tres semanas, ccomusoc contó cómo tejedoras de Santiago del Estero y artesanos de otras cinco provincias vendieron su obra sin intermediarios en la feria BADA de La Rural. El filete porteño repite ese esquema: un oficio que nació en un taller de trabajo manual, atravesó generaciones de puertas para adentro, y hoy sobrevive gracias a que sus propios cultores —y no la industria cultural masiva— sostienen los espacios donde se enseña y se exhibe.

Glosario

  • Fileteado porteño: técnica de pintura decorativa nacida en Buenos Aires a principios del siglo XX, con guardas, flores y letras trabajadas, usada primero en carros y colectivos y después en carteles y vidrieras.
  • Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad: categoría de reconocimiento de la UNESCO para tradiciones, oficios o expresiones culturales de un pueblo que no son objetos físicos sino saberes y prácticas transmitidas entre personas.
  • UNESCO: organismo de las Naciones Unidas dedicado a la educación, la ciencia y la cultura, que entre otras cosas lleva el registro mundial de patrimonios culturales.
  • Comité de Salvaguardia: grupo de expertos de distintos países que evalúa y aprueba, dentro de la UNESCO, qué tradiciones culturales se suman a la lista de Patrimonio Inmaterial.

CCOMUSOC se sostiene con el aporte de quienes nos leen. Si te sirve, podés colaborar con un aporte mensual y acceder a contenido exclusivo y a la revista completa.

Apoyar a CCOMUSOC

Deja un comentario