En una punta del país, en un hogar con buenos ingresos, un joven de 19 a 24 años tiene 92% de probabilidades de haber terminado la secundaria. En la otra punta, en un hogar pobre, esa probabilidad baja a 60%. Un informe conocido este jueves 30 de julio mide esa brecha en la Argentina y la compara con otros ocho países de la región.
El estudio se llama «Terminalidad de la secundaria en América Latina» y lo elaboró la organización Argentinos por la Educación junto con especialistas de FLACSO (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales): Sandra Ziegler, Martín Nistal y Lucía Vallejo. Analiza encuestas de hogares de nueve países —Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay, Perú y Uruguay— para comparar cuántos jóvenes de entre 19 y 24 años completaron la escuela secundaria entre 2014 y 2024.
El objetivo del informe es simple: entender si América Latina mejoró en un derecho básico, terminar la escuela, y en qué países y grupos sociales esa mejora todavía no llega.
En la Argentina, la proporción de jóvenes con secundario completo pasó de 61,9% en 2014 a 74,6% en 2024. Es una suba de 12,7 puntos porcentuales en una década, uno de los avances más marcados de la región.
Ese progreso no alcanza para ubicar al país entre los mejores: la Argentina quedó quinta entre los nueve países analizados, detrás de Perú (92%), Chile (91,5%), Ecuador (79,7%) y Colombia (78,3%), y apenas por encima de Brasil (74,2%), Paraguay (71,8%), México (65,4%) y Uruguay (52,2%).
El dato que más preocupa a los autores del informe no es la posición en el ranking regional, sino la brecha interna. Mientras el 92% de los jóvenes del quintil de mayores ingresos terminó el secundario, entre los del quintil más pobre esa cifra cae al 59,6%. Es una diferencia de 32,4 puntos porcentuales entre ricos y pobres dentro del mismo país.
También aparece una brecha de género que se repite en los nueve países estudiados: en la Argentina, el 78,8% de las mujeres de 19 a 24 años completó la secundaria, contra el 70,7% de los varones.
Sandra Ziegler, una de las autoras del informe, resumió el diagnóstico con una frase que marca hacia dónde debería mirar la política educativa de acá en adelante: «El problema ya no es el acceso, sino sostener la trayectoria hasta el final.» Es decir, la mayoría de los chicos y chicas ya entra a la escuela secundaria; el desafío es que no la abandonen en el camino, sobre todo si son pobres.
El informe se conoce en una semana en la que el sistema educativo argentino también está en el centro de la escena por otro motivo: el sindicato docente CTERA convocó un paro nacional para el lunes 3 de agosto, en reclamo de una paritaria nacional y de la restitución de fondos para financiar las escuelas. Son dos noticias distintas, sin una conexión de causa comprobada entre sí, pero que comparten un mismo escenario: un sistema educativo que mejora en algunos indicadores mientras enfrenta tensiones de financiamiento y de desigualdad social sin resolver.
Glosario
- Terminalidad secundaria: porcentaje de jóvenes de una edad determinada que efectivamente terminó y se recibió de la escuela secundaria, ya sea en el tiempo esperado o más tarde.
- Quintil de ingresos: forma de dividir a la población en cinco grupos iguales, del 20% más pobre al 20% más rico, según cuánto gana cada hogar.
- FLACSO: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, una institución académica que investiga temas sociales, educativos y económicos en distintos países de la región.
- Trayectoria escolar: el recorrido completo de un estudiante desde que empieza hasta que termina (o abandona) sus estudios, incluyendo repitencias, cambios de escuela o interrupciones.
- Paritaria nacional docente: la negociación entre el Estado y los sindicatos de maestros y profesores para acordar salarios y condiciones de trabajo en todo el país.
