Con una pulsera violeta que decía «Futuro Hacker». Así entré a la Ekoparty, uno de los encuentros de seguridad informática más importantes de Latinoamérica. Fue el jueves 8 de octubre en el Centro de Convenciones de Buenos Aires.
Un salón lleno de stands, robots y radios

Lo primero que se siente es el volumen: gente por todos lados, pantallas con códigos, stands de empresas y comunidades, y actividades prácticas. Había hasta un puesto donde la gente podía aprender a soldar.
También vi robots con forma de perro, algodón de azúcar y un museo de informática con una tele Philips naranja y un VHS que funcionaban de verdad.




Entre las cosas que más me llamaron la atención estuvo Aerospace Community, donde mostraban un mapa con aviones en tiempo real. La demostración permitía entender cómo se pueden recibir y visualizar señales de aeronaves con el equipo adecuado.
También había empresas como BASE4 Security, ZMA, AWS y Nubax, además de muchas otras organizaciones y comunidades. La variedad era enorme: ciberseguridad, infraestructura en la nube, inteligencia artificial, redes, hardware y herramientas para detectar amenazas.


Había espacios temáticos, demostraciones, competencias y actividades para probar herramientas y conversar con quienes las desarrollan.
Group-IB: entender a quienes atacan

En el stand de Group-IB hablé con un representante que se presentó como gerente de preventa para Latinoamérica. Me explicó que la empresa trabaja en inteligencia de amenazas y prevención del fraude. Su tarea consiste en investigar cómo actúan los ciberdelincuentes, qué objetivos buscan y qué pueden hacer las organizaciones para defenderse.
Esto también puede ser importante para un negocio chico. Por ejemplo, una tienda online necesita proteger los datos de sus clientes y detectar operaciones sospechosas. Hoy la ciberseguridad no es solamente un problema de bancos o grandes empresas: cualquier negocio que trabaje con información y pagos digitales puede verse afectado.
Meshtastic Argentina: conexión sin conexión
Gerardo, de Meshtastic Argentina, quien me explicó cómo funciona esta tecnología, dice que Meshtastic permite enviar mensajes de texto mediante LoRa, un protocolo de comunicación por radiofrecuencia. Usa pequeñas placas electrónicas con un firmware específico que se conectan entre sí y forman una red. Lo interesante es que no necesitan Wi-Fi, señal de telefonía celular ni conexión a internet para comunicarse dentro de esa malla.

También me contó que existen comunidades en distintas provincias argentinas que están instalando sus propios nodos. Se puede empezar con una placa económica y después sumar dispositivos más sofisticados, con pantallas o teclados.
Me pareció una idea muy interesante para lugares donde la conectividad es limitada, como algunas zonas rurales. También demuestra que las redes pueden construirse de otras maneras, sin depender siempre de los servicios tradicionales.
La tarea de un analista de SOC
En otra conversación, un analista de un Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) me explicó que su trabajo consiste en monitorear la infraestructura de sus clientes para detectar actividades sospechosas y responder a los incidentes a tiempo. Me contó que el servicio en el que participa había comenzado este año ¡y ya trabajaba con tres clientes fijos! También habló de las dificultades que enfrentan las empresas pequeñas: estos servicios pueden ser costosos, pero eso no significa que deban dejar de mejorar su seguridad. Según me explicó, la idea es acompañarlas para que puedan desarrollar sus capacidades de protección de manera progresiva.
Me quedó la idea de que detectar un problema temprano puede marcar una gran diferencia. No siempre se trata de evitar todos los ataques, sino de poder reconocerlos, responder y recuperarse.
Gerardo explicó que la idea es que distintas personas instalen sus propios nodos y construyan una red comunitaria. Algunos nodos ubicados en lugares elevados pueden alcanzar distancias de entre 50 y 100 kilómetros, dependiendo de las condiciones y de la ubicación de los equipos.
DICEN POR AHÍ…
Phishing Dojo y la seguridad en blockchain

También conversé con maximilian0.eth, quien está vinculado a Phishing Dojo y al ámbito de la seguridad informática. Además, es profesor en Informática en colegios de la ciudad.
Durante la entrevista, explicó que el equipo del stand de Web3 trabaja en la seguridad de blockchain, incluyendo la auditoría de contratos inteligentes y la seguridad operativa. También señaló que estas prácticas pueden ser útiles tanto para startups como para empresas grandes.
Algo que me quedó de la conversación fue la responsabilidad que implica custodiar fondos en el mundo cripto. Cuando una persona tiene el control de su propio dinero, también necesita cuidar sus claves y proteger sus activos. Una falla de seguridad puede tener consecuencias importantes.
La seguridad, entonces, no es algo que se pueda dejar para el final. Tiene que formar parte del desarrollo y del uso de estas tecnologías desde el principio.
Sin expertice
Durante el jueves también hubo charlas sobre seguridad de agentes de inteligencia artificial, vulnerabilidades en sistemas informáticos, dispositivos Bluetooth, hardware de realidad virtual y protección de sistemas industriales. El programa incluía, además, competencias y actividades prácticas, como el Live Hacking Event, en el que los participantes podían buscar vulnerabilidades dentro de un entorno preparado para la competencia.

Entre los espacios temáticos de esta edición estaban Hardware Hacking Village, CarHacking Village, Mobile Hacking Space, Malware Space, Cloud Security Space, OWASP y AI Resilience Hub. Cada uno se enfocaba en distintas áreas, desde investigar dispositivos físicos hasta proteger aplicaciones, redes y sistemas basados en inteligencia artificial.
La seguridad informática también es para nosotros
La experiencia fue muy buena, pero también hubo momentos en los que me sentí abrumada. Con tantas empresas, demostraciones y temas diferentes, a quienes estamos formándonos nos puede costar saber por dónde empezar. La Ekoparty podría incorporar algunas propuestas concretas para estudiantes. Pienso en talleres introductorios y prácticos: actividades de programación, ciberseguridad, redes y hardware que no requieran experiencia previa. Un espacio de proyectos estudiantiles: un lugar para presentar juegos, aplicaciones, herramientas o investigaciones, recibir devoluciones de profesionales y conocer el trabajo de otros estudiantes.
Orientación sobre oportunidades laborales y educativas: charlas breves sobre carreras, becas, pasantías y primeros empleos en tecnología, con información concreta sobre cómo postularse y qué conocimientos desarrollar.
No se trata de simplificar la Ekoparty ni de quitarle su nivel técnico. Se trata de crear más puertas de entrada para quienes todavía estamos aprendiendo y queremos formar parte de esa comunidad. Me fui de la Ekoparty con nuevas ideas, entrevistas y muchas ganas de investigar más.
CCOMUSOC se sostiene con el aporte de quienes nos leen. Si te sirve, podés colaborar con un aporte mensual y acceder a contenido exclusivo y a la revista completa.