Desde hoy, viajar en colectivo o subte en la Ciudad cuesta más y ya hacen falta casi cinco días de sueldo mínimo al mes para moverse

Desde este 1° de septiembre, cada boleto de colectivo, subte o tren en la Ciudad y el conurbano volvió a subir. Para un trabajador que combina colectivo y subte, moverse todos los días ya insume una porción del sueldo que hace dos años y medio era hasta doce veces menor.

Desde hoy, subir a un colectivo de las 28 líneas que circulan solo dentro de la Ciudad de Buenos Aires cuesta $887,99, contra los $852,90 de agosto. El subte pasó de $1.684 a $1.753. En la Provincia, el boleto mínimo de colectivo subió a $1.158,97, y el tren, el que más aumentó, pasó de $420 a $480.

Los incrementos empezaron a regir este martes en toda el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y volverán a repetirse el mes que viene: en la Ciudad, la tarifa se actualiza cada mes según la inflación de dos meses atrás, a la que se le suma un 2% adicional. Es un mecanismo automático, así que la suba de septiembre no fue una decisión puntual sino la aplicación de una fórmula que rige desde hace más de un año.

El esquema de aumentos mensuales arrancó con la eliminación gradual de los subsidios al transporte que dispuso el Gobierno nacional a partir de diciembre de 2023. Desde entonces, según un relevamiento del Centro de Estudios Derecho al Futuro (CEDAF), el subte acumula una suba del 1.668%, el colectivo bonaerense del 1.576% y el tren del 989%. En el mismo período, los salarios registrados crecieron 240%, el Salario Mínimo Vital y Móvil apenas 145% y los sueldos docentes universitarios 130%: el transporte subió entre tres y doce veces más que los ingresos.

Esa brecha ya se nota en el bolsillo. Según el mismo informe, un trabajador registrado destina hoy entre el 10% y el 12% de su ingreso a moverse en transporte público, cuando antes de la desregulación esa proporción era mucho menor. Un titular de la Asignación Universal por Hijo (AUH) que necesita combinar varios colectivos puede llegar a gastar el 21% de su ingreso solo en viajar. Y un jubilado que cobra la mínima pasó de destinar el 0,8% de su haber a transporte a destinar el 3,4%: cuadruplicó esa carga en dos años.

La medida no alcanza a los jubilados que ya tramitaron el subte gratuito, un beneficio que la Ciudad sostiene pero que no cubre los colectivos, el medio que más usa buena parte de ese mismo grupo para llegar hasta la boca de subte. Días atrás, CCOMUSOC contó que la Ciudad había eliminado el trámite bancario que frenaba el acceso a ese beneficio, después de que en ocho meses solo 5.267 personas lograran completarlo. La suba de hoy en los colectivos muestra que, aun con ese trámite resuelto, buena parte del recorrido de un jubilado sigue encareciéndose mes a mes.

El impacto también se puede medir en poder de compra de boletos: con su sueldo, un empleado estatal podía pagar 5.828 viajes en diciembre de 2023 y hoy puede pagar 1.090, una caída del 81%. Para un docente universitario la caída es del 85%. El CEDAF resume el diagnóstico así: «Se trata de un desfinanciamiento deliberado de un servicio público esencial, cuyo costo fue trasladado íntegramente a los sectores que menos pueden absorberlo».

El encarecimiento no es un dato aislado. A principios de agosto, CCOMUSOC había informado que la mora de las familias argentinas se multiplicó casi por cinco en año y medio y que ya afecta a una de cada cuatro personas endeudadas. Los boletos son uno de los gastos fijos, imposibles de postergar, que compiten cada mes con esas deudas por el mismo ingreso.

La consecuencia más visible ya está a la vista en las estadísticas de uso: los colectivos perdieron 21% de pasajeros entre abril de 2025 y abril de 2026, el subte opera al 59% del nivel de pasajeros de 2019 y los trenes cayeron 14,4% en el primer trimestre de este año respecto de igual período de 2025. Cada suba que encarece el boleto profundiza esa tendencia, y son las familias con menos ingresos las que más dependen de ese transporte para llegar al trabajo, la escuela o el hospital.

Glosario

  • Tarifa Social: descuento especial en el boleto de transporte para jubilados con haber mínimo, personas con discapacidad y otros grupos definidos por el Estado.
  • Subsidios al transporte: fondos que el Estado destina a las empresas de colectivos, trenes y subte para que el boleto que paga el pasajero sea más barato que el costo real del servicio.
  • AUH (Asignación Universal por Hijo): ayuda económica mensual que el Estado paga a familias con hijos menores que no tienen trabajo formal o ganan por debajo de un mínimo.
  • SUBE: tarjeta con la que se paga el viaje en colectivo, subte y tren en el AMBA y otras ciudades del país.

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