A 109 años de la primera huelga general ferroviaria, la que paró los trenes de todo el país y obligó al Estado a poner reglas en los talleres ingleses

En Rosario, en septiembre de 1917, cuatro mil obreros y mil obreras aplaudieron en asamblea el anuncio de la huelga general. Desde el 24 de septiembre de ese año, y durante más de tres semanas, no anduvo ningún tren en la Argentina. El conflicto terminó con aumentos salariales y el primer reglamento general del trabajo ferroviario, que el gobierno de Hipólito Yrigoyen dictó por decreto.

Hace 109 años, el 24 de septiembre de 1917, arrancó la primera huelga general ferroviaria de la historia argentina. La convocaron juntos tres gremios: La Fraternidad, que reunía a maquinistas y foguistas; la Federación Obrera Ferrocarrilera (FOF), que agrupaba al personal de talleres, vías y tráfico; y la Asociación Argentina de Telegrafistas. Según los estudios históricos, la medida afectó a entre 70.000 y 120.000 trabajadores del riel.

Durante más de tres semanas quedó parado todo el servicio ferroviario del país: los trenes de carga y de pasajeros, las oficinas y los talleres. Casi todas las líneas estaban en manos de empresas británicas. Según Página/12, la huelga duró hasta el 17 de octubre de 1917, y las protestas siguieron sin paro hasta junio de 1918.

**Cómo empezó**

El conflicto no nació de un día para el otro. Estalló en junio de 1917 en la carpintería de los talleres de Rosario del Ferrocarril Central Argentino, que era de capitales ingleses. Durante la Primera Guerra Mundial esa empresa había recortado sueldos y despedido personal. Según una investigación publicada en la revista académica que indexa Redalyc, el Central Argentino pasó de unos 35.000 trabajadores en 1914 a cerca de 26.000 en 1923. Solo entre julio y agosto de 1916 echó a unos 400 obreros de los talleres de Rosario.

El detonante fueron las sanciones a dos trabajadores. Los ferroviarios pidieron además que apartaran a algunos jefes a los que acusaban de maltratar al personal. En el invierno de 1917 los conflictos se fueron sumando, una empresa tras otra. Para el 24 de septiembre el malestar ya estaba en todos lados.

Hubo algo que los distingue de otros reclamos: los gremios no pedían solamente más plata. Querían que existieran reglas para todo el trabajo ferroviario, algo que hasta entonces decidía cada compañía.

**Las mujeres en las vías**

Una parte de esta historia estuvo olvidada durante décadas. Las mujeres de las familias ferroviarias tuvieron un papel central. Hablaron en las asambleas, cortaron las vías junto a sus hijos para que no pasaran los trenes y participaron en la quema de vagones. Varias quedaron detenidas en Rosario.

La historiadora Laura Badaloni, del CONICET, estudió ese protagonismo y señaló que pocas investigaciones lo habían tenido en cuenta. Para los diarios y las autoridades de la época, ver a esas mujeres en la calle fue «fuertemente perturbador», porque rompía con la idea de que su lugar era la casa.

**La represión**

El gobierno mandó al Ejército y a la Marina, y hubo muertos. Se registraron víctimas en San Francisco (Córdoba), Rosario, Tafí Viejo (Tucumán), Remedios de Escalada (Buenos Aires) y Mendoza. En Mendoza hubo mujeres entre las víctimas. En Justo Daract, un pueblo de San Luis que vivía del ferrocarril, las tropas abrieron fuego y mataron al obrero Roque Seisdedos.

El presidente Hipólito Yrigoyen quiso mostrarse como árbitro entre las empresas y los trabajadores. Rechazó el pedido de las llamadas «fuerzas vivas», que querían usar personal de la Marina para manejar los trenes y romper la huelga. Pero la represión policial y militar se cobró vidas igual.

**Lo que se ganó**

La huelga terminó cuando el gobierno aceptó parte de los reclamos. Yrigoyen decretó un aumento de sueldos y el primer reglamento general del trabajo ferroviario. Desde ese momento, fue el Estado, y no cada empresa inglesa por su cuenta, el que fijó las condiciones de trabajo en todos los ferrocarriles del país.

Las fuentes coinciden en que las mejoras no dejaron a todos igual de conformes. Aun así, fue la primera vez que los trabajadores del riel frenaron el país entero y lograron que el Estado reglamentara su trabajo.

**Una historia que se repite en los rieles**

Hace una semana, ccomusoc recordó el Segundo Rosariazo de septiembre de 1969: otra huelga ferroviaria que partió de Rosario y que la dictadura de Onganía militarizó sin poder detenerla. Pasaron 52 años entre un conflicto y el otro, pero se repiten la ciudad, el oficio y la respuesta del Estado, que en ambos casos mandó a las fuerzas armadas contra los trabajadores del tren.

La Fraternidad, uno de los tres gremios que firmaron la convocatoria de 1917, fue fundada en 1887 y sigue hoy en actividad. Es uno de los sindicatos más antiguos que siguen funcionando en la Argentina.

Glosario

  • Huelga general: paro en el que los trabajadores de todo un sector, o de todo el país, dejan de trabajar a la vez para reclamar por sus derechos.
  • La Fraternidad: sindicato de los maquinistas de trenes, que en su origen también agrupaba a los foguistas. Se fundó en 1887.
  • Federación Obrera Ferrocarrilera (FOF): gremio que en 1917 reunía al personal de talleres, vías y tráfico. Más adelante se integró en lo que hoy es la Unión Ferroviaria.
  • Foguista: trabajador que alimentaba con carbón el fuego de las locomotoras a vapor.
  • Reglamento de trabajo: conjunto de reglas obligatorias sobre sueldos, horarios y condiciones laborales.
  • Fuerzas vivas: nombre que se daba en esa época a los grupos económicos poderosos, como grandes comerciantes, empresarios y terratenientes.
  • Decreto: orden que firma el presidente y que tiene fuerza obligatoria sin pasar por el Congreso.

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